lunes, 18 de febrero de 2013


Reforma o remiendo?

Por: Luis Carvajal Basto

El cambio de las reglas del juego de la política, en un año pre electoral y cuando se inician campañas, es un acto de chapucería y oportunismo en un país que requiere actualización pero también otorgar confianza y estabilidad a su estructura Institucional.

La propuesta de una nueva reforma política, esta vez con el pretexto de “salvar” a los partidos que no alcanzarían el umbral, es francamente indecente. Las sucesivas reformas han tratado siempre de atender los problemas del momento, pero no los del régimen político o los del desarrollo institucional, si no los que plantean las necesidades de algunos políticos que consideran, con ellas, conseguir algún tipo de giro electoral a su favor; a conveniencia.
Propósitos importantes para nuestra vida como Nación son el fortalecimiento de los partidos y de la democracia. Una inmensa tarea pendiente es el aumento de los niveles de participación o la vinculación de sectores de población, que no lo hacen, a las decisiones que involucran a todos y en la vigilancia, el control e incluso la ejecución de los recursos públicos, como lo ordena la constitución.
El desarrollo tecnológico impone otro tipo de actualizaciones. Gobernantes caprichosos toman grandes decisiones que afectan la vida de todos sin tomarse la molestia de auscultarlas, sin tener en cuenta que una consulta a la opinión se encuentra, apenas, a un clic de distancia. Ocho de cada diez colombianos tiene acceso a internet, según una reciente encuesta de Mintic, pero eso no se refleja en las normas que deben buscar la participación de la ciudadanía la cual no necesariamente está restringida a las formas tradicionales. El voto electrónico sigue siendo una terea pendiente y urgente. Internet abrió nuevas formas de expresión a la política cuyos fundamentos están en la Constitución pero no en las Leyes que la desarrollan. ¿Se puede hablar de otra reforma política que no tenga en cuenta la revolución de las telecomunicaciones? Probablemente, pero será, de entrada, por lo menos obsoleta y seguirá manteniendo por fuera del sistema político a la mitad de la población que no participa.
Por otra parte, no es serio reincidir o premiar a los sectores expertos en acomodarse a cada circunstancia institucionalizando el voltiarepismo o transfuguismo que acaba de desacreditar la política. Por ejemplo, no pueden quejarse de no acceder al umbral los llamados Verdes que obtuvieron una alta votación en las pasadas presidenciales. Lo que les ocurre puede ser consecuencia de una ambigüedad que no permite definir si se encuentran en el gobierno o en la oposición, pero eso pertenece a su propio fuero. No se pueden hacer remiendos al régimen político o cambiar de partido cada vez que un movimiento pierde parte de su caudal electoral o supone que ello ocurrirá.
Sin embargo, lo que sucede llama la atención acerca del trato y la coherencia de las reglas que se refieren a las fracciones dentro de los partidos. Tampoco se puede, cada vez que algún ciudadano o sector, más o menos popular, se sienta “maltratado” dentro de un partido, premiarle con la patente de uno nuevo. Es casi peor que negarle garantías dentro de su formación política, lo cual ocurre, desafortunadamente, con frecuencia.
Una reforma política a estas alturas, sin mediar circunstancias excepcionales, significa acoger las prácticas de la conveniencia particular e inmediatez que la misma coalición de gobierno criticó en el pasado. No pueden ser convenientes ahora mientras que antes, en circunstancias similares, no lo fueron. ¿Quién les va a creer a estos políticos-marionetas? El costo más grande, sin embargo, corre por cuenta de la estabilidad y confiabilidad del sistema político, que es de todos pero no es de nadie. ¿Quién protege el interés general? Esperemos la lucidez necesaria de algunos congresistas.
¿Más remiendos? Claro que necesitamos reformas de fondo para actualizar, dotar de los recursos necesarios, buscar mayor participación y mejorar la legitimidad del sistema político, pero no convertirlo en una cobija de retazos. Vale recordar que “quien remienda no estrena” y en este campo, estamos demorados en poner en práctica las inmensas posibilidades que brinda nuestra Constitución.

lunes, 11 de febrero de 2013

Juegos de guerra



Por: Luis Carvajal Basto

¿Alguien todavía considera que el secuestro es una herramienta para reducir la pobreza o conseguir la Paz?


El secuestro de dos ciudadanos alemanes, por parte del ELN, puede entenderse como un mensaje para decir “aquí estamos”, reclamando atención del gobierno y el país, ahora que por las negociaciones de la Habana el “protagonismo” lo tienen las FARC, organización que ha anunciado ayer la liberación de los policías recientemente secuestrados. Olvidan que fue la práctica del secuestro, entre otras razones, uno de los motivos más fuertes del suicidio político y la derrota militar de ambos, aunque no lo quieran reconocer.
¿Alemanes? Pero si ese país ha estado dispuesto siempre a ayudar en diálogos con los elenos. ¿Serán espías, inermes, de la tercera edad? En todo caso no se parecen a James Bond.
El ELN fue hijo de la revolución cubana. Estaba en auge la teoría según la cual los focos guerrilleros serían suficientes para “tomarse el poder” y desde allí transformar las estructuras económicas políticas y sociales, en que predominaba una “oligarquía terrateniente”. Sin embargo, después de casi sesenta años, ha demostrado su inviabilidad dejando en el camino una historia que poco vale recordar. Las “estructuras” y súper estructuras, incluida la nueva Constitución, se transformaron y también el mundo, pero algunos estaban tan ocupados ejerciendo su violencia que no se dieron cuenta.
Después de tanto, de esa “escuela”, en nuestra América, solo cubanos y sandinistas están en el gobierno, los últimos por la vía de los votos. Cuba, con su dignidad y su historia incorporadas, como Corea del Norte se parecen más a dictaduras familiares que a sinónimos de Libertad. ¿Alguien extraña o añora la cortina de hierro? No hace falta ir muy lejos para afirmar que esa propuesta fracasó, dando paso, en Colombia, a una guerrilla aislada vinculada y permeada por la corrupción del narcotráfico. Mientras tanto, otros, como la presidenta del Brasil y el de Uruguay, mantuvieron su discurso y accedieron al gobierno, democráticamente, pudiendo hacer de sus propuestas realidades. Con seguridad han hecho más contra la pobreza que todos los secuestros y asesinatos de otros. El M19 da testimonio de ello, aunque sus ex estén demorados en hacer un curso acelerado de gestión pública, lo que es otro asunto.
No les falta razón a quienes hablan desde ahora del post conflicto. Es que en muchos casos estamos en él por cuenta de los hechos. ¿Cuantos ex dirigentes y ex miembros de esas guerrillas “soñadoras” se transformaron, desde hace rato, en líderes y miembros de lo que ahora llamamos bandas criminales? ¿Cuántos de los “oligarcas” contra los que los Vásquez Castaño y Camilo Torres iniciaron su guerra, fueron reemplazados por violentos y narcos a quienes, como a los más pobres, despojaron de sus tierras? No caben añoranzas acerca de las razones ideológicas en los orígenes del conflicto. La barbarie que se vino no deja. Las masacres, los secuestros y la violencia criminal, inédita en un país que estaba acostumbrado a defender y confrontar ideas. Un credo que cedió el paso al del enriquecimiento rápido y a cualquier costo. Y al asesinato cobarde y sobre seguro.
Por eso a la derrota política de las guerrillas se ha sumado lo que conocemos como “derechización” del país. No como un rechazo a ideas o postulados sino como una expresión de supervivencia frente a la anarquía y el caos. En ese escenario las guerrillas no viven, apenas sobreviven ante la indiferencia y el rechazo de la sociedad colombiana que ha preferido en silencio excesos de autoridad que ausencia de ella. En el fondo, sus argumentos ideológicos fueron superados por la Constitución de 1991, dejando el discurso de los violentos en franca y expuesta obsolescencia. Para conseguir reformas mejor con el Estado que en su contra. Lo que ocurre en todo el mundo, desde la crisis de 2008, confirma que la utopía del Estado Liberal aún debe ser refrendada.
Esta Colombia de 2013 no resiste más actos violentos ni secuestros, ni siquiera como pretexto para aparecer en el mapa mostrando capacidad de distorsión. Las fronteras entre conflictos y terrorismo están establecidas en todas partes del mundo. Los medios y la opinión tampoco tragan tan entero como hace 60 años y el fracaso de la “paz” del Caguan ya nos enseñó que no se apagan incendios atizando la candela y no convienen más que a los pirómanos de oficio. Quien quiera seguir secuestrando para conseguir opciones políticas está, de hecho, renunciando a ellas. Lo demás es cuento viejo. Tiene más de sesenta años.

lunes, 4 de febrero de 2013

Petro: cuando perder es ganar un poco



Por: Luis Carvajal Basto

Los resultados de una encuesta que muestra mejoría en la imagen del alcalde, luego del desastre de su metodología para recoger las basuras, invitan a reflexionar sobre la paradoja de un fracaso en la gestión, acompañado de una estrategia exitosa para promoverse.

Las encuestas son una fotografía de la opinión en un momento determinado. Correctamente realizadas, son completamente confiables. Para muchos debió resultar extraño que el alcalde mejorara su imagen luego de registrar que se equivocó en el manejo de un tema que compromete importantes recursos de la ciudad. Pero no solo él. Miembros de su gabinete reconocieron el fracaso y pidieron la renuncia del responsable del acueducto. No fue cosa de la oposición. Nadie lo obligó a anunciar que retomaría el manejo de las basuras ni a adelantar una estrategia tan secreta que fracasó sin que él mismo se enterara, hasta días después. Ni que reculara, debiendo recurrir a los responsables de lo que llamó y sigue llamando las “mafias”, que deben serlo menos ahora que trabajan para su gobierno. ¿Estarán premiando los bogotanos tanto desorden?
¿Se merece el alcalde su repunte en las encuestas? No parece, pero puede ser real, aunque duradero, quien sabe. El asunto es que nuestro burgomaestre, de regular para abajo como administrador, se da “mañas” para aparecer permanentemente en los medios y seducir incautos que lo empiezan a considerar un moderno Robín Hood.( a propósito: usted votaría por el hombre de la flecha para administrar un presupuesto billonario?¿Le confiaría el manejo de su patrimonio?)
Asistimos a un fenómeno mediático que, para no equivocarnos, es fundamental en una democracia informada. El proceso de formación de la opinión pone gobernantes pero difícilmente los quita. Salvo el triunfo del voto en blanco en una elección en un municipio de Antioquia, de revocatorias poco. Petro lo sabía y lo sabe. Por eso desde esta columna expresamos, en su momento, que la revocatoria parecía promovida por él, antes de que lo reconociera expresando que la idea no le disgustaba del todo, lo cual es apenas obvio siempre que le permitiera su posicionamiento mediático. Eso es de lo que se trata.
Un ejemplo de la manera como el alcalde maneja su imagen se puede encontrar en el publicitado debate sobre las corridas de toros. ¿Cuál será la correlación entre tauromaquia y pobreza, de la cual quiere aparecer como abanderado? Habría que hilar muy fino para encontrarla, pero el país todavía conversa sobre la situación de la Santamaría y sobre Petro. No importa si todo se improvisa y el presupuesto de la ciudad no se ejecuta oportunamente. Tampoco si resulta más costoso el viaje de la ciudad hacia un pasado nefasto o contratar, camiones desechados en otros países. El humor cachaco reapareció al señalar que al alcalde le quedó grande recoger las basuras de la ciudad, pero se trajo la de los Estados Unidos.
En serio, vale la pena dar una mirada a las cifras presentadas por el Ex Alcalde Jaime Castro, fundador de la nueva Bogotá y creador de su actual marco institucional, en su última columna en la que se refiere a los costos del populismo o escuchar los argumentos del ministro Vargas Lleras quien, cifras en mano, responsabiliza al alcalde de paralizar la construcción en Bogotá, comenzando por las viviendas para los más pobres que dice defender.
La imagen no gobierna. ¿Se vale gobernar para ella? El caso del alcalde Petro fue ilustrado hace años por nuestro futbolero filósofo Maturana: perder es ganar un poco, solo que aquí pierde la ciudad y gana solo la imagen de un alcalde que, un año largo después, sigue ejerciendo como candidato.

@herejesyluis

lunes, 28 de enero de 2013

2014: Entre Santos y Vargas Lleras


Por: Luis Carvajal Basto

En un año pre electoral las encuestas señalan que el próximo presidente será uno de los dos. Sin embargo, cualquiera de ellos, gobernaría con una coalición diferente a la que ganó en 2010 y con una oposición importante en el congreso.

Es cierto que la política en Colombia se encuentra polarizada entre Santismo y Uribismo. Por razones legales, en cuanto Uribe no puede ser reelegido, esa rivalidad no podrá ser observada en las próximas presidenciales. El ex presidente no logra endosar sus votos y el candidato que suele identificarse con él, su ex ministro Zuluaga, apenas llega al 4.4% de las preferencias.
Coinciden las encuestas, antes Gallup y ahora Datexco, en que una cifra superior al 40% de los electores volvería a elegir al presidente Santos, un nivel de aprobación que supera a cualquiera de sus posibles contendientes.
Contrario a lo que le ocurre al Uribismo, que no encuentra reemplazo para su líder, la nueva coalición presidencial, que no tendrá su respaldo, tiene en Germán Vargas Lleras un comodín que podría encabezar lista para congreso o ser candidato presidencial con altas posibilidades de ganar en caso de que Santos no se presente. En la encuesta de Gallup, realizada en agosto de 2012, aparece con un 41% de la intención de voto, bien por encima de candidatos de izquierda o Uribistas, mientras que ahora obtendría el 25% de los votos si encabeza lista de congreso.
La división en la coalición que eligió presidente en 2010 no generará automáticamente el ascenso de otras candidaturas o eso no se observa en las encuestas. Antonio Navarro y Clara López aparecen como los mejor posicionados, pero lejos aún de Santos o Vargas Lleras aunque por encima del ex ministro Zuluaga. En esas condiciones resulta difícil establecer quien acompañará a Santos o Vargas en una eventual segunda vuelta.
Pero si la política a nivel presidencial parece “congelada” es precisamente en el congreso donde se encuentran las mayores novedades: el Uribismo tendría mayorías si el ex presidente encabeza sus listas, decisión que tarde o temprano tomará, y ese solo hecho sin duda alterará el panorama político de que hoy se ocupan las encuestas.
La otra novedad es la medición de una eventual lista de senado encabezada por el ex candidato presidencial Horacio Serpa que alcanzaría un 9% de los votos, cifra que duplica la votación obtenida por el candidato Liberal y hoy ministro Rafael Pardo en la primera vuelta de 2010. Serpa, a pesar de sus derrotas, se ratifica como el mayor elector dentro del Liberalismo.
De mantenerse las actuales reglas de juego los miembros del congreso actualmente elegidos tienen límites en su desplazamiento para conformar listas en grupos de ciudadanos etc. Ello no afectará directamente el resultado de las presidenciales pero sí la composición del Congreso y puede anticiparse que el Uribismo desplazará y renovará buena parte de él puesto que muchos de quienes lo representaron en el pasado no conformarían sus listas en 2014, entre otras razones porque no pueden. Está claro que la fortaleza del nuevo Uribismo tiene un fuerte sustento en la opinión y no tanto en las maquinarias políticas que se mantienen en la coalición. Otra cosa sucedería si se abre paso el cambio en la circunscripción nacional para senado disminuyendo el arrastre de la imagen de Uribe encabezando sus listas.
El panorama que se observa, de mantenerse las actuales tendencias, es que al dividirse la coalición que eligió al presidente Santos, los resultados pragmáticos se observarán apenas en 2014 con un presidente Santista y un congreso que podría ser mayoritariamente opositor poniendo en dificultades la gobernabilidad que se refiere al Congreso. Allí observaríamos otro escenario de una polarización que hasta ahora ha sido apenas mediática.
Posdata: Esta nota pretende interpretar los acontecimientos políticos, con sustento en encuestas y estudios de opinión, hasta hoy y no se refiere necesariamente a las preferencias personales de su autor.
@herejesyluis

lunes, 21 de enero de 2013

Menos intereses



Por: Luis Carvajal Basto

El país espera una rebaja importante en las tasas de interés que se han convertido en un lastre para la economía.


A cinco años del estallido de la crisis el mundo no ha podido superarla. De acuerdo con las previsiones del Banco Mundial el crecimiento del PIB en 2013 debe parecerse a 2012, situándose alrededor del 2.4%.Aunque se habla de crisis fiscal y disfuncionalidad de los gobiernos, la crisis está, como en el origen, caracterizada por una alta dosis de incertidumbre que tiene a la economía funcionando a bajas revoluciones.
En Colombia sus efectos nos han llegado por la vía de la estabilización en los precios del petróleo y por la “caída” en la demanda mundial y en las exportaciones de carbón, responsables de gran parte del crecimiento en los años anteriores, y no por la disminución en las compras por parte de nuestros principales compradores, con la excepción de lo ocurrido con Venezuela en trance de superación. Ello habla bien de nuestra capacidad de mercadeo pero nos deja pensando acerca de lo que no hicimos, pudiendo hacerlo, evitando el bajonazo del PIB en el tercer trimestre del año anterior. El Banco Mundial sitúa ahora nuestro crecimiento en 2012 en el 3.5% y en 2013 en el 3.8%.Parece, sin embargo, una visión un poco pesimista que no tiene en cuenta, suficientemente, el impacto de medidas que podemos asumir.
Dentro de ellas, las que dependen de nosotros, como dinamizar el sector de construcción, sincronizar la ejecución del gasto público y un manejo adecuado de las tasas de interés, son fundamentales. Proyectos como el de las 100.000 viviendas y el plan de vías por 40 billones, deben complementarse con un empujón a la construcción en Bogotá, ciudad en que no existen muchos terrenos para desarrollar pero si una inmensa cantidad de barrios sub habitados y cientos deficientemente construidos por su reciente legalización. En 2013 el gobierno y las entidades de control deben ocuparse de manera proactiva de la oportuna ejecución de los presupuestos públicos por parte de las entidades territoriales, comenzando por las regalías, y, por sobre todo, el Banco de la República hacer su aporte al bienestar y al crecimiento con un manejo razonable de las tasas de interés. Son variables que, a pesar de la crisis, podemos “controlar”.
Precisamente, desde esta columna, advertíamos en marzo del año anterior acerca de los efectos nocivos de las altas tasas de interés al expresar que “El efecto psicológico y económico del aumento de las tasas de interés, se está convirtiendo en un freno indeseable para el buen desempeño de la economía y sobre ello deberían reflexionar los miembros de la junta directiva del Banco de la República quienes, paralelamente, deben lidiar con el flujo de dólares que ello produce y sus consecuencias en la tasa de cambio.” Nos parecía que factores como el alto precio de los productos básicos podrían no mantenerse por mucho tiempo como efectivamente ocurrió. Finalmente, el impacto en el crecimiento se pudo observar en el tercer trimestre del año anterior y el desestimulo a sectores de la producción nacional, y no solo a los exportadores de flores y otros, que han diversificado mercados, también.
Por cuenta de la tasa de cambio, que resulta entre otras razones del diferencial de tasas de interés internas con las internacionales, existen innumerables productos que resulta mejor comprar afuera que producirlos internamente, con sus efectos sobre el empleo ,para no hablar del freno a la inversión y la demanda que han generado. Hoy, por ejemplo, el crédito de consumo para usuarios se encuentra en niveles del 30% que no resiste comparación con una inflación cercana al 3% y es un llamado a revisar los niveles de encaje.
Está muy bien y debemos felicitar a la junta directiva del Banco por sus éxitos en el cumplimiento del mandato constitucional de controlar la inflación. Una vez hecho esto, debemos insistir en que las circunstancias del mundo y el país ameritan un recorte importante en los intereses que pagamos. Han entendido esta situación excepcional la Reserva Federal en los Estados Unidos y los principales bancos centrales. Parece llegada la hora de ponernos a tono.

lunes, 14 de enero de 2013

El Estado Rehén


Por: Luis Carvajal Basto

El abismo fiscal en los Estados Unidos y la crisis en Europa identifican la principal amenaza contra el Estado en 2013.

El 31 de diciembre un mundo asustado de verdad, estaba más pendiente del acuerdo en el congreso norteamericano que de la llegada de los reyes magos o cualquier otra noticia. La expectativa lanzó las bolsas a la baja y el acuerdo solo sirvió para aplazar, hasta marzo, la negociación acerca de la capacidad del gobierno para endeudarse, cumplir sus compromisos y funcionar, más allá del techo establecido de la deuda pública.
El asunto, en apariencia, tiene que ver con recursos o impuestos insuficientes o gastos excesivos. La posición republicana de recortar gastos, saliendo de una recesión o aun en ella, se sitúa claramente en contravía de la receta Keynesiana probada desde la crisis del 30, según la cual el gasto público conduce a la economía a un nuevo equilibrio cerrando la brecha recesiva. Para los republicanos y la “derecha” europea, el aumento de impuestos, que permite nivelar los gastos del gobierno, genera desempleo.
Pero, en realidad, esa es una discusión incompleta en cuanto se refiere, en primer lugar, a soluciones para la economía de un país en un mundo globalizado y después, deja de lado la naturaleza política y social de la función estatal.
Es verdad que con la posibilidad de hacer inversiones en cualquier parte del mundo, debido a la libre movilidad de capitales, si algún país aumenta excesivamente sus impuestos, en igualdad de otras condiciones como tasas de ganancia o riesgo, la inversión se desplazará hacia otras latitudes y con ella la dinámica de la economía y los empleos. No está probado, sin embargo, que la sola reducción de impuestos se convierta en garantía de competitividad. Es el dilema en Estados Unidos y en Europa.
Por otra parte, las sociedades no funcionan sin Estado. Las empresas tampoco. El interés particular es el fundamento de la sociedad contemporánea pero sin la prevalencia del interés general y un Estado que garantice el cumplimiento de unas reglas nos “devoramos” o entramos en caos. En teoría los mercados se regulan solos; en la práctica, para poner un ejemplo, pueden demorarse mucho y, en el entretanto, ¿Nos sentamos a observar?
Pero, siguiendo con la teoría, incluso para los fundadores de la economía clásica valían excepciones para el libre mercado. Ya David Ricardo en el siglo 19 explicaba que “industria incipiente” y” seguridad Nacional” las ameritaban. ¿No son estos dos casos aplicables a lo que está ocurriendo en los Estados Unidos en las puertas, otra vez, del abismo fiscal?
Lo que vivimos es la paradoja de un mundo globalizado y los límites del Estado Nación. Si bien la política y los presupuestos públicos mantienen un ámbito nacional no ocurre lo mismo con la economía y los mercados. Mientras nos ajustamos a esa realidad el mundo debe funcionar. El techo fiscal, incorporado a las legislaciones en muchos países, entre ellos Colombia, que ha reducido su déficit fiscal, es una manera teóricamente “racional” de solucionarla que ya ha demostrado su ineficiencia al amarrar las manos al Estado en momentos de gran dificultad, como la crisis que arrastramos desde 2008, en los cuales se requiere su intervención.
Si el techo fiscal es una trampa, con otra trampa podremos salir de ella, han dicho economistas de la talla de Paul Krugman, al justificar la emisión de una moneda de platino que le permita al gobierno endeudarse.(Ver http://www.nytimes.com/2013/01/11/opinion/krugman-coins-against-crazies.html?hp&_r=0). Pero la democracia no puede funcionar a punta de triquiñuelas ni remiendos. Obama, recién elegido, debe tener la capacidad de iniciar una reforma de fondo que sirva como modelo a un mundo confundido.
Porque de no hacerlo, no solo él y su gobierno seguirán siendo rehenes de la politiquería. El Estado, en todas partes, dejará de cumplir su función y quedaremos en manos de un interés particular indispensable pero incapaz de mantener la convivencia y el progreso que garantizan, incluso, su propia existencia.
@herejesyluis
Posdata: Un buen ejemplo del papel del Estado y la defensa del interés general lo está dando la Directora de Parques nacionales al impedir la destrucción de bosque en el Tayrona que pretenden algunos inversionistas hoteleros. El Tayrona, como el páramo de Santurban fuente hídrica fundamental, es patrimonio de todos los colombianos y no deben ser negociables. Esta fotografía, http://www.flickr.com/photos/92096275@N02/8370743518/in/photostream ,fue tomada en el Tayrona hace pocos días. Está, todavía, en nuestras manos que sobreviva.

lunes, 7 de enero de 2013

Demagogia versión Angelino



Por: Luis Carvajal Basto

Al calificar como "miserable" el incremento del 4.02% en el salario mínimo puede ser que el vicepresidente quedara "bien" con algunos de sus seguidores. A otros, en cambio, tendrá que explicar cómo se aumentan los salarios “generosamente” sin amenazar al empleo en un mundo globalizado. Si así terminó el 2012 no es difícil hacer alguna cábala sobre el año político que comienza.

Uno de los dilemas más fuertes del Estado contemporáneo es el que se refiere a equilibrar el ejercicio de sus funciones con los impuestos que se pagan, sin afectar la competitividad del propio país. Es el que viven sociedades como la norteamericana, en el llamado abismo fiscal, o las europeas, con excepción de Alemania. Una combinación de exceso de tasas impositivas, para estar en capacidad de atender el gasto público, con salarios “altos” se describe frecuentemente como la razón que genera pérdida de competitividad de los países, es decir, desempleo. Con una prácticamente libre movilidad de capitales, las inversiones y el empleo se trasladan a aquellos países con bajos salarios, bajos impuestos y escaso control ambiental. Por ello, entre otras razones, China es el paraíso de la manufactura y, ante ausencia de normas globales de obligatorio cumplimiento, se ha convertido en la fábrica del mundo.
La oferta china, en situación de libre comercio, está nivelando los salarios mundiales por lo bajo, esto es una realidad, diferente a lo que “debería ser”, pero es en ese escenario en que se mueven los gobernantes, diferente al de los candidatos o los partidos y movimientos de oposición.
Por eso han extrañado las declaraciones, para la tribuna, del vicepresidente Garzón cuando ha calificado como miserable el incremento en el salario mínimo, a pesar de que se situó casi 1.5 puntos por encima de la inflación. Olvida nuestro Vice dos consideraciones.
La primera de ellas es que la pobreza no se termina con un decreto de ningún gobierno referido al alza de salarios aunque, como dijera nuestro gran Kid Pambelé, mejor rico que pobre, claro. Eso pensaron muchos de los gobiernos en Latinoamérica en los 70s y 80s.La inflación, el peor de los impuestos, se desbordó y ni la escala móvil de salarios reglamentada, subían a medida que subía la inflación, alcanzó para mantener la capacidad de compra de los trabajadores y la gente. Muchos no olvidamos el caos que arruinó nuestras economías. Es una lección que creíamos aprendida.
La segunda consideración es el efecto de la declaración desde el punto de vista político: es una expresión de populismo que creíamos superado y que va en contravía de las acciones del gobierno al que él mismo pertenece. Mientras la reforma tributaria eliminó los parafiscales, para hacer más competitivo el trabajo nacional y formalizar la precariedad del empleo, el Vice propone una medida que anularía, en términos prácticos, ese esfuerzo. Claramente no será parte de la fórmula de Santos si tenemos reelección. Aunque puede ser otro Garzón, de corte muy parecido, el que haga sus veces, sin considerar que el resultado, en el mediano plazo, también sería parecido. Cualquiera diría que la fórmula que más le conviene a Santos, de acuerdo con encuestas y situación política, sería la de su consentido Ministro Germán Vargas Lleras. Tendría, así una coalición más real, pues la que ganó en 2010 está rota, a nivel de las cabezas y, tarde o temprano, a nivel de los aspirantes al nuevo congreso y al actual. Al final, son solo cábalas.
Que un dirigente de la talla de nuestro Angelino, aspirante a la presidencia de la OIT hace poco, desconozca las reglas del mercado mundial del trabajo, hoy por hoy, resulta difícil de creer. Que se “atraviese” en las decisiones del gobierno al que pertenece, no tanto. Pero que algunos ingenuos todavía acepten como convenientes las fracasadas recetas del populismo es, en verdad, inexplicable, sino fuera por el entorno político. ¿O politiquero? En menos de seis meses lo sabremos con certeza.