lunes, 15 de octubre de 2012


Revocar al congreso?

Por: Luis Carvajal Basto

La revocatoria del congreso, promovida por un parlamentario, parece más una actividad para ganar adeptos que una encaminada a solucionar problemas estructurales de nuestra democracia.


Si no fuera porque es el mismo congreso quien, en últimas, decide si se puede revocar, podríamos pensar que nos encontramos frente a un hecho político con consecuencias. En vista de que no es así, queda pensar que se trata de promover políticamente a quienes lo proponen, utilizando su evidente desprestigio. Puede ser un objetivo imposible, pero popular. Un “Caballito de batalla”.
Luego de lo ocurrido con los congresos anteriores y el desfile de parlamentarios por las cárceles, el congreso llegó a sus niveles más bajos de credibilidad. Eso pensábamos hasta que pasó lo que pasó con la fracasada reforma a la justicia, seguramente la más importante tarea que debía acometer en el presente.
El editorial de El Espectador el pasado viernes se refirió a lo que muchos ciudadanos observan como la manera en que el congreso se convirtió en “apéndice del gobierno”, cuestionando, con razón, la ausencia de iniciativas parlamentarias. Se recoge así la percepción de amplias capas de la población que manifiestan su desencanto con la gestión del congreso, encontrándose, en el fondo, un problema mayor: la pérdida de credibilidad en la política y en las instituciones de gobierno.
¿De qué manera ocurre esa contradicción entre un inmenso sentimiento popular que califica como negativa la gestión del congreso mientras que, reiteradamente, sigue votando por él con niveles de participación entre el 40% y el 50%? La respuesta no es difícil: no hemos desarrollado otras formas de participación, establecidas por la Constitución, diferentes a la electoral y esto afecta no solo el funcionamiento del congreso si no el del Estado en su conjunto. La descentralización, por ejemplo, sin participación ciudadana ha funcionado pero de manera limitada. Otro tanto ocurre con la gestión pública, en que la vigilancia de la ciudadanía es casi nula, debiendo ser reemplazada por los medios de comunicación que, en buena hora, ejercen ese tipo de control.
La participación ciudadana debe ser mejor reglada promovida y estimulada con recursos. No debemos olvidar que es una columna de la Constitución y su ámbito no es solamente jurídico, tal y como muchos hasta ahora, parecen entender. Dicho de otra manera, el mundo de lo público, lo político, no puede reducirse al congreso. De eso se trata nuestra Constitución.
Por cuenta de la participación reducida a lo electoral, hemos asistido en el pasado reciente a varios “picos” en el divorcio entre política “típica” y opinión pública. El deterioro de los partidos puede verse desde esa óptica y también el surgimiento de “movimientos ciudadanos” que tratan de recoger el desencanto para luego caer en las mismas conductas que antes cuestionaron, lo cual es natural en cuanto el problema se encuentra en la raíz y no en “las ramas”. Resulta por lo menos significativo que, a pesar del aumento en la oferta electoral, ciudades en que la gente está “mejor informada”, como Bogotá, donde el voto es más independiente, registraron una participación hasta 10% por debajo del promedio nacional, asuntos que no pueden pasar desapercibidos para nuestro ministro del interior, uno de los promotores de la séptima papeleta. Por cierto, en esa ocasión el congreso se revocó y las cosas realmente han cambiado, desafortunadamente, para empeorar.
Desde otro punto de vista, el de la política del día a día, el unanimismo del congreso puede ser considerado como un caso de “éxito” político para la coalición de gobierno. Es, en todo caso, mejor gobernar con mayorías en el congreso que sin ellas, aunque la gobernabilidad no esté reducida al parlamento o a la representatividad que puedan tener líderes de opinión, aunque muchos piensen así.
Los promotores de la revocatoria del congreso, entre ellos un congresista, han conseguido las firmas necesarias para comenzar el proyecto. Se trata, evidentemente, de otro caso de éxito si se tiene en cuenta que las 200.000 firmas conseguidas ya multiplican, casi por 5, los 44.800 votos que alcanzó para ser elegido.
@herejesyluis

lunes, 8 de octubre de 2012

Chávez se reelige



Por: Luis Carvajal Basto


El resultado de las elecciones en Venezuela muestra los más altos niveles de participación en su historia y uno de los más elevados de América. En el pasado, los niveles de participación alcanzaron un tope en 2006 del 74% el cual es bajo frente al 81% conseguido ahora, mientras los votos por Chávez pasaron de 56% en 1998 a 62.8% en 2006 para caer al 54% en 2012. Puede decirse que Chávez gano de nuevo, pero con la menor ventaja obtenida hasta ahora. Para la oposición esta derrota la aproxima a su umbral más alto en la era Chávez con el 44%.
Las dudas acerca del futuro de la revolución chavista se cruzan, primero, con la salud del presidente y luego con el entorno internacional y el interno. Tratándose de un proyecto basado en el liderazgo de Chávez es difícil pronosticar un nuevo triunfo electoral, cómo el obtenido este domingo, sin él. El futuro del chavismo depende de su salud.
En cuanto a los problemas internos, la sociedad venezolana afronta algunos que van más allá de la figura presidencial y las cuestiones ideológicas. Los niveles de violencia hablan de una crisis de gobierno y de las instituciones. Aunque los investigadores no terminan de ponerse de acuerdo, el número de homicidios anuales se sitúa entre 48 y 67 por cada 100.000 habitantes, muy superior a las tasas de México y Colombia.
Otro gran tema pendiente es el control de los exagerados niveles de inflación, que en 2011 alcanzó cifras del 27.6%, una de las más altas del mundo. El gasto público, en la base del modelo, no se relaciona adecuadamente con la oferta de bienes y transacciones en una economía que ha sido beneficiada con los altos precios del petróleo. Las cosas, sin embargo, podrían cambiar de manera notoria si se cumple uno de los escenarios de la Agencia Internacional de Energía según el cual, de mantenerse los bajos niveles de inversión y búsqueda de nuevos yacimientos a nivel mundial, el precio por barril podría alcanzar la cifra de 200 dólares en 2013.El gobierno tendría más recursos para sus programas sociales, lo cual le favorece, pero con una oferta estática de bienes y servicios, debería duplicar sus esfuerzos para conseguir estabilidad en los precios.
Si a nivel internacional los precios del petróleo pueden dar una mano al gobierno, no se puede decir lo mismo de la inversión extranjera que tanto como la privada interna seguirá buscando escenarios que le ofrezcan mayor seguridad jurídica. Una cosa son subsidios o ayudas y otra, la generación de nuevos y estables empleos. En otro escenario, la persistencia de la crisis internacional y la pausa de la economía China podrían estabilizar o, eventualmente, reducir los precios del petróleo con los efectos respectivos en el nivel de gasto público.
Aunque no se pueda decir que el régimen político venezolano, incluidos los altos niveles de participación observados en las elecciones, se aleje del modelo democrático clásico, la profundización de la revolución chavista va a generar más dudas que certidumbres en una comunidad internacional preocupada por el futuro de sus reservas petroleras en un mundo que no define alternativas energéticas. En un periodo de dificultades para el Estado Liberal, será definitivo para Venezuela, como para muchos países, el resultado de las elecciones norteamericanas del próximo noviembre.
Las relaciones con Colombia continuarán siendo estables con tendencia a la recuperación de su histórico intercambio comercial. Pero el gran tema en las relaciones Colombo-Venezolanas no es solo la Paz en Colombia sino el narcotráfico que ha permeado a Venezuela y que depende de acciones conjuntas pero también de una solución global de la que en buena hora se empieza a discutir. Se puede anticipar que esa tarea podría acercar aun más a los dos gobiernos en el inmediato futuro. El éxito del proceso de paz en Colombia y la participación de Venezuela, es un gesto político natural si se tienen en cuenta realidades históricas, culturales y geográficas, pero también puede explicar la permisividad de su gobierno con organizaciones que, a nivel internacional, han sido calificadas como “terroristas”, hasta ahora.
Venezuela inicia una nueva andadura con un gobierno institucionalmente débil y una oposición cohesionada. En esa confrontación las dos partes deben afrontar de manera conjunta problemas de Estado, como los señalados, y competir sin profundizar el resquebrajamiento del régimen político. Esa es la cuestión central en el futuro político de Venezuela.
@herejesyluis 

lunes, 1 de octubre de 2012

Cartagena: problema emblemático



Por: Luis Carvajal Basto

Mucho de lo que ocurre en otros municipios y entidades territoriales de Colombia y América Latina, se puede observar en el caos de mala gestión denunciado en la Heroica.


El maestro Juan Gossain, sin buscarlo, se ha convertido en un veedor de lujo de lo que ocurre en la ciudad predilecta de los colombianos. Ha conseguido que nos interesemos en ella, más allá de lo que disfrutamos al pasar unos días en sus playas, en Bocagrande o en el centro histórico. Su conocimiento de los temas públicos, luego de tantos años auscultando al país, con los ojos de director de uno de nuestros más importantes medios en que ejerció con mesura, objetividad y su natural empaque de persona buena, le ha permitido observar con particular y privilegiada visión los problemas de la ciudad que habita. Y lo que cuenta nos tiene preocupados.
Nos ha recordado Juan que Cartagena, ya con más de un millón de habitantes, también existe para los problemas. Más allá de la privatización anárquica de monumentos históricos y espacios públicos, se ha develado caos en la gestión de gobierno que poco tiene que ver con la precaria salud de su alcalde. Lo ocurrido con el contrato para la recolección de las basuras y la indebida intervención de sus familiares en los asuntos de gobierno son lamentables, como también lo son los problemas de empleo, salud, alcantarillado etc. Lamentablemente, para los colombianos, no son excepción sino regla en muchos lugares de nuestra geografía.
La ausencia, en este caso justificada, del alcalde por problemas de salud se repite por todas partes ¿Cuánto tiempo permanecen los gobernantes en sus lugares de trabajo? Valdría la pena, más bien, establecer cómo se distribuye su factor más escaso, el tiempo, y no el “lugar” en que se encuentran. Tecnología y comunicaciones se han encargado de cambiar costumbres y paradigmas. Convendría conocer cuánto gastan resolviendo problemas no estructurados y urgencias, la calidad del soporte técnico y político de que disponen, sus “Bancos” de problemas y escenarios y sus unidades de procesamiento de ellos, así como el seguimiento de proyectos y gestión. Áreas en las que estamos “crudos” en buena parte de Latinoamérica.
Algo parecido ocurre con la corrupción en la contratación, querido Juan. Aun está fresco el escándalo de la licitación de la recolección de las basuras, no solo en Cartagena sino en Bogotá, billete incluido en los pliegos. Y lo que es peor, sin resolver, amenaza incorporada de volver a los tiempos de la EDIS ¿Recuerda usted como era la cosa antes y episodios como el de “la maleta de Fonseca”? El saliente Superintendente de industria y comercio José Miguel De la Calle nos ha recordado, apenas la semana anterior, que “En Colombia los cálculos señalan que más del 60 por ciento de los contratos públicos se adjudican previa manipulación para ganar una licitación”. ¿En donde transcurre todo eso?
Se ha denunciado que el alcalde de Cartagena es objetivo de presiones de contratistas y de diversa índole, cosa que ocurre a todos los gobernantes. Las preguntas que deberíamos responder son del tipo ¿Cuánto estamos preparados Instituciones y ciudadanos para hacer frente a la corrupción? ¿De qué tamaño es la participación ciudadana, establecida por la Constitución, en el control de los asuntos públicos? ¿Será que el debilitamiento de los Partidos conviene a la democracia, como muchos creen? Terán fue elegido con 158.000 votos por el partido Alianza Social Independiente ¿Ese partido todavía existe o las fuerzas que lo integraron crearán otro, si el alcalde se desgasta, como ha ocurrido en Bogotá, para citar un caso?
Completando el cuadro de la demacrada Cartagena, al concejo municipal fue presentado una extensión de su periodo de sesiones “Por el cual se autoriza al alcalde Distrital para la asunción de compromisos con cargo a presupuestos de vigencias futuras ordinarias para financiar proyectos de infraestructura en los sectores de educación, deporte, saneamiento básico y transporte – vías, en el distrito turístico y cultural de Cartagena de Indias y se dictan otras disposiciones”. Es decir, la ciudad quedará hipotecada, deuda que deberán pagar las administraciones y generaciones futuras. Debe ser porque su alcalde es notable, tanto que “ocupo el noveno lugar entre todos los de Colombia” según una encuesta publicada en el pasado Mayo y difundida por la misma alcaldía. ¿En cuántos municipios y departamentos pasa lo mismo? ¿Qué hemos hecho para frenar tanto abuso?
La situación de Cartagena es lamentable, como lo es que no existan más ciudadanos como Juan en otras ciudades de Colombia, pero no es, infortunadamente, una excepción sino un emblema, en este caso negativo, de lo que ocurre con nuestra precaria gestión pública.
@herejesyluis

lunes, 24 de septiembre de 2012

El crecimiento de la Economía Colombiana


4.9%

Por: Luis Carvajal Basto

La cifra de crecimiento de la economía colombiana en el segundo trimestre adquiere mayor importancia si se considera la situación mundial y llama a la prudencia a quienes profetizaron desastre como consecuencia de ella.


El efecto de la crisis internacional en nuestra economía no ha tenido, hasta ahora, las dimensiones que muchos, entre quienes se encontraba el ex ministro de hacienda Juan Carlos Echeverri, esperaban. El doctor Echeverri apenas en el pasado mayo expresó: “Tenemos que ser cuidadosos porque de Europa van a venir tiempos difíciles, tenemos que prepararnos para tiempos difíciles, ese es un mensaje a los trabajadores, a los empresarios, a los banqueros y al Gobierno”
Esas palabras, en boca del entonces ministro de hacienda y no de un líder de la oposición, no constituían precisamente una voz de aliento para dinamizar la inversión y otorgar estabilidad y confianza a los actores económicos. Desde esta columna se dijo, en ese momento, que en tiempos de crisis mientras unos lloran otros venden pañuelos y que algo de la estampida de capitales e inversiones, así como las nuevas circunstancias en los países más afectados, nos debía corresponder, cosa que, afortunadamente para los colombianos, va siendo de esa manera. Una lección para no olvidar: En la discusión no acabada acerca de si el vaso está medio lleno o medio vacío, corresponde a los funcionarios públicos prudencia y optimismo.
A pesar de paradojas, como que mientras la construcción ha crecido a niveles del 18.4% mientras las licencias de construcción han caído, lo cual hace prever en algún momento aumento temporal de inventarios y estabilización en los precios de las viviendas nuevas en algunos estratos, la cifra de 4.9% es alentadora, si tenemos en cuenta que el segundo semestre históricamente muestra una tendencia hacia arriba. La estabilidad en los precios es otra buena noticia: la inflación, el peor de los impuestos, ha sido inferior que los dos años anteriores.
El pobre desempeño de la industria manufacturera, -0.6%, llama la atención acerca de un sector tradicionalmente generador de empleo, castigado ahora por factores como la competencia internacional que paga bajos salarios, tiene ventajas cambiarias y no padece encarecimiento del crédito. Es, también, una advertencia para el gobierno, acerca de precauciones en la negociación de futuros tratados de libre comercio.
A nivel internacional las expectativas de crecimiento para 2012 han sido situadas, por entidades como The Economist en su más reciente previsión, en 2.1% para Estados Unidos, -0.4% para la zona del Euro y 3.1% para América Latina. En ese escenario unas perspectivas de crecimiento cercanas al 5% para Colombia deben entenderse, objetivamente, como buenas.
La discusión acerca de la puerta de salida de la crisis mundial está siendo saldada por los hechos, los cuales nos cuentan que las instituciones de gobierno siguen siendo determinantes por defecto y demora de los ajustes autónomos de los mercados: intervenciones decididas de la Reserva Federal en los Estados Unidos y el Banco Central Europeo, en respaldo de la estabilidad de las finanzas de los gobiernos e incentivando confianza. Actitudes que pueden ser observadas por los miembros de la junta directiva de nuestro Banco central para definir una tendencia futura de las tasas de interés, teniendo en cuenta que la inflación es una de nuestras principales preocupaciones, pero también la generación de empleo.
La cifra de 4.9%, como crecimiento de los agregados de la economía, no soluciona los problemas de Colombia, como muchos dirán con certeza, pero es un mensaje acerca de que la dinámica ascendente de nuestra economía va más allá del escenario de crisis y un aviso para aprovechar un momento oportuno. Debemos esperar a la medición del tercer trimestre de 2012 para observar los efectos de los anuncios del proceso de Paz que, dependiendo de su brevedad y rumbo, no pueden ser si no positivos en la confianza de inversionistas y consumidores. Colombia es un país que, en circunstancias internacionales de crisis, ha logrado crecer de manera sostenida, padeciendo los rigores del conflicto ¿Cómo sería la cosa sin él?
@herejesyluis

lunes, 17 de septiembre de 2012

La anticipada elección del procurador

La anticipada elección del procurador

Por: Luis Carvajal Basto

La importancia de "los tiempos" en los procesos políticos. Las objeciones éticas al sistema de elección.



Los colombianos, proclives a la memoria de corto plazo, asistimos en el proceso de elección de procurador a la presentación de una película que ya vimos, con los mismos actores y, apenas, un leve cambio de roles. Esta vez, el procurador no fue ternado ante el Senado por el concejo de Estado si no por la Corte. Por demás, igual que hace cuatro años, con bastante anticipación a quienes serán sus competidores lo que le otorgó una ventaja decisiva que culminó en su elección. ¿Tendremos ahora el mismo final?
La elección es, de cualquier manera, una prueba para ratificar las mayorías del gobierno en el congreso, en un escenario en que la oposición sigue siendo minoritaria, a pesar de los vientos de “rebelión” que se anunciaron después de la fracasada reforma a la justicia. En realidad, nada ha cambiado tanto como se observó en la elección de las directivas del congreso. La coalición de gobierno está vigente y la pregunta que queda es si el hoy procurador en trance de reelegirse ofrece garantías a un gobierno con una agenda de paz duramente cuestionada por quienes respaldaron a Ordoñez en 2008 y, muy seguramente, camino también a la reelección.
Desde su primera postulación el nombre del actual procurador fue objeto de muchos “ruidos” por sus posturas “extremas” frente a temas sensibles como los derechos de las minorías y por su activo catolicismo, el cual, dicho sea de paso, practican la mayoría de los colombianos. Esto debe observarse solamente como argumento propio de los debates políticos, en cuanto resulta imposible pretender que quien aspira a un cargo como ese no mantenga un fuero individual , unas creencias y que, como debe ser, las defienda públicamente aunque no estén de acuerdo con las de los demás. No es propio del talante democrático cuestionar a las personas por lo que piensan aunque aspiren al cargo de procurador. Es, de alguna manera, como decir “mi fundamentalismo es mejor que el suyo”. Otra cosa es su desempeño en un cargo que tiene por objeto garantizar el cumplimiento de la Constitución y supervisar la función pública, el cual debe ejercerse sin prejuicios que le afecten.
Para ilustrar esta situación, vale la pena recordar que el procurador Ordoñez fue acusado, en el pasado, de actos como retirar una imagen del general Santander para colocar un crucifijo. ¿Tendrá tanta diferencia con el hoy alcalde Petro quien retiró una imagen del fundador de Bogotá, Don Gonzalo Jiménez de Quesada, para colocar una del Libertador? Por cierto, el alcalde, en su época de senador, fue uno de los promotores de la primera candidatura de Ordoñez.
Algunas organizaciones civiles se han pronunciado, con razón, en contra de la forma como ha transcurrido el proceso de la actual elección lo cual es un asunto completamente diferente. El procurador, al igual que hace cuatro años, ha tomado ventaja sobre sus competidores que no han iniciado campaña y ni siquiera se conocen. Es la influencia real de lo que se califica como “los tiempos” de la política. El ministro de justicia ha anunciado la postulación por parte del gobierno de un “jurista de peso”, quien, en todo caso, arrancará en desventaja si se evalúan las declaraciones de los dirigentes políticos que, en muchos casos, ya definieron su postura y su voto. Las postulaciones, por reglamentación pendiente de la Ley, tendrían que ser simultáneas.
Sin embargo, tampoco es esa la principal objeción al sistema de elección de procurador. No se entienden las razones por las que la constitución reduce al ámbito del senado el proceso de elección, excluyendo la cámara, pero mucho menos que quienes son objeto de investigaciones sean sus mismos electores planteando un enorme dilema ético y moral, algo que nos recuerda la necesidad de esta y otras reformas constitucionales que se consideraron en el intento de reforma a la justicia.
¿Está elegido el procurador? Todo parece indicarlo, pero, con realismo político debemos esperar, mientras el sistema de elección cambia, lo que no ocurrirá ahora, a que el presidente exprese su “última palabra” que, en este caso, será la primera.
@herejesyluis

lunes, 10 de septiembre de 2012

Elecciones en EE.UU.Las razones de Obama



Por: Luis Carvajal Basto

Pocos dudan de la responsabilidad de los gobiernos republicanos en la crisis, pero ¿será un argumento suficiente para que el presidente gane las elecciones?


A menos de dos meses de las elecciones norteamericanas las encuestas muestran una elección muy apretada. Las diferencias se han situado en niveles que no superan el 3% de los votos. Luego de la convención demócrata ocurrida la semana anterior, queda la sensación de que su artillería sigue centrada en apuntar al estado de cosas y de la economía que encontró el presidente al iniciar su mandato, lo cual no lo exime de asumir, como lo hace, una actitud defensiva o de excusa, que podría terminar por no convenirle. El se postuló para administrar ese país y no otro. En eso ha estado los últimos cuatro años.
Es completamente cierto que la crisis financiera, origen de “todos los males”, fue posible por la actitud de los gobiernos Bush y no precisamente de manera accidental: el escaso papel que asignan al Estado los republicanos, para regular, intervenir y controlar desbordamientos de los intereses particulares en detrimento del interés general, es una equivocación que propone ahora repetir el señor Romney convencido de sus bondades. Lo mismo puede decirse de las rebajas de impuestos que insiste en proponer y están en el origen de la crisis fiscal, en un escenario de bajo crecimiento de la economía.
Pero también es cierto que las cifras de gobierno no son suficientes para Obama: un crecimiento del PIB del 1.5% en 2012, luego de 2.9 en 2010 y 1.7% en 2011, no es una tendencia positiva y tampoco suficiente para reducir la cifra de desempleo, apenas 8.1% en agosto, mientras la participación de la industria ha decrecido, en los cuatro años, más de medio punto y la deuda pública, como consecuencia del gasto anti crisis y los bajos niveles de impuestos, ha aumentado considerablemente. El punto débil de Obama es la economía, la misma que se ha colocado en el centro del debate electoral ahora que para los electores no parece tan importante que cumpliera con el retiro de tropas en Irak, el escaso crecimiento del gasto militar y sus éxitos en la lucha contra el terrorismo.
Si los Estados Unidos pudieran observarse en el espejo de Europa, comprenderían los efectos devastadores de una crisis catapultada por un modelo económico fracasado que el señor Romney insiste en prolongar. Al igual que en la salud de las personas, en que es posible que sus anticuerpos reaccionen autónomamente desterrando las enfermedades, pero también lo es que mientras ello ocurre pierdan la vida, los mercados pueden auto ajustarse sin la intervención del Estado. ¿Cuándo? ¿Luego de cuantos millones más de pobres, desempleados y empresarios quebrados? No puede predecirse con exactitud, mientras el efecto de los antibióticos, la inversión o el gasto público, están probados y son notablemente mejores que sentarse a esperar. Es una de las funciones del Estado y de los buenos gobiernos, administrarlos y suministrarlos.
En una elección tan estrecha, sin embargo, cabe considerar que no aplique tanto la teoría del elector racional y comiencen a jugar, de manera decisiva, factores como la credibilidad de los candidatos y la imagen que perciben los electores, factores en que el presidente Obama tiene ventaja, con excepción de la apreciación acerca del manejo de la economía. Como serán decisivos los votantes independientes, entre los cuales hasta ahora pierde Obama por 14 puntos (w. post), hacia allí se ha volcado su estrategia de campaña. ¿Será suficiente? Claramente no, si no se apuntala con expectativas ciertas de empleo, en un momento en que el debate sobre salud y gasto social parece agotado en términos electorales.
Ha dicho el ex presidente Clinton que "Las políticas republicanas cuadruplicaron la deuda pública en los ocho años previos a que yo accediera al Gobierno, y la doblaron después de que me marché", lo cual es verdad. Habría que añadir que la permisividad teórica del criterio republicano, acerca del papel del Estado, “condujo” al mundo a una crisis de la que no ha logrado salir, en perjuicio de cientos de millones de personas que han perdido sus empleos, entre las cuales están, en primera fila, los electores del próximo presidente de los Estados Unidos, para quienes no parece suficiente razón identificar a los responsables de sus penurias, tanto como la certeza de que saldrán de ellas.
@herejesyluis 

lunes, 3 de septiembre de 2012

El desafío de la Paz



Por: Luis Carvajal Basto

¿Seremos capaces de superar un pasado en que la constante ha sido dialogar para fracasar?


El gobierno del presidente Santos abrió la puerta de la Paz. Después de lo ocurrido con el proceso del Caguan nadie puede garantizar que sea una apuesta política, en el sentido de otorgar réditos electorales, rentable, como afirman quienes relacionan la decisión con su reelección. Se trata, en realidad, de un asunto de Estado en acatamiento de un mandato constitucional, que se desarrolla par y paso con la política del día a día, que no es posible “suspender”. Por demás, algo que se veía venir desde el momento en que el gobierno reconoció el conflicto interno y echó a andar el marco legal para la Paz.
Como referencia, vale recordar que en el Caguan el ex presidente Andrés Pastrana ganó la presidencia pero perdió todo su capital político. Si la fotografía de Marulanda con el reloj de su campaña lo catapultó, la silla vacía al iniciar los diálogos y lo que vino después, le convirtieron en el ex presidente más impopular, de acuerdo con las encuestas, al terminar su mandato y las que se han realizado más recientemente.
La manera como hasta ahora han transcurrido las cosas parece la más conveniente. Discreción y pragmatismo. La teorización a ultranza de la Paz solo conviene a los oportunistas mediáticos y a quienes la han convertido en un oficio. Por lo que ha ocurrido durante tantos años puede afirmarse que, sin desechar las experiencias, nadie debería ofrecer lecciones acerca de las diferentes formas de fracasar.
Con esa advertencia, conviene decir que existen motivos para pensar que esta vez podremos tener éxito y seguramente el más importante sea la demostrada superioridad militar del Estado que sobrevino a la derrota política que se infringieron a sí mismas las FARC. Su aislamiento se ha producido, entre otras razones, porque mientras persistían en sus métodos y consignas, el mundo y el país se transformaron.
Ya no es Colombia un país rural sino uno predominantemente urbano; la unión soviética y la cortina de hierro ya no existen; se ha producido una revolución tecnológica que cambió el mapa económico y político de la tierra; los jefes Paramilitares han sido proscritos y extraditados, por cuenta del fortalecimiento del Estado y ,aunque persistan las bandas criminales y el narcotráfico, Colombia tiene una Constitución progresista en que muchos de los pretextos para la violencia, en otros tiempos y ahora, son un mandato Constitucional, como es el caso de la participación ciudadana.
Si, en teoría, existe un punto de acuerdo, es el de la conveniencia de fortalecer al Estado. Las FARC piden “garantías para la participación política” y en ello no es difícil reconocer que la Constitución tiene allí tareas pendientes para las cuales el proceso que se inicia es, claramente, una oportunidad. No podemos conformarnos con un Estado militarmente fuerte que mantiene, simultáneamente, instituciones débiles e innumerables problemas por resolver, comenzando por los intolerables niveles de desigualdad.
La tarea de fortalecer al Estado, por la vía del aumento de impuestos, fue una de las pocas solicitudes concretas de las FARC en los fracasados diálogos del Caguan ¿Será este un “punto de honor” para empresarios y trabajadores que los pagan? No parece, si se compara con los costos del conflicto y el inmenso hueco de la corrupción. La guerra no es negocio, salvo para quienes viven de ella.
Un Estado fuerte, garantía del imperio de las Leyes que propende por el progreso social y garantiza libertades, es una aspiración legítima de todos los colombianos y también un punto de partida y llegada en este nuevo proceso que se inicia. Confiemos en que el pragmatismo, opuesto a los “diálogos” publicitarios para continuar en lo mismo, y hechos concretos como el fin del secuestro, la exclusión inmediata de los niños del conflicto y la suspensión unilateral por parte de las FARC de toda forma de violencia mientras se dialoga, como ya lo hizo ETA en España, rubriquen, a modo de cuota inicial, su anunciada voluntad de Paz.