lunes, 24 de septiembre de 2012

El crecimiento de la Economía Colombiana


4.9%

Por: Luis Carvajal Basto

La cifra de crecimiento de la economía colombiana en el segundo trimestre adquiere mayor importancia si se considera la situación mundial y llama a la prudencia a quienes profetizaron desastre como consecuencia de ella.


El efecto de la crisis internacional en nuestra economía no ha tenido, hasta ahora, las dimensiones que muchos, entre quienes se encontraba el ex ministro de hacienda Juan Carlos Echeverri, esperaban. El doctor Echeverri apenas en el pasado mayo expresó: “Tenemos que ser cuidadosos porque de Europa van a venir tiempos difíciles, tenemos que prepararnos para tiempos difíciles, ese es un mensaje a los trabajadores, a los empresarios, a los banqueros y al Gobierno”
Esas palabras, en boca del entonces ministro de hacienda y no de un líder de la oposición, no constituían precisamente una voz de aliento para dinamizar la inversión y otorgar estabilidad y confianza a los actores económicos. Desde esta columna se dijo, en ese momento, que en tiempos de crisis mientras unos lloran otros venden pañuelos y que algo de la estampida de capitales e inversiones, así como las nuevas circunstancias en los países más afectados, nos debía corresponder, cosa que, afortunadamente para los colombianos, va siendo de esa manera. Una lección para no olvidar: En la discusión no acabada acerca de si el vaso está medio lleno o medio vacío, corresponde a los funcionarios públicos prudencia y optimismo.
A pesar de paradojas, como que mientras la construcción ha crecido a niveles del 18.4% mientras las licencias de construcción han caído, lo cual hace prever en algún momento aumento temporal de inventarios y estabilización en los precios de las viviendas nuevas en algunos estratos, la cifra de 4.9% es alentadora, si tenemos en cuenta que el segundo semestre históricamente muestra una tendencia hacia arriba. La estabilidad en los precios es otra buena noticia: la inflación, el peor de los impuestos, ha sido inferior que los dos años anteriores.
El pobre desempeño de la industria manufacturera, -0.6%, llama la atención acerca de un sector tradicionalmente generador de empleo, castigado ahora por factores como la competencia internacional que paga bajos salarios, tiene ventajas cambiarias y no padece encarecimiento del crédito. Es, también, una advertencia para el gobierno, acerca de precauciones en la negociación de futuros tratados de libre comercio.
A nivel internacional las expectativas de crecimiento para 2012 han sido situadas, por entidades como The Economist en su más reciente previsión, en 2.1% para Estados Unidos, -0.4% para la zona del Euro y 3.1% para América Latina. En ese escenario unas perspectivas de crecimiento cercanas al 5% para Colombia deben entenderse, objetivamente, como buenas.
La discusión acerca de la puerta de salida de la crisis mundial está siendo saldada por los hechos, los cuales nos cuentan que las instituciones de gobierno siguen siendo determinantes por defecto y demora de los ajustes autónomos de los mercados: intervenciones decididas de la Reserva Federal en los Estados Unidos y el Banco Central Europeo, en respaldo de la estabilidad de las finanzas de los gobiernos e incentivando confianza. Actitudes que pueden ser observadas por los miembros de la junta directiva de nuestro Banco central para definir una tendencia futura de las tasas de interés, teniendo en cuenta que la inflación es una de nuestras principales preocupaciones, pero también la generación de empleo.
La cifra de 4.9%, como crecimiento de los agregados de la economía, no soluciona los problemas de Colombia, como muchos dirán con certeza, pero es un mensaje acerca de que la dinámica ascendente de nuestra economía va más allá del escenario de crisis y un aviso para aprovechar un momento oportuno. Debemos esperar a la medición del tercer trimestre de 2012 para observar los efectos de los anuncios del proceso de Paz que, dependiendo de su brevedad y rumbo, no pueden ser si no positivos en la confianza de inversionistas y consumidores. Colombia es un país que, en circunstancias internacionales de crisis, ha logrado crecer de manera sostenida, padeciendo los rigores del conflicto ¿Cómo sería la cosa sin él?
@herejesyluis

lunes, 17 de septiembre de 2012

La anticipada elección del procurador

La anticipada elección del procurador

Por: Luis Carvajal Basto

La importancia de "los tiempos" en los procesos políticos. Las objeciones éticas al sistema de elección.



Los colombianos, proclives a la memoria de corto plazo, asistimos en el proceso de elección de procurador a la presentación de una película que ya vimos, con los mismos actores y, apenas, un leve cambio de roles. Esta vez, el procurador no fue ternado ante el Senado por el concejo de Estado si no por la Corte. Por demás, igual que hace cuatro años, con bastante anticipación a quienes serán sus competidores lo que le otorgó una ventaja decisiva que culminó en su elección. ¿Tendremos ahora el mismo final?
La elección es, de cualquier manera, una prueba para ratificar las mayorías del gobierno en el congreso, en un escenario en que la oposición sigue siendo minoritaria, a pesar de los vientos de “rebelión” que se anunciaron después de la fracasada reforma a la justicia. En realidad, nada ha cambiado tanto como se observó en la elección de las directivas del congreso. La coalición de gobierno está vigente y la pregunta que queda es si el hoy procurador en trance de reelegirse ofrece garantías a un gobierno con una agenda de paz duramente cuestionada por quienes respaldaron a Ordoñez en 2008 y, muy seguramente, camino también a la reelección.
Desde su primera postulación el nombre del actual procurador fue objeto de muchos “ruidos” por sus posturas “extremas” frente a temas sensibles como los derechos de las minorías y por su activo catolicismo, el cual, dicho sea de paso, practican la mayoría de los colombianos. Esto debe observarse solamente como argumento propio de los debates políticos, en cuanto resulta imposible pretender que quien aspira a un cargo como ese no mantenga un fuero individual , unas creencias y que, como debe ser, las defienda públicamente aunque no estén de acuerdo con las de los demás. No es propio del talante democrático cuestionar a las personas por lo que piensan aunque aspiren al cargo de procurador. Es, de alguna manera, como decir “mi fundamentalismo es mejor que el suyo”. Otra cosa es su desempeño en un cargo que tiene por objeto garantizar el cumplimiento de la Constitución y supervisar la función pública, el cual debe ejercerse sin prejuicios que le afecten.
Para ilustrar esta situación, vale la pena recordar que el procurador Ordoñez fue acusado, en el pasado, de actos como retirar una imagen del general Santander para colocar un crucifijo. ¿Tendrá tanta diferencia con el hoy alcalde Petro quien retiró una imagen del fundador de Bogotá, Don Gonzalo Jiménez de Quesada, para colocar una del Libertador? Por cierto, el alcalde, en su época de senador, fue uno de los promotores de la primera candidatura de Ordoñez.
Algunas organizaciones civiles se han pronunciado, con razón, en contra de la forma como ha transcurrido el proceso de la actual elección lo cual es un asunto completamente diferente. El procurador, al igual que hace cuatro años, ha tomado ventaja sobre sus competidores que no han iniciado campaña y ni siquiera se conocen. Es la influencia real de lo que se califica como “los tiempos” de la política. El ministro de justicia ha anunciado la postulación por parte del gobierno de un “jurista de peso”, quien, en todo caso, arrancará en desventaja si se evalúan las declaraciones de los dirigentes políticos que, en muchos casos, ya definieron su postura y su voto. Las postulaciones, por reglamentación pendiente de la Ley, tendrían que ser simultáneas.
Sin embargo, tampoco es esa la principal objeción al sistema de elección de procurador. No se entienden las razones por las que la constitución reduce al ámbito del senado el proceso de elección, excluyendo la cámara, pero mucho menos que quienes son objeto de investigaciones sean sus mismos electores planteando un enorme dilema ético y moral, algo que nos recuerda la necesidad de esta y otras reformas constitucionales que se consideraron en el intento de reforma a la justicia.
¿Está elegido el procurador? Todo parece indicarlo, pero, con realismo político debemos esperar, mientras el sistema de elección cambia, lo que no ocurrirá ahora, a que el presidente exprese su “última palabra” que, en este caso, será la primera.
@herejesyluis

lunes, 10 de septiembre de 2012

Elecciones en EE.UU.Las razones de Obama



Por: Luis Carvajal Basto

Pocos dudan de la responsabilidad de los gobiernos republicanos en la crisis, pero ¿será un argumento suficiente para que el presidente gane las elecciones?


A menos de dos meses de las elecciones norteamericanas las encuestas muestran una elección muy apretada. Las diferencias se han situado en niveles que no superan el 3% de los votos. Luego de la convención demócrata ocurrida la semana anterior, queda la sensación de que su artillería sigue centrada en apuntar al estado de cosas y de la economía que encontró el presidente al iniciar su mandato, lo cual no lo exime de asumir, como lo hace, una actitud defensiva o de excusa, que podría terminar por no convenirle. El se postuló para administrar ese país y no otro. En eso ha estado los últimos cuatro años.
Es completamente cierto que la crisis financiera, origen de “todos los males”, fue posible por la actitud de los gobiernos Bush y no precisamente de manera accidental: el escaso papel que asignan al Estado los republicanos, para regular, intervenir y controlar desbordamientos de los intereses particulares en detrimento del interés general, es una equivocación que propone ahora repetir el señor Romney convencido de sus bondades. Lo mismo puede decirse de las rebajas de impuestos que insiste en proponer y están en el origen de la crisis fiscal, en un escenario de bajo crecimiento de la economía.
Pero también es cierto que las cifras de gobierno no son suficientes para Obama: un crecimiento del PIB del 1.5% en 2012, luego de 2.9 en 2010 y 1.7% en 2011, no es una tendencia positiva y tampoco suficiente para reducir la cifra de desempleo, apenas 8.1% en agosto, mientras la participación de la industria ha decrecido, en los cuatro años, más de medio punto y la deuda pública, como consecuencia del gasto anti crisis y los bajos niveles de impuestos, ha aumentado considerablemente. El punto débil de Obama es la economía, la misma que se ha colocado en el centro del debate electoral ahora que para los electores no parece tan importante que cumpliera con el retiro de tropas en Irak, el escaso crecimiento del gasto militar y sus éxitos en la lucha contra el terrorismo.
Si los Estados Unidos pudieran observarse en el espejo de Europa, comprenderían los efectos devastadores de una crisis catapultada por un modelo económico fracasado que el señor Romney insiste en prolongar. Al igual que en la salud de las personas, en que es posible que sus anticuerpos reaccionen autónomamente desterrando las enfermedades, pero también lo es que mientras ello ocurre pierdan la vida, los mercados pueden auto ajustarse sin la intervención del Estado. ¿Cuándo? ¿Luego de cuantos millones más de pobres, desempleados y empresarios quebrados? No puede predecirse con exactitud, mientras el efecto de los antibióticos, la inversión o el gasto público, están probados y son notablemente mejores que sentarse a esperar. Es una de las funciones del Estado y de los buenos gobiernos, administrarlos y suministrarlos.
En una elección tan estrecha, sin embargo, cabe considerar que no aplique tanto la teoría del elector racional y comiencen a jugar, de manera decisiva, factores como la credibilidad de los candidatos y la imagen que perciben los electores, factores en que el presidente Obama tiene ventaja, con excepción de la apreciación acerca del manejo de la economía. Como serán decisivos los votantes independientes, entre los cuales hasta ahora pierde Obama por 14 puntos (w. post), hacia allí se ha volcado su estrategia de campaña. ¿Será suficiente? Claramente no, si no se apuntala con expectativas ciertas de empleo, en un momento en que el debate sobre salud y gasto social parece agotado en términos electorales.
Ha dicho el ex presidente Clinton que "Las políticas republicanas cuadruplicaron la deuda pública en los ocho años previos a que yo accediera al Gobierno, y la doblaron después de que me marché", lo cual es verdad. Habría que añadir que la permisividad teórica del criterio republicano, acerca del papel del Estado, “condujo” al mundo a una crisis de la que no ha logrado salir, en perjuicio de cientos de millones de personas que han perdido sus empleos, entre las cuales están, en primera fila, los electores del próximo presidente de los Estados Unidos, para quienes no parece suficiente razón identificar a los responsables de sus penurias, tanto como la certeza de que saldrán de ellas.
@herejesyluis 

lunes, 3 de septiembre de 2012

El desafío de la Paz



Por: Luis Carvajal Basto

¿Seremos capaces de superar un pasado en que la constante ha sido dialogar para fracasar?


El gobierno del presidente Santos abrió la puerta de la Paz. Después de lo ocurrido con el proceso del Caguan nadie puede garantizar que sea una apuesta política, en el sentido de otorgar réditos electorales, rentable, como afirman quienes relacionan la decisión con su reelección. Se trata, en realidad, de un asunto de Estado en acatamiento de un mandato constitucional, que se desarrolla par y paso con la política del día a día, que no es posible “suspender”. Por demás, algo que se veía venir desde el momento en que el gobierno reconoció el conflicto interno y echó a andar el marco legal para la Paz.
Como referencia, vale recordar que en el Caguan el ex presidente Andrés Pastrana ganó la presidencia pero perdió todo su capital político. Si la fotografía de Marulanda con el reloj de su campaña lo catapultó, la silla vacía al iniciar los diálogos y lo que vino después, le convirtieron en el ex presidente más impopular, de acuerdo con las encuestas, al terminar su mandato y las que se han realizado más recientemente.
La manera como hasta ahora han transcurrido las cosas parece la más conveniente. Discreción y pragmatismo. La teorización a ultranza de la Paz solo conviene a los oportunistas mediáticos y a quienes la han convertido en un oficio. Por lo que ha ocurrido durante tantos años puede afirmarse que, sin desechar las experiencias, nadie debería ofrecer lecciones acerca de las diferentes formas de fracasar.
Con esa advertencia, conviene decir que existen motivos para pensar que esta vez podremos tener éxito y seguramente el más importante sea la demostrada superioridad militar del Estado que sobrevino a la derrota política que se infringieron a sí mismas las FARC. Su aislamiento se ha producido, entre otras razones, porque mientras persistían en sus métodos y consignas, el mundo y el país se transformaron.
Ya no es Colombia un país rural sino uno predominantemente urbano; la unión soviética y la cortina de hierro ya no existen; se ha producido una revolución tecnológica que cambió el mapa económico y político de la tierra; los jefes Paramilitares han sido proscritos y extraditados, por cuenta del fortalecimiento del Estado y ,aunque persistan las bandas criminales y el narcotráfico, Colombia tiene una Constitución progresista en que muchos de los pretextos para la violencia, en otros tiempos y ahora, son un mandato Constitucional, como es el caso de la participación ciudadana.
Si, en teoría, existe un punto de acuerdo, es el de la conveniencia de fortalecer al Estado. Las FARC piden “garantías para la participación política” y en ello no es difícil reconocer que la Constitución tiene allí tareas pendientes para las cuales el proceso que se inicia es, claramente, una oportunidad. No podemos conformarnos con un Estado militarmente fuerte que mantiene, simultáneamente, instituciones débiles e innumerables problemas por resolver, comenzando por los intolerables niveles de desigualdad.
La tarea de fortalecer al Estado, por la vía del aumento de impuestos, fue una de las pocas solicitudes concretas de las FARC en los fracasados diálogos del Caguan ¿Será este un “punto de honor” para empresarios y trabajadores que los pagan? No parece, si se compara con los costos del conflicto y el inmenso hueco de la corrupción. La guerra no es negocio, salvo para quienes viven de ella.
Un Estado fuerte, garantía del imperio de las Leyes que propende por el progreso social y garantiza libertades, es una aspiración legítima de todos los colombianos y también un punto de partida y llegada en este nuevo proceso que se inicia. Confiemos en que el pragmatismo, opuesto a los “diálogos” publicitarios para continuar en lo mismo, y hechos concretos como el fin del secuestro, la exclusión inmediata de los niños del conflicto y la suspensión unilateral por parte de las FARC de toda forma de violencia mientras se dialoga, como ya lo hizo ETA en España, rubriquen, a modo de cuota inicial, su anunciada voluntad de Paz.

martes, 28 de agosto de 2012

DEFENSA DE LA DENOSTADA CÁTEDRA MAGISTRAL

Por Ruben Sanchez David, PHD


Hoy en día los soportes que permitieron el desarrollo de la modernidad en el campo de las ideas tambalean y muchos de los saberes y prácticas en los que se confió se tornan obsoletos lo que obliga a hacer un alto en el camino y a reflexionar sobre lo que se debe cambiar y lo que se debe conservar.

De acuerdo con los entendidos, en las nuevas generaciones se forjan nuevas subjetividades, es decir, nuevas creencias relacionadas con lo que nos parece que somos y lo que hacemos. Buena parte de ello se debe a la tan mentada globalización y a las revoluciones tecnológicas que dieron nacimiento a la videocultura y a la cultura del consumo desenfrenado.

El resultado de los cambios de civilización a los que asistimos sin poder evaluar con certeza sus efectos ha sido, entre otros, un debilitamiento objetivo del poder soberano que ejercían la familia y la escuela. Ni los niños ni los docentes son idénticos a lo que eran algunas décadas atrás. Los cambios producidos en las relaciones económicas y los lazos que los mercados y el consumo promueven socavan los valores tradicionales y el papel de las instituciones. Los niños citadinos ya no juegan en los parques pero frecuentan los centros comerciales.

En la actualidad se constata una casi inversión en la relación paterno filial que tiene consecuencias en la relación maestro alumno. Se ha pasado de una escena en la que el padre impartía normas, quizá autoritarias pero reguladoras, a otra en la que se idealiza al niño y se le da un status similar al de los adultos.

Antaño la familia criaba y la escuela educaba para lo que había que ser (básicamente buenos ciudadanos conocedores de un oficio). Los padres eran los agentes de socialización primaria de los niños y el aparato educativo transmitía matrices de modos de ser. En la sociedad contemporánea la publicidad asume la tarea de educar tanto a los niños como a los padres y a los maestros lo cual produce una especie de homegeneización con relación al uso de objetos nuevos y con frecuencia las solicitudes mediáticas ponen en jaque los rituales institucionales.

La infancia no transcurre ya tan almidonada como en los años 50. Su status ha variado y la subjetividad de los niños se constituye de manera distinta y sobre diferentes soportes bajo la influencia de la tecnología y los medios masivos de comunicación. El contacto cada vez más abarcativo con el mundo externo se encuentra más y más mediatizado. El lenguaje visual desborda lo transmitido por los padres y la escuela y en la sociedad los lazos tienden a ser cada vez más indirectos. Los niños y los jóvenes son hijos de prácticas y discursos cuyo monopolio parental- escolar ha sido destronado por los medios que generan una desmesurada sensación de saber y poder. Padres y maestros son considerados cada vez menos sapiens.

El flujo de imágenes que nos arrolla instaura un nuevo lenguaje social basado en la seducción y se dirige a una dimensión pulsional, no a una conciencia ideológica. En el mundo de hoy no solamente hay exceso de imágenes sino pobreza de palabras. Los mensajes mediáticos desplazan y arrinconan la noción de narratividad; los niños y los jóvenes del presente son interpelados a ser en medio de un acelerado caudal de información y se conectan rápidamente con su entorno pero sin poder abarcarlo reflexivamente. En los tiempos que corren la lectura es una operación de imágenes que se suceden indefinidamente sin dejar una huella profunda en la subjetividad lo cual tiene un impacto profundo en los métodos de enseñanza y aprendizaje.

Bajo el impulso de la perspectiva economicista, la función del aparato escolar es actualmente la de desarrollar habilidades y competencias, es decir, instruir y capacitar para conseguir rápidamente trabajo. Sin embargo, el aparato escolar, y particularmente la universidad, está constituido por espacios donde se experimenta lo diverso, donde se registra al otro y se recibe la mirada del otro. En pocas palabras, una de las funciones del aparato escolar - y muy importante - es formar cierto tipo de subjetividad.

La escuela educaba moldeando la conciencia a partir de matrices legitimadas que inscribían valores y aportaban saberes para la construcción del ciudadano del mañana. El lugar donde se llevaba a cabo la operación era el aula, espacio cerrado donde reinaba la disciplina bajo la égida del maestro. Ese mundo ya no existe. La tecnología y la posibilidad de acceder a la información desde cualquier lugar hacen que sea posible un aprendizaje móvil lo que afecta la fijeza de roles y las prácticas docentes.

En tiempos pretéritos un docente era esperado en el aula con respeto por su investidura, se le preguntaba y se lo respetaba y si ello no ocurría sentía que contaba con el saber y la autoridad para afrontar esos desafíos. Ahora el docente es interpelado por un tuteo que lo ubica simétricamente con sus alumnos que opinan tanto o más que él. En este contexto el aula como lugar de aprendizaje se transforma: deja de ser el templo del saber y se espera que reine en ella un ambiente lúdico. El saber y el poder que se reconocía al maestro y le brindaban una investidura casi sacralizada no son fácilmente reconocidos y el docente debe desplegar habilidades de seducción.

¿Suponen los cambios reseñados que la clase magistral que ha constituido hasta nuestros días la columna vertebral de la enseñanza en los centros de educación superior debe desaparecer? Ciertamente no.

La cátedra magistral como método de enseñanza nació con la misma universidad. Perteneciente al método discursivo, se centra básicamente en el docente y la transmisión de conocimientos. Su propósito es enseñar y llevar a los alumnos a descubrir las relaciones entre diversos conceptos y formar una mentalidad crítica.

Los ataques a la cátedra magistral se centran en la pasividad del alumno a quien se le pide que escuche y tome notas por lo que – dicen los expertos - el aprendizaje queda relegado a un segundo plano, de modo que la posibilidad de valorar la eficacia de la enseñanza no sería posible sino hasta realizar las pruebas del examen.

Sin embargo no todo es negativo. Entre las ventajas de la cátedra magistral se menciona el ahorro de tiempo y recursos tanto materiales como humanos cuando los grupos son numerosos y el que permite el acceso a temas cuyo estudio resultaría desalentador si los alumnos los abordaran sin la asistencia del profesor dado que los estudiantes suelen aprender más fácilmente escuchando que leyendo. Así mismo, que las clases magistrales ofrecen la oportunidad de ser motivado por profesores que poseen conocimientos sólidos de una determinada disciplina.

Las desventajas de la clase magistral con respecto a métodos de aprendizaje que exigen más recursos pedagógicos y al estudiante autodisciplina y participación, como el aprendizaje basado en problemas, son evidentes pero muchas otras le son atribuidas injustamente y en ocasiones sus aspectos negativos no proceden del método sino de su inadecuada utilización. Al igual que ocurre con otras actividades, la clase magistral es un medio correcto de comunicación si se imparte a personas que quieren escuchar y si el profesor presenta su tema de manera que motive a sus estudiantes.

En cuanto a la pasividad del estudiante en el aula y al hecho de que su papel se limita a escuchar sin tener la oportunidad de preguntar, es importante recordar que  todo proceso de comunicación supone un diálogo. La enseñanza no es una técnica sino una praxis y el profesor también aprende cuando no se aplica un saber preestablecido sobre un objeto informe sino cuando hay una implicación mutua que deja tanto al maestro como al alumno modificados después del encuentro. Ser discípulo y no simplemente alumno es efecto de la presencia y la transferencia mutua. La pasividad se rompe cuando antes de la clase el estudiante debe leer algún texto relacionado con la conferencia y cuando se permite a los estudiantes interrumpir al profesor o hacer comentarios al terminar este su exposición. De este modo el estudiante “dialoga” con autores que escriben sobre el tema abordado en clase y con el profesor en un ejercicio cuyo propósito fundamental es aprender a pensar, a reflexionar, a formar un criterio, a usar el conocimiento previo y a argumentar con la guía de un docente cuya autoridad emana del conocimiento de su materia y de su voluntad para transmitirlo. 

La disciplina y la formación de discípulos se truncan si el estudiante tiene una relación de usuario del sistema educativo porque en una relación clientelar el cliente siempre tiene la razón. Está demostrado que hasta en los juegos prima la existencia de unas reglas y de una autoridad que las haga respetar, con mayor razón en la academia donde el quehacer cotidiano se relaciona con el conocimiento científico, y que si no se siguen las orientaciones de quienes saben, no se aprende. El conocimiento se construye en procesos complejos que articulan la información con la experiencia y la reflexión. El conocimiento no se descubre y menos brota de improviso. Ya Pasteur demostró hace muchos años que la generación espontánea no existe.

El desafío en el aula es crear respeto y confianza  desde el incómodo lugar de la cátedra; establecer un lazo enriquecedor con el saber como parte de una comunidad académica a partir de una curiosidad compartida. No se trata de convocar opiniones sino de promover prácticas de pensamiento que tomen la opinión como punto de partida pero la trasciendan con evidencias que permitan argumentar con autoridad.

Rubén Sánchez David


lunes, 27 de agosto de 2012

Cambios en el gobierno



Por: Luis Carvajal Basto

Los ajustes en el gabinete no han obedecido a una crisis política, en cuanto la Unidad Nacional formalmente se mantiene y todo hace prever que se mantendrá. Apuntan a consolidar los objetivos de gobierno.


El ejercicio conocido como gabinetología, más propio de especulación que de análisis, resulta casi estéril para proyectar los acontecimientos políticos si no fuera porque permite observar la manera como los grupos parlamentarios y de opinión se “alinean” en torno del gobierno, facilitando, o no, la gobernabilidad, es decir, la manera como sus decisiones son compartidas y acatadas por el congreso y la ciudadanía.
En vista de que no es posible, en Colombia, hablar de una crisis o bloqueo en un congreso en cual la oposición es minoritaria y tampoco existe un movimiento civil anti-gobierno, los ajustes en el gabinete anunciados por el presidente Santos tienen como objetivo ajustar piezas para consolidar sus metas.
En ausencia de partidos fuertes, el eje central de la dinámica de cierre del periodo de gobierno, estará centrado en los ministerios del interior y hacienda. En unas comunicaciones fluidas con los grupos parlamentarios y con la opinión pública. Los responsables de estas carteras, además de sincronizar ejecutivo y legislativo, tienen la misión de generar credibilidad, luego del episodio de la reforma a la justicia.
Después de especulaciones y conociéndose apenas el nuevo ministro de Hacienda al momento de escribir esta nota, puede decirse que el gobierno asumirá una postura más definida en su naturaleza social, en la cual el gasto del Estado es importante para reducir desequilibrios y desigualdades. Aunque no se pueda hablar de sesgos o diferencias ideológicas, quedaría claro que se coloca del lado opuesto a sectores del partido de la U, aun en el gobierno y la oposición de manera simultánea, que promueven un Estado austero.
Algunas tareas pendientes del gobierno tienen que ver con consolidar la paz , continuar en la senda de prosperidad y redistribuirla , para lo cual serán importantes proyectos como el de las 100.000 viviendas y garantizar las condiciones en la economía para reducir las cifras de desempleo, situándolo, de manera estable, en niveles inferiores al 10%.Debe avanzar en la universalización y estabilización del sistema de salud, actualmente en riesgo, y en una reforma consensuada del sector educativo. También, normalizar el proceso de distribución y ejecución de regalías.
Para garantizar el crecimiento de la economía, debe persuadir a la junta directiva del Banco de la República, acerca de la conveniencia de continuar reduciendo las tasas de interés y estabilizar la de cambio, sin descartar alternativas como el prepago de deuda.
El cumplimiento de estas metas, requiere de una gran capacidad de ejecución, para lo cual necesita armonizar el equipo de gobierno y garantizar la gobernabilidad, referida a mayorías en el congreso pero también a la opinión pública que percibe debilidades en temas como el de seguridad aunque las cifras digan otra cosa.
El gobierno debe demostrar que el objetivo de la Paz no es caprichoso y se relaciona con solidificar las condiciones que han permitido aumento en la inversión, interna y externa, y el crecimiento de la economía en medio de un entorno mundial recesivo.
Finalmente, al renovar el gabinete e incorporar funcionarios con experticia en lo público, combinando elementos técnicos, políticos y de opinión, el gobierno responde a las realidades actuales. Sin embargo, variables que no controla cambian constantemente y debe anticiparse a escenarios internos como el de la misma reelección o las elecciones en 2014 y las variaciones del conflicto interno junto con los efectos de asuntos externos que nos afectarán, como las reelecciones de Chávez y Obama, la profundización de la crisis mundial y una eventual caída de los precios del petróleo y las materias primas con sus efectos en las finanzas públicas.
@herejesyluis 

lunes, 20 de agosto de 2012

Assange: ¿sexo o política?



Por: Luis Carvajal Basto

Este caso, coloca sobre la mesa un dilema no suficientemente reglado en la sociedad contemporánea: el derecho de la gente a informarse, confrontado con la seguridad de los Estados y su derecho de protegerse. Al final se revela la naturaleza política de asuntos que dejan de ser "privados".


Julián Assange ha sido solicitado en extradición por denuncias sobre abusos sexuales y no por filtrar información reservada que ha permitido al mundo conocer secretos de política internacional que comprometen personas, instituciones, países etc.
La lista de personajes públicos cuestionados, encarcelados y puestos “fuera de combate” en circunstancias parecidas, es larga. En el pasado reciente, casos como el del ex director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Khan y anteriormente el del ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, suenan parecidos. Se ha conocido que quien acusó a Strauss- Khan, una camarera, no pudo justificar depósitos de cientos de miles de dólares en sus cuentas bancarias y el caso comenzó a desmoronarse. Al señor Spitzer, también ex fiscal general, le acusaron de utilizar los servicios de una prostituta (¿Alguien las conoce?). Eso fue luego de que pusiera en evidencia excesos del sistema financiero que después terminaron en la crisis de 2008, de la que el mundo no ha podido salir. Ambos debieron renunciar.
La semana anterior, por ejemplo, el mismo Presidente Obama fue acusado, por parte de ex agentes vinculados con el partido republicano, de difundir información de la operación contra Osama Bin Laden. Esto ha ocurrido faltando semanas para la elección presidencial. Guardadas proporciones, son acusaciones parecidas a las que, tras bambalinas, se han efectuado contra Assange. Puesto en el dilema entre ocultar y publicar, Obama, demócrata como Spitzer, prefiere publicar, como Assange.
La situación de Assange confronta los sistemas judiciales de diferentes países e involucra otros, creando un verdadero enigma acerca de la manera como se resolverá. No parece que al Reino Unido le convenga invadir una delegación diplomática, pero tampoco que pueda salir de un pequeño recinto, como una cárcel, en este caso escogida por él.
Todos sabemos que en el juicio contra Assange se encuentran los intereses de personas y países afectados por sus denuncias y no por sus preferencias o actitudes sexuales. A eso no escapa el gobierno del Ecuador, con interés de recibirlo para garantizar sus derechos universales y un juicio justo, a la vez que amortigua, interna y externamente, denuncias crecientes contra la Libertad de prensa en ese país.
Aunque de manera hipócrita no se diga, la verdadera discusión que subyace en este caso es el derecho de los ciudadanos del mundo a informarse, consagrado en todas las constituciones democráticas, confrontado con el de los Estados a protegerse. ¿Cual predomina? Ambos son espacios vitales para la humanidad y su confrontación confirma que asistimos a un periodo de grandes transformaciones ocasionadas, fundamentalmente, por la revolución tecnológica. Hace poco nadie se soñaba que tantas cosas, como las reveladas por Assange, se pudieran conocer. La democratización de la información es inevitable y real en la sociedad del conocimiento.
Este caso, como tantos otros, se “resolverá” política y no jurídicamente. El mundo toma partido utilizando como filtro las preferencias e intereses de cada quien. Para sectores de América Latina, después de las Malvinas, Assange será un estandarte. Para los defensores de la Libertad de información, pasan a segundo plano las particularidades de su vida privada y los posibles delitos cometidos. Para sus contradictores, siempre han estado allí.
Aunque la bandera de Assange sea reivindicada por gobiernos cuestionados por su propia situación interna, coincidirán con ellos ciudadanos e instituciones para quienes es más importante la libertad de expresión y las de recibir y difundir informaciones que compartir escena con ellos. No se trata de cómo el asunto se politiza, pues es de hecho una cuestión, política, no resuelta que refrescará un debate necesario.
Es la política. La confrontación de intereses y toma de decisiones por medios públicos en un mundo en que ya nada es privado y en que las reglas de juego, después de la revolución tecnológica y la globalización, están por construir. Al final, nada ha cambiado tanto como para pensar que el “exceso” de información es perjudicial para las Libertades que defendemos y pregonamos todos. Hasta el juicio final, si es que llega, es y será la política, aunque la padezcamos y tengamos diferentes versiones sobre ella.