jueves, 26 de julio de 2007

EL POLÍGRAFO

Política y medios
Petro y el Financial Times
Las declaraciones de Petro al Financial Times según las cuales en Colombia existe un contubernio entre los medios, entre estos e importantes empresarios y entre estos, empresarios y periodistas para ponerse de acuerdo en lo que debe pensar la opinión, revelan el desconocimiento de Petro sobre el tema y su experticia para publicitarse (asunto diferente), pero nos ponen a pensar sobre sus motivaciones, sobre la función de los medios en una democracia y sobre las relaciones entre medios y política.
Luis Carvajal Basto

El Espectador
viernes, 08 de junio de 2007


Sus motivaciones son claras: Alcanzar el Gobierno, como lo hacen todos los políticos. Ha descubierto que la aplicación del modelo “AIDA” (atraer la atención, despertar el interés, generar el deseo y propiciar la adquisición), elemental en publicidad, aplica en política. Sabe que su imagen de guerrillero converso encuentra más eco en algunos medios extranjeros que aquí y que luego los de aquí no van a tener más remedio que referirse a lo que dijo. Lo que dice en Estados Unidos, España y ahora Inglaterra, suena en Colombia y a la vez le abre nuevos espacios.
Olvida Petro decir que la democracia colombiana ha sido generosa con su movimiento, el M19. Que luego de su reinserción los reconoció con dinero, ministerios y noticieros de televisión y que gracias a ello y a su pinta de “políticos de nuevo tipo” alcanzaron alcaldías, entre ellas la de Bogotá, que tiene canal de televisión utilizado a discreción por el Polo, gobernaciones y curules en el Congreso. Que han tenido más que menos privilegios que otros colombianos. Y que a su noticiero, AM-PM, no lo trató mal el Estado sino el rating.
Se ha dicho que la función de los medios se refiere a formar, informar y recrear. Con la globalización y su propio desarrollo en una sociedad en la que todos sabemos todo gracias a ellos, han asumido tal vez su función más importante: servir de garantes de los derechos ciudadanos y evitar desbordamientos y excesos de otras ramas del poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Y del poder de narcotraficantes y violentos de todo tipo. A un altísimo costo. Recordemos a don Guillermo Cano, los atentados a El Espectador y tantos mártires.
Sobre el carácter plural e independiente de los medios en Colombia no hace falta revisar su papel en las denuncias de corrupción en los diferentes gobiernos, congresos, etc. Basta con decir que a pesar del no tan transparente pasado de Petro y muchos de sus amigos y de su presente en el que pueden controvertir a los mismos medios que les garantizan su derecho a expresarse, se siguen ocupando de manera objetiva de ellos. Como ahora.
En cuanto a la relación entre medios y política en una sociedad informada y a su impacto en el proceso de formación de la opinión pública, las afirmaciones de Petro pueden ser causa de su oportunismo o su ignorancia en el tema. Estudios realizados en Norteamérica, Europa y en Colombia demuestran que el papel de los medios llega hasta fijar una agenda de temas de los que la opinión se ocupa. No dicen a los ciudadanos ”que“ sino “en que” pensar. No he visto nunca ni aquí, ni en ninguna parte, que un medio o un periodista digno de llamarse así, diga a sus oyentes, televidentes y lectores “voten por fulanito” y mucho menos que porque aquel lo diga, los ciudadanos lo hagan.
No puedo imaginar a formadores de opinión, empresarios y periodistas en una especie de consejo directivo, poniéndose de acuerdo para no publicar lo que Petro o sus amigos dicen. Ni siquiera a los directivos del Canal Capital, hoy dirigido por el Polo democrático, su partido, el único en Colombia con canal de televisión propio, para hacerlo.
Coletilla:
La moción de censura. Íba a ser Santos vs Vargas Lleras y terminó siendo Santos Cía. Vargas Lleras. Ambos ganaron. Pero también Uribe y su “coalición”, que limaron múltiples asperezas y se muestran unidos. Por ahora.
Santos puso de acuerdo a Felipe González, Gabo y Serpa (quien lo creyera). Así, cualquiera. Uribe demostró que Vargas le hace caso. Vargas, que sus huestes le hacen caso. Ganó Cristo que se subió ”de lote” al confrontar a un presidenciable y perdió el Liberalismo que confrontó, sin éxito, a un Ministro de indudable tradición Liberal y que cualquier día retorna a filas.

PETRO Y EL FINANCIAL TIMES

Política y medios
Petro y el Financial Times
Las declaraciones de Petro al Financial Times según las cuales en Colombia existe un contubernio entre los medios, entre estos e importantes empresarios y entre estos, empresarios y periodistas para ponerse de acuerdo en lo que debe pensar la opinión, revelan el desconocimiento de Petro sobre el tema y su experticia para publicitarse (asunto diferente), pero nos ponen a pensar sobre sus motivaciones, sobre la función de los medios en una democracia y sobre las relaciones entre medios y política.
Luis Carvajal Basto

El Espectador
viernes, 08 de junio de 2007

Sus motivaciones son claras: Alcanzar el Gobierno, como lo hacen todos los políticos. Ha descubierto que la aplicación del modelo “AIDA” (atraer la atención, despertar el interés, generar el deseo y propiciar la adquisición), elemental en publicidad, aplica en política. Sabe que su imagen de guerrillero converso encuentra más eco en algunos medios extranjeros que aquí y que luego los de aquí no van a tener más remedio que referirse a lo que dijo. Lo que dice en Estados Unidos, España y ahora Inglaterra, suena en Colombia y a la vez le abre nuevos espacios.
Olvida Petro decir que la democracia colombiana ha sido generosa con su movimiento, el M19. Que luego de su reinserción los reconoció con dinero, ministerios y noticieros de televisión y que gracias a ello y a su pinta de “políticos de nuevo tipo” alcanzaron alcaldías, entre ellas la de Bogotá, que tiene canal de televisión utilizado a discreción por el Polo, gobernaciones y curules en el Congreso. Que han tenido más que menos privilegios que otros colombianos. Y que a su noticiero, AM-PM, no lo trató mal el Estado sino el rating.
Se ha dicho que la función de los medios se refiere a formar, informar y recrear. Con la globalización y su propio desarrollo en una sociedad en la que todos sabemos todo gracias a ellos, han asumido tal vez su función más importante: servir de garantes de los derechos ciudadanos y evitar desbordamientos y excesos de otras ramas del poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Y del poder de narcotraficantes y violentos de todo tipo. A un altísimo costo. Recordemos a don Guillermo Cano, los atentados a El Espectador y tantos mártires.
Sobre el carácter plural e independiente de los medios en Colombia no hace falta revisar su papel en las denuncias de corrupción en los diferentes gobiernos, congresos, etc. Basta con decir que a pesar del no tan transparente pasado de Petro y muchos de sus amigos y de su presente en el que pueden controvertir a los mismos medios que les garantizan su derecho a expresarse, se siguen ocupando de manera objetiva de ellos. Como ahora.
En cuanto a la relación entre medios y política en una sociedad informada y a su impacto en el proceso de formación de la opinión pública, las afirmaciones de Petro pueden ser causa de su oportunismo o su ignorancia en el tema. Estudios realizados en Norteamérica, Europa y en Colombia demuestran que el papel de los medios llega hasta fijar una agenda de temas de los que la opinión se ocupa. No dicen a los ciudadanos ”que“ sino “en que” pensar. No he visto nunca ni aquí, ni en ninguna parte, que un medio o un periodista digno de llamarse así, diga a sus oyentes, televidentes y lectores “voten por fulanito” y mucho menos que porque aquel lo diga, los ciudadanos lo hagan.
No puedo imaginar a formadores de opinión, empresarios y periodistas en una especie de consejo directivo, poniéndose de acuerdo para no publicar lo que Petro o sus amigos dicen. Ni siquiera a los directivos del Canal Capital, hoy dirigido por el Polo democrático, su partido, el único en Colombia con canal de televisión propio, para hacerlo.
Coletilla:
La moción de censura. Íba a ser Santos vs Vargas Lleras y terminó siendo Santos Cía. Vargas Lleras. Ambos ganaron. Pero también Uribe y su “coalición”, que limaron múltiples asperezas y se muestran unidos. Por ahora.
Santos puso de acuerdo a Felipe González, Gabo y Serpa (quien lo creyera). Así, cualquiera. Uribe demostró que Vargas le hace caso. Vargas, que sus huestes le hacen caso. Ganó Cristo que se subió ”de lote” al confrontar a un presidenciable y perdió el Liberalismo que confrontó, sin éxito, a un Ministro de indudable tradición Liberal y que cualquier día retorna a filas.

LA APUESTA DE URIBE

La apuesta de Uribe
Si la liberación de guerrilleros es una cortina de humo o parte de una estrategia de opinión, es lo de menos. Lo importante es que sirva para liberar a los secuestrados y buscar la paz.
Luis Carvajal Basto

El Espectador
martes, 05 de junio de 2007


Cuando comenzaba a sentir el desgaste ocasionado por la presión por el decisivo y difícil momento por el que pasa el proceso de paz iniciado con los paramilitares, en medio de rumores crecientes de chantajes de éstos contra altos funcionarios del Gobierno, denunciados por la revista Semana; cuando afrontaba los rigores del debate presidencial en Estados Unidos que propiciaron la oposición de la bancada demócrata a un TLC decisivo para sectores empresariales y el país; luego de las denuncias contra el Vicepresidente y el Ministro de Defensa por vínculos con los mismos paras e intentos por desestabilizar el gobierno del ex presidente Samper, Uribe responde con una apuesta de alta política que va a cambiar el escenario interno y externo para Colombia, creando una nueva coyuntura.La decisión de liberar a casi 200 guerrilleros de las Farc, incluido Rodrigo Granda, llamado el “canciller” de esa organización, a solicitud del presidente Sarkozy, busca, como lo dijo Uribe, “respaldo nacional a las instituciones e internacional a su política de seguridad democrática”. Se trata de una carta ganadora que deja a las Farc sin pretextos para liberar a los secuestrados a la vez que consigue comprometer a un sector de la comunidad internacional con su propuesta. El Presidente francés queda “obligado” con Uribe. Los gobiernos de Francia, España y Suiza ya acogieron con beneplácito su gesto.El escenario internacional no era el mejor para Colombia. El apoyo de su más importante socio político y comercial, los Estados Unidos, está ligado a un gobierno de Bush que entra en su recta final en un Congreso controlado por los demócratas que le están pasando a éste una cuenta de cobro que esperan hacer efectiva en las próximas presidenciales. Uribe, el mejor aliado de Bush en la región, ha tenido que emplearse a fondo para conseguir nuevos recursos para el plan Colombia y la ratificación del Tratado de Libre Comercio. Haciendo el trabajo de Bush trata de convencer a los demócratas de que Colombia, para ellos, es un tema de Estado y no uno de política interna norteamericana.Por otra parte, el proceso de paz con los paramilitares, que ha puesto en duda la legitimidad de un Congreso permeado por ellos, al punto que muchos congresistas están en la cárcel, se encuentra en un momento crítico empezando a conocerse apenas las verdades del conflicto. Las denuncias de éstos sobre la participación de dirigentes empresariales y políticos en su proyecto han, por lo menos, desestabilizado sectores del “establecimiento”.Esta “jugada” de Uribe es la pieza mas importante de su política de seguridad democrática, luego de la Ley de Justicia y Paz que fijó condiciones favorables que permitieron la desmovilización de al menos 30.000 paramilitares y miles de miembros de las Farc. Una guerrilla poderosa económicamente, pero relegada a lo más profundo de la selva en lo militar y sin ningún eco político en los centros urbanos, se ha visto obligada a salir de su mutismo. ¿La presión internacional que ahora les pone Uribe será suficiente para llevarlos a liberar a los secuestrados o iniciar un proceso de paz? Nadie lo sabe. Lo que es seguro es que la audiencia que lograban en sectores de la comunidad internacional se verá afectada y que el Gobierno ha dejado sin argumentos a quienes le reclamaban gestos de paz. Paradójicamente, la liberación de Granda, contra su voluntad o la de sus jefes, puede ser el primer paso para un nuevo proceso de paz.Desde ese punto de vista, estamos ante otro “gol” de Uribe, que hábilmente ha puesto el balón en manos de unas Farc que añoran los tiempos en que el ex presidente Pastrana les concedió una zona de despeje en la que prácticamente gobernaban. La liberación unilateral de guerrilleros por parte del Gobierno deja claro que no tiene que ver la cesión de la soberanía nacional, otra zona de despeje, con los derechos a la libertad de ciudadanos secuestrados.”Su dignidad humana y la mía son inviolables”, escribió una de las guerrilleras liberadas en un muro. ¿Cuánta dignidad les quedará a los secuestrados y a la dirigencia de las Farc?

VAMOS CUCUTA: POLÍTICA Y FÚTBOL

Vamos Cúcuta: Política y fútbol
“Goliat era un patán; David era un Gigante”: Joaquín Sabina.
Luis Carvajal Basto

El Espectador
viernes, 01 de junio de 2007

A los colombianos no se nos olvida lo que ocurrió la noche en que nuestro modesto Once Caldas le ganó la Copa Libertadores al gran Boca. Los argentinos no salieron a la ceremonia de celebración. Malos perdedores. Patanes. Por eso la goleada que le propinó el Cúcuta tiene un sabor especial. Otro equipo modesto, de provincia, sacó la cara por nuestro fútbol y nos hizo sentir a todos más colombianos.
Lo del Cúcuta tiene connotado mérito si se considera la diferencia en las nóminas y los presupuestos, la historia y la influencia de los argentinos en la Confederación Suramericana de Fútbol. Así como influyen en las decisiones de FIFA tanto como para prohibir que en ciudades como Bogotá se juegue por eliminatorias al Mundial (teoría que llevada al extremo prohíbe la competición y de la cual podrían pegarse primero nuestros rivales internacionales a nivel de clubes y luego equipos colombianos diferentes a Millonarios y Santa Fe), también lo hacen en la designación de árbitros. Antes del partido, un versado periodista recordó que de 13 partidos que el árbitro que nos tocó dirigió a equipos colombianos y argentinos, estos últimos ganaron 10 y empataron tres. ¿Como para pensar, no?
Estas cosas los bogotanos sabemos porque nos cuentan vecinos y amigos hinchas del Cali, Nacional, Medellín, Caldas etc. La mayoría nos ha tocado pasarnos a televisión para ver fútbol. Aquí los dirigentes han acabado con los equipos. Los deportivos los cogen como botín de caza, como en el caso de Millonarios, que después de tanta tradición y tanta hinchada, tiene un equipo regular con jugadores prestados. Los políticos tratan de aprovecharse de las situaciones y ganar protagonismo. El Alcalde Garzón, después de acabar la cancha de El Campín para después remendarla, ahora utilizó el sentimiento creado por la medida de FIFA para darse un baño de popularidad y subir a Monserrate. Es Alcalde, pero actúa como precandidato en 2010. De deporte, nada.
Todo eso nos recuerda que el fútbol es mucho más popular que la política. Sobre todo entre los jóvenes a quienes los partidos políticos, poco. Mejor, los de fútbol. Pero comparte lugares comunes con ella: se mueven pasiones, intereses y multitudes. Por ello, se ve afectado de problemas similares como la corrupción, las componendas y el soborno de la justicia.
En medio de todos los factores adversos, la verdad, la justicia y el buen jugar deben ser capaces de triunfar. Esta semana tenemos moción de censura en el Congreso contra el ministro Santos (¿Qué hará Vargas Lleras?), el mismo día siete disputarán el rating la revelación de un secreto de Estado por parte del Presidente Uribe (¿Qué harán las Farc?) y la revancha Cúcuta-Boca (¿Qué hará el árbitro?). Otra vez tenemos coincidencias y similitudes.
Voto público o secreto, debate la coalición de Gobierno. Y ese detalle será definitivo, como puede ser la altura en un partido de fúttbol. Voy a ver el partido y les propongo hacer lo mismo. Es más serio y divertido. Vamos Cúcuta. En el mundo real, en el deporte y en la política, no valen las excusas, ni siquiera para los malos perdedores.

POLO, A TIERRA

Polo, a tierra
En las pasadas elecciones presidenciales, el Polo apareció como segunda fuerza política luego de conseguir la Alcaldía de Bogotá. ¿Repetirá en octubre?
Luis Carvajal Basto

El Espectador
viernes, 25 de mayo de 2007


El escenario político no podía ser mejor para el Polo. La “coalición” de gobierno, que no ha sido nunca homogénea, se encuentra desgastada y en trámites de divorcio; el Congreso, donde ésta tiene mayorías, deslegitimado; la economía empezando a sentir los efectos de un periodo ya largo de crecimiento y de decisiones políticas en Estados Unidos y Venezuela que afectarán el TLC y la dinámica del comercio exterior.
Sin duda es el mejor escenario para que un movimiento emergente se consolide. Así lo entendieron políticos como María Emma Mejía, que se trasteó al Polo con ideología y todo y un sector minoritario del Liberalismo, que fue definitivo en el ascenso del Polo y la Alcaldía de Garzón. Sin embargo, el futuro del Polo depende más de factores, como la capacidad de convocatoria del Liberalismo y la decisión política del mismo Álvaro Uribe, que de su propia dinámica interna. Veamos.
A pesar de las tres sucesivas derrotas del candidato presidencial del oficialismo liberal de entonces, el Liberalismo, como sentimiento, aparece en todas las encuestas publicadas y privadas con puntos, más o menos el 40% de las preferencias electorales. Eso explica en parte sus derrotas a manos de un disidente liberal, como es Uribe. Muchos electores liberales no sintieron que traicionaron sus sentimientos y sus tradiciones políticas, familiares, etc, al votar por él. Otros, considerando la utilidad de su voto, votaron por el Polo. Tampoco sentían que se apartaban de “su” Liberalismo.
El asunto consiste en la capacidad del ex presidente Gaviria de recuperar para el Liberalismo esos votos “prestados” en el breve periodo que falta para octubre. Para ello, debe comenzar por deslindar claramente terrenos con el Polo y tratarlo como a un competidor, sintonizarse con la gran opinión de los centros urbanos y la fragmentada de las regiones, donde los liderazgos políticos tradicionales deben ser útiles, pero no decisivos, como estrategia. No debe olvidar que con una propuesta basada sólo en ellos, el Liberalismo perdió tres elecciones presidenciales y casi desapareció de los centros urbanos, llegando a la increíble cifra de 7.8% del arrastre electoral en las principales ciudades.
En cuanto a la decisión política de Uribe, se debe considerar que su respaldo popular hasta ahora no ha tenido en cuenta el tipo de oposición que ha ejercido el Polo. Mientras el 15 de mayo Uribe recordaba los aportes de la Nación al transmilenio Distrital, Petro continuaba con su tarea de descredito en el Congreso, luego de hacerlo en los Estados Unidos. Candidatos del Polo como María Emma y Antonio Navarro tendrán que pronunciarse algún día sobre la particular forma de hacer política de Petro y compañía, su incidencia en el desempeño de las instituciones y la responsabilidad que les cabe si no se aprueba el TLC y el Plan Colombia. La opinión que ha acompañado a Uribe se pronunciará sobre ellos sin que Uribe lo haga. ¿Y si lo hace? Nadie puede olvidar que es el mayor elector. Este no es un tema ideológico, sino de opinión.
En relación a la dinámica interna del Polo, hay que decir que aparte del abstracto discurso ”social” de Garzón, en el que lo único identificable es una “sin indiferencia” que no genera empleos ni crecimiento, no se identifica ninguna propuesta atractiva para los colombianos en las próximas elecciones regionales. A menos que se consideren como tales los “debates” de Petro basados en expedientes judiciales que han perjudicado la política externa y en los que ha puesto por delante su protagonismo y el de su partido, a los supremos intereses de las instituciones y la Nación. Más temprano que tarde la gente entenderá que es más complejo Gobernar un país como el nuestro y construir, que denostar y repartir alimentos gratuitos.
No hay que ser mago para anticipar que en las elecciones de octubre la opinión le pasará a Petro y al Polo una cuenta de cobro. Y en el 2010 a su copartidario Garzón. Que el Liberalismo no les prestará más votos. El Polo se va a conectar con su verdadera realidad electoral, es decir, a tierra.

EL CONGRESO DEBE RENUNCIAR

El Congreso debe renunciar
Están ética y moralmente(los que no legalmente, todavía) impedidos para seguir actuando.
Luis Carvajal Basto

El Espectador
viernes, 18 de mayo de 2007


Si existe algún colombiano que no reconoce la importancia de nuestras instituciones y la necesidad de defenderlas, que se acuerde de la barbarie a donde hemos sido capaces de llegar. De las fosas comunes, los descuartizamientos y lo que ocurrió En Bojayá .Pero la situación del Congreso, amerita ya considerar una excepción, en la que asuman su responsabilidad individual y presenten su renuncia.
Podría pensarse que esta semana es la peor de muchas porque conocimos detalles de una guerra, sucia, como todas las guerras, por parte de uno de sus protagonistas. Digo Detalles, porque las líneas gruesas se conocían: Que la guerra la financia el narcotráfico, que propietarios de tierras y empresarios también tuvieron que hacerlo, que la política se ha desarrollado bajo las condiciones que impusieron los violentos, que muchos políticos se han asociado con ellos etc. Sabíamos de Congresistas ineptos y corrompidos. Pero no tanto.
Considero que de los aspectos judiciales debe ocuparse la Ley y de los chismes y señalamientos no probados, las revistas judiciales o las de farándula. Quiero pensar, que aparte de eso, estos fragmentos de verdad o de mentira que conocemos ahora, pueden ayudarnos a encontrar el camino para vivir mejor, que no puede ser otro que el señalado por las instituciones, las únicas que tenemos. Las que establecen diferencia entre civilización y barbarie.
La de Colombia no es una guerra civil. Es una narcotizada, en la que una de las partes son los consumidores de sociedades con capacidad de compra, Cuyos Estados indolentes ahora se “asombran” de lo que aquí ocurre. No pueden ser tan brutos los congresistas demócratas para, hasta ahora, descubrir la realidad Colombiana. Está claro que nuestro modesto TLC está sometido a los rigores de la disputa por el próximo Gobierno norteamericano. En el medio, políticos irresponsables (vale la redundancia) adquieren protagonismo en Colombia haciéndoles mandados. En medio del “terremoto”, como lo calificó el Presidente, la Justicia debe seguir actuando, el Gobierno Gobernando, el fiscal adquiriendo el don de la ubicuidad y acusando y los ciudadanos, trabajando o estudiando. Funcionando.
Lo demás es hacer el juego a los que tienen el caos y la anarquía como el escenario propicio para narcotraficar y enriquecerse a costa de nuestro bienestar. Como los ciudadanos no pueden quedarse con los brazos cruzados pero tampoco sin Congreso, una iniciativa ciudadana puede pedir a los actuales Congresistas que renuncien a sus curules y que empiecen a actuar sus reemplazos. Por acción o por omisión el actual congreso se encuentra ética y moralmente impedido para seguir ejerciendo. Sus reemplazos no pueden ser peores.
Muchos de los que se autocalifican como lideres de fracciones o bancadas y que aun no están en la picota, han salido al exterior a denigrar de Colombia o han tratado de intercambiar favores con el Gobierno, en un momento difícil, para apoyar Leyes básicas para el funcionamiento del Estado.
Los menos, se siguen aprovechando de los presupuestos y las burocracias regionales con las que han financiado sus campañas, a falta de financiación del Estado. Han perdido toda autoridad y Legitimidad. Si les queda algo de dignidad, deben renunciar y autor regularse. Nadie, por fuera de sus clientelas, les cree.
Pedir esto a un Congreso cuya comisión de acusaciones empieza a estar sub-judice, puede sonar a utopía. Pero también puede que la realidad Jurídica, los desborde y no les quede mas remedio. Al país le serviría como catarsis y a muchos de ellos, para que no los juzgue la ahora temida corte suprema de Justicia. Puede también, que nada pase y que seamos condenados a padecerlos hasta el final de su periodo.

¿REVOCAR EL CONGRESO?

¿Revocar el Congreso?
Lo dicho por el Vicepresidente y el Ministro de Defensa y lo que parece van a decir los paras, nos van a poner a pensar una respuesta.
Luis Carvajal Basto

El Espectador
viernes, 11 de mayo de 2007


Llama la atención que el Presidente no reprendió directamente a los Santos por sus declaraciones, que entre otras cosas no dijeron nada raro y que pueden resumirse en que “no son todos los que están” hasta ahora llamados por la corte. Algo que dan por sabido la mayoría de los colombianos. Les dejó el trabajo a los Ministros de Relaciones y Gobierno. El Presidente tiene bien claro que ante la opinión y la Ley una es su situación y otra la de Congresistas que lo han apoyado.En algún momento tenía que pasar lo que ahora pasa. El Gobierno, aún pendiente de decisivos proyectos de Ley, debía tomar distancia de congresistas con líos o inminentes problemas judiciales. Desde ese punto de vista la actitud del Gobierno es apenas natural.Pero otra es la suerte del Congreso. Desde hace bastante está deslegitimado ante la opinión, en la medida en que esta se ha informado de la forma de actuar de muchos Congresistas. No es solo ahora ni son sus vínculos con grupos armados ilegales que se empiezan a conocer. Los continuos escándalos de corrupción, las artimañas de que se valen para hacerse elegir, el incumplimiento a sus electores, la forma en que obtienen recursos para costosas campañas y la compra de votos etc. Nadie más desprestigiado que un congresista. Y tanto es así que quienes quieren tener éxito en política sin” clientela”, se alejan del estereotipo del político que tienen en su mente los ciudadanos.La gente ha votado por sacerdotes, actores, deportistas, discapacitados y otros, buscando encontrar en ellos la honestidad y capacidad que en los políticos “tradicionales” no encuentra. Con seguridad, uno de los factores de éxito en los centros Urbanos del Presidente, y de políticos como Mockus, Peñalosa, Fajardo, Parodi y otros tiene que ver con la distancia que han tomado, del político “típico.”Ese factor quizá pueda explicar el fracaso de políticos “tradicionales” en esas mismas ciudades.La Ley ha establecido los procesos de perdida de investidura para congresistas que resulten comprometidos en actividades ilícitas. Además, las consecuencias penales. Por otra parte, un plebiscito cumpliría la doble función de refrescar o no al Gobierno y revocar un congreso desprestigiado.Para conocer lo que piensan los ciudadanos del Congreso y de los “políticos” no hace falta un plebiscito. Alcanza con revisar alguna encuesta o conversar con cualquier ciudadano. El asunto es que después de la para política el problema no es uno de opinión o credibilidad. Ahora, faltando conocer muchas verdades, debemos considerar que se está volviendo Judicial y que como se observó esta semana a propósito de las transferencias y la conocida pataleta, impide el normal desempeño de las instituciones. Grave. No se encuentran lejos de la realidad y de las necesidades del País en el momento, quienes empiezan a proponer una revocatoria, aprovechando las circunstancias de elecciones en Octubre. Nadie quiere decirlo, pero muchos lo piensan, al interior del mismo Congreso.Considerando los problemas del País, sin embargo, una revocatoria puede ser una solución parcial con chivo expiatorio incorporado. Para la galería. Pero no va a impedir el Narcotráfico, ni le pondrá fin a la violencia, ni va a generar más empleos. Sin embargo, si las cosas siguen como van, podría no quedar otra salida. Para llegar allí, muchos que quieren evitar que se tapen sus delitos y conozca más de su sinvergüencería, habrán puesto su parte. Esta semana, metieron al Gobierno entre “los palos”. A la inmensa mayoría de los colombianos, hace rato.