lunes, 18 de marzo de 2013

Aguita para mi gente


Agüita para mi gente

Por: Luis Carvajal Basto

Mientras el alcalde fracasaba en su proyecto de cambiar el esquema de recolección de basuras, al dejarlo a cargo de la Empresa de acueducto, el agua de la ciudad, orgullo de los bogotanos por su buena calidad, da muestras de perder sus habituales propiedades sin que la administración se ocupe adecuadamente de ello, lo que ha motivado una investigación de la Superintendencia de servicios públicos. No es persecución, son las muestras.

Las zonas investigadas incluyen muestras en localidades como Engativá, Chapinero, Teusaquillo Barrios Unidos, San Cristóbal, Usme, Tunjuelito, Kennedy, Puente Aranda, Uribe Uribe , Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa. Mejor dicho, más de media ciudad. En su gran mayoría se trata de localidades en que habitan personas de estratos 1 a 3 que el alcalde presume frecuentemente, ante los medios, de redimir. Allí Se encontraron las muestras que dieron lugar al pliego de cargos que acaba de abrir la superintendencia. Con un agravante: esa entidad está investigando las razones por las cuales el acueducto “ocultó información relacionada con el tratamiento del agua”.
Solamente Bosa es una localidad ubicada en el sur occidente de Bogotá en que habitan casi 1 millón de habitantes, fundamentalmente de estratos 1 y 2, y afronta el problema de que buena parte de ella se encuentra por debajo de los niveles del rio. Las inundaciones son cosa de cada invierno, pero lo del agua potable es otro asunto, afecta familias de bajos recursos que hacen “magia” para pagar los servicios públicos y los ingresos no son suficientes para asumir el sobre costo del agua embotellada.
Lo que encontraron las muestras fueron bacterias, coliformes totales y Escherichia coli, que pueden producir enfermedades como diarrea, neumonía, peritonitis y meningitis. Las mismas por las cuales la gente hace fila para ser atendida en hospitales y centros de salud. Las muestras ya constituyen un grave problema y de confirmarse que no son un hecho fortuito nos encontraríamos en Bogotá ante un problema que creíamos superado hace décadas. Sería el peor de los carruseles, uno que no solo se robaría la plata si no la vida de las personas: aguas contaminadas, enfermedades, otra vez aguas contaminadas etc.
No es suficiente denunciar robos en los hospitales, como lo ha hecho el respectivo secretario de salud quien, a propósito, fue el primero en pedir la renuncia del gerente saliente de la EAAAB, o ineficiencia, si con hábitos de aseo saludables y aguas debidamente tratadas podemos prevenir las enfermedades. Claramente es un problema no solo de denuncias si no de la correcta utilización de los recursos, de administración y prevención y no tanto de discursos o promesas, al igual que lo es tratar debidamente las aguas que consumimos, una de las tareas que se supone debe cumplir la EAAB. A eso se refiere la gestión pública y para eso elegimos a los gobernantes.
La administración está siendo cuestionada por la manera como se manejó el asunto de la recolección de las basuras y hasta ahora comienza a explicarlo al concejo y a los entes de control, aunque la ciudadanía ya registró la renuncia del gerente del acueducto y el fracaso de la gestión que debería empezar el pasado 19 de diciembre. Falta evaluar los costos para la ciudad de la “aventura” y la manera como se costeará el 17% prometido como rebaja en las tarifas de aseo.
Con frecuencia los políticos de oficio ofrecen una cosa y terminan haciendo otra, pero este es el caso de una empresa que trató de abarcar mucho para terminar “apretando poco”. El agua de buena calidad es un patrimonio invaluable de los bogotanos, directamente relacionado con la salud, la calidad de vida y el turismo, para citar algunos factores.
Luego de muchas quejas, rumores y del pliego de cargos de la Superintendencia, aunque nos digan 100 veces que son excepciones que confirman la regla o que el agua, en general, es potable, la verdad es que ya no la tomamos tan tranquilos. Con seguridad es más satisfactorio para los Bogotanos que la empresa de acueducto se dedique a lo suyo y lo haga bien, así no rebajen los punticos ofrecidos y por verse en las tarifas de aseo. Si los rebajan, mejor. Si resulta gratis, mucho mejor, aunque quien sabe por cuánto tiempo tanto tan “bueno” sea sostenible. Y saludable.

sábado, 16 de marzo de 2013

Bogotá: la descentralización inconclusa


Bogotá: la descentralización inconclusa

Con la reforma surgieron los movimientos ciudadanos y llegaron al gobierno. Pero ello no ha tenido como consecuencia mejoras sustanciales en la administración; retroceso de la corrupción o aumento de la participación de la ciudadanía. El desempeño de la política y el gobierno ha sido considerablemente inferior a las expectativas.

Por: Luis Carvajal Basto/ Especial para El Espectador
La elección popular de mandatarios locales tuvo como objetivos acercar el Estado al ciudadano, mejorar su participación, limitar el clientelismo y convertirle en "socio" y contralor, no solo observador, de la ejecución de políticas.
En el caso de Bogotá, estas tareas pueden calificarse como inconclusas por cuanto si bien aparecieron nuevas expresiones ciudadanas (los partidos o movimientos que han ganado la alcaldía desde 1995 no existían en 1988), ello no ha implicado una mayor participación política. Por el contrario, en las elecciones de 2011 la participación fue del 47.4%, diez puntos por debajo del promedio nacional y bastante inferior a la de la primera elección popular de alcalde.
A diferencia de otras ciudades del país, Bogotá tiene su "Constitución"(art. 322 a 327) y un estatuto orgánico que debería incidir en una mejor administración de los recursos públicos. Ello hizo posible que el alcalde, contrario a lo que antes ocurría cuando los concejales coadministraban desde las juntas directivas de las empresas públicas, mejorará en su independencia y capacidad de gobierno. La norma es una importante herramienta pero ha servido a buenos y malos gobernantes por partes iguales, en ausencia de veedurías ciudadanas "con dientes" que complementen el control político y estimulen la buena administración.
La "separación" entre Concejo y Ejecutivo ha propiciado efectos como su desempeño en nichos electorales diferenciados, lo cual se puede constatar en que mientras el voto para alcalde es predominantemente de opinión, no necesariamente ocurre lo mismo con el Concejo: en una ciudad con cinco millones de posibles electores la lista mayoritaria obtuvo, en las más recientes elecciones, apenas el 6% de los votos posibles.
Algo parecido ocurre en la elección de alcalde, carente de una segunda vuelta que permita la fusión de propuestas y corrientes de opinión y políticas: en las últimas elecciones, el alcalde Petro fue elegido con, apenas, el 14.7% del potencial electoral, lo cual le ha dificultado, en buena medida, la gobernabilidad.
Si hacemos un repaso de lo ocurrido en los últimos 25 años encontramos un hito en la administración de Jaime Castro: la recuperación de las finanzas de la ciudad y la consolidación de una cultura tributaria, con el establecimiento de reglas que permitieron una "nueva" estructura institucional.
Bogotá ha sido una antes y otra después de su administración. Ello ha hecho posible el desarrollo de proyectos como Transmilenio, pero muchos otros indispensables, como el metro y la ejecución de un plan de vías, no se han ejecutado no por falta de recursos o capacidad de endeudarse (Bogotá tiene la nota más alta que otorgan las firmas calificadoras de crédito y entidades como el Banco Mundial le prestan sin dificultad) sino por incapacidad de los gobiernos. Los carruseles sucesivos confirman que el problema de la ciudad no es de recursos tanto como de su correcta administración.
Para el ex alcalde Castro, también el principal promotor de la elección popular de alcaldes y gobernadores, la descentralización es "un proceso. No se agota con una decisión, llámese reforma, ley o decreto. Es un proceso que requiere de ajuste, que reconoce los cambios, que los interpreta. En Colombia iniciamos el proceso pero no le dimos continuidad. No se volvió una política pública estable y hoy es más bien sinónimo de clientelismo corrupción y politiquería".
Pues eso pasó en Bogotá en estos años: se crearon las Juntas Administradoras Locales (JAL), pero no se amplió su capacidad de ejecución ni la de las alcaldías locales y, como consecuencia de ello, esta inmensa metrópoli sigue "administrándose" desde el cada vez más distante Palacio Liévano. Tampoco se promovieron nuevas formas de participación ciudadana, como una manera de controlar y hacer rendir los recursos públicos.
Por otra parte, los partidos tradicionales, muy influenciados por dirigentes regionales, renunciaron al voto de opinión, dejándole en manos de "quien aparezca" y observándose casos como que si se va a pedir cuentas a un partido, el respectivo exalcalde ya no hace parte de él y nadie responde institucionalmente por el desorden y la corrupción. Dos contralores de la ciudad sancionados en serie llaman la atención sobre la necesidad de la elección popular de contralor y personero para garantizar su independencia. 25 años después la descentralización en Bogotá es una tarea por concluir. 
 

lunes, 11 de marzo de 2013

Chávez: percepción y realidad



Por: Luis Carvajal Basto

Cada quien, ahora y en adelante, aplicara su propio filtro o sus pretextos ideológicos o políticos al recordarle. Con el tiempo será más difícil comparar lo que hizo con lo que la gente cree, y creerá, que hizo.


Sin ninguna duda, Chávez ha puesto un hito en la política Venezolana, Latinoamericana y mundial. Hizo realidad el proyecto más largo de un gobierno que se reclamó de izquierdas en América, luego de la revolución cubana, y dentro de él adquirió liderazgo internacional en un periodo en que el precio del petróleo se convirtió en un importante argumento y persuasiva arma política.
Las inmensas reservas de petróleo le permitieron promover proyectos como UNASUR Y EL ALBA. Muchos de sus aliados políticos pudieron serlo por la transferencia o venta de petróleo barato en un mundo en plena crisis energética. Pero ese no es un modelo económico sostenible en un mundo globalizado. Tampoco constituye una alternativa productiva que mantenga empleos estables, los cuales solo son posibles con una economía competitiva y en constante crecimiento. Como el petróleo es una ventaja comparativa de Venezuela y otros cuantos países “afortunados”, nos quedamos con que el socialismo de Chávez no puede ser sino un modelo nacional o de países boyantes con excedentes públicos para distribuir. Sin embargo, su “socialismo del siglo 21”, la redistribución social de los ingresos de la Nación, pudo ser compartido sin dificultad por matices variopintos de lo que se conoce, internacionalmente, como centro izquierda. Como estructura o modelo teórico no parece que pueda perdurar.
La gran particularidad, y mérito, de Chávez es haber conseguido su elección y reelección, extensiva ahora a su sucesor, que será elegido con el impulso, mediante el voto popular, aunque no se pueda decir que exenta, plenamente, de constreñimiento o violencia. Vale recordar la asfixia a que han sido sometidos algunos medios de comunicación, las violaciones a los derechos humanos, el golpe que dio y la manera como su gobierno reaccionó al que le dieron, además de la evidente concentración del poder en sus amigos.
En ese entorno se puede vaticinar, sin riesgo de error y con el dato fresco de las pasadas elecciones, que Maduro mantendrá, luego de las próximas y desde el gobierno, izadas las banderas de su revolución Bolivariana. A propósito, extraña observar el desgaste del derrotado candidato de la oposición tratando de encontrar en interpretaciones de la Constitución Venezolana lo que deberían ser sus propuestas de gobierno para el cambio. En esta Venezuela de hoy las mayorías del Chavismo son irrefutables y no es cuestión de apasionamientos o gusto. Algo tiene que ver en ello la mala calidad y el pobre mensaje de la oposición
El Chavismo tendrá para mostrar éxitos conseguidos en reducción de la pobreza y las cifras sociales, aunque también “peros” enormes en el manejo de la economía y la violencia que campea. Desde 1999 la pobreza se redujo a la mitad, incluida la población en pobreza extrema; la desigualdad disminuyó casi en un 30%, al igual que la mortalidad infantil. Por otra parte, la inflación creció hasta casi un 28% en 2011 y la tasa de homicidios es una de las más altas del mundo, al alcanzar la cifra de 50 por cada 100.000 habitantes.
A nivel de percepción, Chávez ha sido y será recordado como defensor de causas justas y redentoras. ¿Alguien puede estar en contra de su discurso y sus hechos contra la pobreza? Ni siquiera los millones de consumidores que en el mundo observaron como el precio del petróleo, que beneficia a los doce afortunados países miembros de la OPEP, se mantuvo rondando los cien dólares, subiendo desde 18 en 1999, luego de que el fallecido presidente de Venezuela revitalizara y reposicionara a esa organización controlando los flujos de petróleo. La diferencia en los ingresos que consiguió permitió la ejecución de sus programas y gran parte de su política exterior. ¿Puede calificarse negativamente que redistribuyera, entre los pobres de su país, aun sin sembrar para el futuro y sin exigir nada a cambio, esas utilidades? Difícilmente, por ahora.
Si se observa el desempeño económico de Venezuela, independientemente de los precios del petróleo, se podrá encontrar un país escasamente competitivo que en el mediano y largo plazo podría tener enormes dificultades. Pero eso no afectará la memoria de un hombre que en su paso por este mundo ofreció muestras de talante, independencia y valor innegable, recursos bien escasos entre los políticos contemporáneos. Si ello no es así, poco importa, es lo que creen y creerán sus seguidores.
@herejesyluis
Posdata:
Mucho del talante de Chávez no podría comprenderse sin tener en cuenta su “Llaneridad”: Paradójicamente Socialista- Católico, oriundo de una región colonizada por las misiones en que la Iglesia era el Estado; Picardía, que García Márquez bautizó como “mamagallismo”, para definir una forma de ser de los hijos del Caribe. Su natal Barinas queda “abajito” del lago de Maracaibo y los primeros pobladores de las franjas del Orinoco fueron, entre otros, indígenas Caribes, definidos por los conquistadores españoles como “Guerreros, de elevada estatura, inteligentes y hábiles para comerciar”. 

lunes, 4 de marzo de 2013

Ya no tenemos cafetal



Por: Luis Carvajal Basto

Razones de una inédita movilización.


“Porque la gente vive criticando
me paso la vida sin pensar en “na”.
Pero no estás viendo que yo soy el hombre
que tengo un hermoso y lindo cafetal”.
…Yo tengo mi cafetal y tú ya no tienes “na”…
Crescencio Salcedo
No se recuerdan antecedentes de una protesta similar por parte de las gentes del café, a pesar de sus altibajos y problemas a lo largo de la historia. Su importancia ha sido tan grande que, hace unos años, una mejora en sus precios era una bonanza y su deterioro un desastre cambiario para nuestra economía. Su pérdida de peso en el total de exportaciones y en el PIB no concuerda con la riqueza de su legado y el de generaciones de colombianos vinculados a él. Esta época de vacas flacas para los cafeteros da renovada vigencia al dicho según el cual “no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla”. Pero esta, es una deuda de la sociedad colombiana con la historia y no solo con el presente de los cafeteros, ni con el 10% de ellos que producen el 70% de nuestro café y espera un reajuste inmediato del precio de sustentación. La mayoría de los marchantes son gentes que, con el paso del tiempo y el declive de la producción cafetera, han visto desmejorada su forma de vida y sus ingresos. Lo delicado del asunto es que no se trata de un problema de gobierno sino uno de Estado que compromete a todos y no solo por razones de solidaridad. Tampoco es uno que se pueda resolver, desafortunadamente, en el corto plazo.
El café permitió la inserción de la economía colombiana en los mercados mundiales. Por décadas fue la fuente de divisas que nos hizo posible comprar bienes en el exterior, a la vez que generaba empleos en lo interno y una importante participación en el Producto Interno Bruto hasta la década del 70 cuando empieza a decrecer, pasando de niveles cercanos al 16% de la producción mundial, al 6% en la pasada. Perdimos nuestros mercados con países como Brasil, que en el mismo periodo duplicó su participación y Vietnam que en el 70 estaba en una guerra terrible lamentada por todos. Entonces ni siquiera aparecía entre los exportadores y ahora su parte del mercado mundial es más del doble que la nuestra.
De acuerdo con estudios del Banco de la República, mientras las áreas cultivadas se han mantenido relativamente estables en los últimos 40 años, cerca de 900000 hectáreas, la productividad se ha rezagado con respecto a otros países. El envejecimiento de los cafetales y la producción en pequeñas fincas (de acuerdo con el mismo estudio el 95% de los cafeteros produce en fincas de menos de 5 hectáreas) que no permiten el mejor aprovechamiento, utilización de economías de escala y aplicación de tecnología, pueden ser los factores más importantes del atraso. Nuestro café sigue siendo el mejor pero no es competitivo. Poco importa, en este momento, establecer si la responsabilidad es del Estado o de los caficultores. ¿Se nos fue la mano en la diversificación que se justificó, en su momento, para no depender del monocultivo? ¿No renovaron a tiempo sus cafetales, cuando pudieron hacerlo, los grandes cultivadores? El Estado y los gobiernos no se ocuparon del tema? ¿Se resolverá este asunto incrementando el precio de sustentación? Probablemente el paro sí. El problema del café y la quiebra de la producción cafetera, quien sabe.
Se ha calculado que el incremento en los precios de sustentación podría costar cerca de un billón y medio de pesos que, dadas las circunstancias fiscales, habría que conseguir recortando otros programas gubernamentales. En términos prácticos es un subsidio a un sector de la economía que puede hacerse realidad restándoselo a otros.
La solidaridad y gratitud que Colombia debe al café tiene que ver con ayudarle a recuperar la competitividad más que con subsidios. No parece que un incremento en el precio interno genere más empleos tratándose de un producto que depende, ahora y en el largo plazo, de la demanda externa siendo tan grave la pérdida de competitividad que mucho del consumo en el mercado interno proviene del extranjero. Si la inferioridad de nuestra productividad se solucionara con paros…
Ya no tenemos cafetal pero si muchos colombianos que dependían de él. Recuperarlos para la actividad económica es una enorme tarea que va a comprometer varios periodos de gobierno.

lunes, 18 de febrero de 2013


Reforma o remiendo?

Por: Luis Carvajal Basto

El cambio de las reglas del juego de la política, en un año pre electoral y cuando se inician campañas, es un acto de chapucería y oportunismo en un país que requiere actualización pero también otorgar confianza y estabilidad a su estructura Institucional.

La propuesta de una nueva reforma política, esta vez con el pretexto de “salvar” a los partidos que no alcanzarían el umbral, es francamente indecente. Las sucesivas reformas han tratado siempre de atender los problemas del momento, pero no los del régimen político o los del desarrollo institucional, si no los que plantean las necesidades de algunos políticos que consideran, con ellas, conseguir algún tipo de giro electoral a su favor; a conveniencia.
Propósitos importantes para nuestra vida como Nación son el fortalecimiento de los partidos y de la democracia. Una inmensa tarea pendiente es el aumento de los niveles de participación o la vinculación de sectores de población, que no lo hacen, a las decisiones que involucran a todos y en la vigilancia, el control e incluso la ejecución de los recursos públicos, como lo ordena la constitución.
El desarrollo tecnológico impone otro tipo de actualizaciones. Gobernantes caprichosos toman grandes decisiones que afectan la vida de todos sin tomarse la molestia de auscultarlas, sin tener en cuenta que una consulta a la opinión se encuentra, apenas, a un clic de distancia. Ocho de cada diez colombianos tiene acceso a internet, según una reciente encuesta de Mintic, pero eso no se refleja en las normas que deben buscar la participación de la ciudadanía la cual no necesariamente está restringida a las formas tradicionales. El voto electrónico sigue siendo una terea pendiente y urgente. Internet abrió nuevas formas de expresión a la política cuyos fundamentos están en la Constitución pero no en las Leyes que la desarrollan. ¿Se puede hablar de otra reforma política que no tenga en cuenta la revolución de las telecomunicaciones? Probablemente, pero será, de entrada, por lo menos obsoleta y seguirá manteniendo por fuera del sistema político a la mitad de la población que no participa.
Por otra parte, no es serio reincidir o premiar a los sectores expertos en acomodarse a cada circunstancia institucionalizando el voltiarepismo o transfuguismo que acaba de desacreditar la política. Por ejemplo, no pueden quejarse de no acceder al umbral los llamados Verdes que obtuvieron una alta votación en las pasadas presidenciales. Lo que les ocurre puede ser consecuencia de una ambigüedad que no permite definir si se encuentran en el gobierno o en la oposición, pero eso pertenece a su propio fuero. No se pueden hacer remiendos al régimen político o cambiar de partido cada vez que un movimiento pierde parte de su caudal electoral o supone que ello ocurrirá.
Sin embargo, lo que sucede llama la atención acerca del trato y la coherencia de las reglas que se refieren a las fracciones dentro de los partidos. Tampoco se puede, cada vez que algún ciudadano o sector, más o menos popular, se sienta “maltratado” dentro de un partido, premiarle con la patente de uno nuevo. Es casi peor que negarle garantías dentro de su formación política, lo cual ocurre, desafortunadamente, con frecuencia.
Una reforma política a estas alturas, sin mediar circunstancias excepcionales, significa acoger las prácticas de la conveniencia particular e inmediatez que la misma coalición de gobierno criticó en el pasado. No pueden ser convenientes ahora mientras que antes, en circunstancias similares, no lo fueron. ¿Quién les va a creer a estos políticos-marionetas? El costo más grande, sin embargo, corre por cuenta de la estabilidad y confiabilidad del sistema político, que es de todos pero no es de nadie. ¿Quién protege el interés general? Esperemos la lucidez necesaria de algunos congresistas.
¿Más remiendos? Claro que necesitamos reformas de fondo para actualizar, dotar de los recursos necesarios, buscar mayor participación y mejorar la legitimidad del sistema político, pero no convertirlo en una cobija de retazos. Vale recordar que “quien remienda no estrena” y en este campo, estamos demorados en poner en práctica las inmensas posibilidades que brinda nuestra Constitución.

lunes, 11 de febrero de 2013

Juegos de guerra



Por: Luis Carvajal Basto

¿Alguien todavía considera que el secuestro es una herramienta para reducir la pobreza o conseguir la Paz?


El secuestro de dos ciudadanos alemanes, por parte del ELN, puede entenderse como un mensaje para decir “aquí estamos”, reclamando atención del gobierno y el país, ahora que por las negociaciones de la Habana el “protagonismo” lo tienen las FARC, organización que ha anunciado ayer la liberación de los policías recientemente secuestrados. Olvidan que fue la práctica del secuestro, entre otras razones, uno de los motivos más fuertes del suicidio político y la derrota militar de ambos, aunque no lo quieran reconocer.
¿Alemanes? Pero si ese país ha estado dispuesto siempre a ayudar en diálogos con los elenos. ¿Serán espías, inermes, de la tercera edad? En todo caso no se parecen a James Bond.
El ELN fue hijo de la revolución cubana. Estaba en auge la teoría según la cual los focos guerrilleros serían suficientes para “tomarse el poder” y desde allí transformar las estructuras económicas políticas y sociales, en que predominaba una “oligarquía terrateniente”. Sin embargo, después de casi sesenta años, ha demostrado su inviabilidad dejando en el camino una historia que poco vale recordar. Las “estructuras” y súper estructuras, incluida la nueva Constitución, se transformaron y también el mundo, pero algunos estaban tan ocupados ejerciendo su violencia que no se dieron cuenta.
Después de tanto, de esa “escuela”, en nuestra América, solo cubanos y sandinistas están en el gobierno, los últimos por la vía de los votos. Cuba, con su dignidad y su historia incorporadas, como Corea del Norte se parecen más a dictaduras familiares que a sinónimos de Libertad. ¿Alguien extraña o añora la cortina de hierro? No hace falta ir muy lejos para afirmar que esa propuesta fracasó, dando paso, en Colombia, a una guerrilla aislada vinculada y permeada por la corrupción del narcotráfico. Mientras tanto, otros, como la presidenta del Brasil y el de Uruguay, mantuvieron su discurso y accedieron al gobierno, democráticamente, pudiendo hacer de sus propuestas realidades. Con seguridad han hecho más contra la pobreza que todos los secuestros y asesinatos de otros. El M19 da testimonio de ello, aunque sus ex estén demorados en hacer un curso acelerado de gestión pública, lo que es otro asunto.
No les falta razón a quienes hablan desde ahora del post conflicto. Es que en muchos casos estamos en él por cuenta de los hechos. ¿Cuantos ex dirigentes y ex miembros de esas guerrillas “soñadoras” se transformaron, desde hace rato, en líderes y miembros de lo que ahora llamamos bandas criminales? ¿Cuántos de los “oligarcas” contra los que los Vásquez Castaño y Camilo Torres iniciaron su guerra, fueron reemplazados por violentos y narcos a quienes, como a los más pobres, despojaron de sus tierras? No caben añoranzas acerca de las razones ideológicas en los orígenes del conflicto. La barbarie que se vino no deja. Las masacres, los secuestros y la violencia criminal, inédita en un país que estaba acostumbrado a defender y confrontar ideas. Un credo que cedió el paso al del enriquecimiento rápido y a cualquier costo. Y al asesinato cobarde y sobre seguro.
Por eso a la derrota política de las guerrillas se ha sumado lo que conocemos como “derechización” del país. No como un rechazo a ideas o postulados sino como una expresión de supervivencia frente a la anarquía y el caos. En ese escenario las guerrillas no viven, apenas sobreviven ante la indiferencia y el rechazo de la sociedad colombiana que ha preferido en silencio excesos de autoridad que ausencia de ella. En el fondo, sus argumentos ideológicos fueron superados por la Constitución de 1991, dejando el discurso de los violentos en franca y expuesta obsolescencia. Para conseguir reformas mejor con el Estado que en su contra. Lo que ocurre en todo el mundo, desde la crisis de 2008, confirma que la utopía del Estado Liberal aún debe ser refrendada.
Esta Colombia de 2013 no resiste más actos violentos ni secuestros, ni siquiera como pretexto para aparecer en el mapa mostrando capacidad de distorsión. Las fronteras entre conflictos y terrorismo están establecidas en todas partes del mundo. Los medios y la opinión tampoco tragan tan entero como hace 60 años y el fracaso de la “paz” del Caguan ya nos enseñó que no se apagan incendios atizando la candela y no convienen más que a los pirómanos de oficio. Quien quiera seguir secuestrando para conseguir opciones políticas está, de hecho, renunciando a ellas. Lo demás es cuento viejo. Tiene más de sesenta años.

lunes, 4 de febrero de 2013

Petro: cuando perder es ganar un poco



Por: Luis Carvajal Basto

Los resultados de una encuesta que muestra mejoría en la imagen del alcalde, luego del desastre de su metodología para recoger las basuras, invitan a reflexionar sobre la paradoja de un fracaso en la gestión, acompañado de una estrategia exitosa para promoverse.

Las encuestas son una fotografía de la opinión en un momento determinado. Correctamente realizadas, son completamente confiables. Para muchos debió resultar extraño que el alcalde mejorara su imagen luego de registrar que se equivocó en el manejo de un tema que compromete importantes recursos de la ciudad. Pero no solo él. Miembros de su gabinete reconocieron el fracaso y pidieron la renuncia del responsable del acueducto. No fue cosa de la oposición. Nadie lo obligó a anunciar que retomaría el manejo de las basuras ni a adelantar una estrategia tan secreta que fracasó sin que él mismo se enterara, hasta días después. Ni que reculara, debiendo recurrir a los responsables de lo que llamó y sigue llamando las “mafias”, que deben serlo menos ahora que trabajan para su gobierno. ¿Estarán premiando los bogotanos tanto desorden?
¿Se merece el alcalde su repunte en las encuestas? No parece, pero puede ser real, aunque duradero, quien sabe. El asunto es que nuestro burgomaestre, de regular para abajo como administrador, se da “mañas” para aparecer permanentemente en los medios y seducir incautos que lo empiezan a considerar un moderno Robín Hood.( a propósito: usted votaría por el hombre de la flecha para administrar un presupuesto billonario?¿Le confiaría el manejo de su patrimonio?)
Asistimos a un fenómeno mediático que, para no equivocarnos, es fundamental en una democracia informada. El proceso de formación de la opinión pone gobernantes pero difícilmente los quita. Salvo el triunfo del voto en blanco en una elección en un municipio de Antioquia, de revocatorias poco. Petro lo sabía y lo sabe. Por eso desde esta columna expresamos, en su momento, que la revocatoria parecía promovida por él, antes de que lo reconociera expresando que la idea no le disgustaba del todo, lo cual es apenas obvio siempre que le permitiera su posicionamiento mediático. Eso es de lo que se trata.
Un ejemplo de la manera como el alcalde maneja su imagen se puede encontrar en el publicitado debate sobre las corridas de toros. ¿Cuál será la correlación entre tauromaquia y pobreza, de la cual quiere aparecer como abanderado? Habría que hilar muy fino para encontrarla, pero el país todavía conversa sobre la situación de la Santamaría y sobre Petro. No importa si todo se improvisa y el presupuesto de la ciudad no se ejecuta oportunamente. Tampoco si resulta más costoso el viaje de la ciudad hacia un pasado nefasto o contratar, camiones desechados en otros países. El humor cachaco reapareció al señalar que al alcalde le quedó grande recoger las basuras de la ciudad, pero se trajo la de los Estados Unidos.
En serio, vale la pena dar una mirada a las cifras presentadas por el Ex Alcalde Jaime Castro, fundador de la nueva Bogotá y creador de su actual marco institucional, en su última columna en la que se refiere a los costos del populismo o escuchar los argumentos del ministro Vargas Lleras quien, cifras en mano, responsabiliza al alcalde de paralizar la construcción en Bogotá, comenzando por las viviendas para los más pobres que dice defender.
La imagen no gobierna. ¿Se vale gobernar para ella? El caso del alcalde Petro fue ilustrado hace años por nuestro futbolero filósofo Maturana: perder es ganar un poco, solo que aquí pierde la ciudad y gana solo la imagen de un alcalde que, un año largo después, sigue ejerciendo como candidato.

@herejesyluis