lunes, 24 de enero de 2011

Garzón debe responder


Por: Luis Carvajal Basto
El exalcalde no puede evadir sus responsabilidades en la contratación de la fase tres de Transmilenio ni en ninguno de los actos de su mandato.

Luis Eduardo Garzón llegó a la Alcaldía en representación del Polo democrático. El apoyo de un sector del Liberalismo oficial de entonces fue decisivo para que ganara en una reñida elección frente a Juan Lozano, quien aun no estaba en la U y contaba con el respaldo del hoy Ministro de gobierno Germán Vargas.

Se trataba de la primera vez que ese partido llegaba a la Alcaldía de la ciudad más importante del país. Una inmensa responsabilidad para un movimiento, entonces en ascenso, que alcanzó luego con Carlos Gaviria la segunda mayor votación en las Presidenciales, casi dos y medio millones de votos.

Garzón fue acusado de paralizar en su periodo los proyectos de transporte masivo y mantener estático un esquema obsoleto que no convenía a la ciudad ni a los transportadores. Diferentes estudios demostraron que circulaban más de diez mil buses vacios. En algún momento el exmagistrado Carlos Gaviria, entonces su copartidario, reconoció haber recibido apoyos para su campaña presidencial de los mismos transportadores.

Pero fue solo en las últimas horas de su gobierno que el Idu, con una directora nombrada por Garzón quien fue su jefe hasta el último minuto, aprobó los contratos de la fase tres de Transmilenio por un valor de 1.18 billones de pesos. Los mismos que han salido a la luz pública con el escándalo del carrusel de la contratación.

El exalcalde ha dicho que esos contratos no llevan su firma, lo cual no disminuye su responsabilidad. Por el contrario, nos recuerda que muchas entidades del Distrito dejaron contratados millonarios recursos que endosaron a la administración sobreviniente. “Rasparon la olla”, se dijo en su momento. ¿Cada secretario lo haría por su cuenta?¿Reinaba el caos?¿No se convocaban en esa administración consejos de gobierno?¿el Alcalde era solo una figura decorativa o solo lo fue en las últimas horas de su mandato y luego perdió la memoria o , de verdad, no se enteró?

Garzón se ha preocupado de salir en diferentes medios a contar una verdad a medias. La frase “el alcalde no firma”, es diferente a expresar que no sabía de esos contratos, de la falta de estudios etc.

Pero en su caso existe un agravante que exige a los organismos de control y a la opinión emplearse a fondo al escrutar los actos de su gobierno: Quien fuera su contralor y antes de ello gerente de sus campañas políticas fue sancionado por la procuraduría, destituido de su cargo e inhabilitado por quince años para desempeñar cargos públicos por encontrársele un incremento patrimonial que no pudo explicar. Para cualquiera con sentido común, su periodo como contralor y el del gobierno Garzón, su auditado y amigo, quedó en entredicho.

El argumento según el cual no existían impedimentos legales, antes o después de la sanción al entonces contralor, no aplica. Éticos y morales, ante el silencio del exalcalde, todos.

Aun por determinar sus responsabilidades en el carrusel vale preguntarse:¿Sí el incremento patrimonial del contralor de entonces estuvo relacionado con su cargo, por lo cual fue destituido, cómo puede salir indemne el entonces Alcalde?¿Será suficiente su afirmación según la cual los Alcaldes no firman?¿Continuará con que no escuchan ni ven?

lunes, 17 de enero de 2011

2011: el pulso por la opinión


Por: Luis Carvajal Basto
El principio según el cual el objetivo de la política es acceder al gobierno y ejercerlo determinaría una táctica de alianzas que ya anuncian los partidos, pero es un error. Frente a la opinión dos más dos no suman cuatro y la gobernabilidad no depende sólo del Congreso.

En un año electoral para alcaldías y gobernaciones, las elecciones serán menos regionales en las grandes ciudades donde tendrá un peso ascendente el voto de opinión. Por otra parte, las maquinarias asentadas en Departamentos y Municipios se jugaran su supervivencia, en buena medida asociada a puestos y contratos.

Es así como se configurará al final del año el panorama de fuerzas y no en torno a propuestas y programas de gobierno, lo cual debe parecer un retroceso cultural para quienes argumentan el “deber ser” en la política.

Lo que se anuncia es el más crudo pragmatismo. Los verdes, por ejemplo, no han trazado una línea con un discurso ambiental o un modelo de gestión pública. Por estos días, en que se extraña su silencio frente a la tragedia invernal, tratan de establecer si el resultado de su ecuación matemática con Peñalosa es mayor a la que obtendrían con Petro.

Algo similar ocurre en el oficialismo Liberal, donde se anuncian alianzas bajo el principio, otra vez matemático, según el cual en Bogotá “nadie solo obtendría mayorías”, por lo cual se anuncian consultas interpartidistas en junio. Se debe reconocer que la ecuación oficialismo más Cambio Radical podría ser un hito en camino de la unidad perdida , pero como propuesta electoral y de cara a la opinión, descarta muchas variables y contiene una exagerada ingenuidad que se podrá observar en las elecciones.

Los conservadores seguirán apostando a fortalecerse en sectores rurales y pequeños municipios sin que se observe una perspectiva para las ciudades. Como la U, dependerán del arrastre, la estrategia y las ideas del ex Presidente Uribe quien, por cierto, obtuvo mayorías en los últimos años en muchas de ellas y las recientes encuestas no muestran disminución. La pregunta que queda es si, salvo en Bogotá donde si las elecciones fueran ahora él mismo sería elegido Alcalde, sus votos se podrán endosar.

Por los lados del Polo no soplan buenos vientos. Sus líderes tradicionales han abandonado el barco y a Moreno se sindica de hundirlo. Garzón buscando una proyección nacional que no creía encontrar allí, tanto como Petro, sigue la lógica matemática. Si los principios y la historia determinaran sus rumbos, deberían estar juntos, pero la política tampoco es deterministica y sus aspiraciones son idénticas.

En este año electoral de 2011 en que el ambiente político se empieza a calentar con base a comentarios y chismes, acerca del grado de Uribismo del gobierno Santos, convendría a los Partidos estudiar y entender los factores que mueven la opinión, la cual será decisiva como nunca antes, sin renunciar a las matemáticas pero usándolas solamente para contar los votos y no como equivocada y a veces única, estrategia electoral.

lunes, 3 de enero de 2011

Detrás de la consulta liberal


Por: Luis Carvajal Basto
¿Han sido la deslegitimación del Liberalismo como Partido, par y paso con la corrupción de algunos dirigentes; la transformación de las ciudades y el cada vez mayor peso del voto de opinión, la crisis de los partidos tradicionales en Colombia y el Mundo, o todos los anteriores, exclusivos responsables de las descendentes votaciones Liberales en la capital?

2011 será un año de elección de autoridades regionales y Alcaldes. El de Bogotá, se dice, es el segundo cargo más importante del país. El Liberalismo oficial, sin saldar las preguntas anteriores, ha optado por decisión de su directorio Distrital y la actual dirección Nacional, escoger un candidato único sin consultar a sus bases.

Existen, sin embargo, varios “peros”, siendo el más importante que los estatutos Liberales consagraron la consulta como mecanismo para escoger candidatos, acogiendo el espíritu participativo de la Constitución de 1991.La cosa se complica si se tiene en cuenta que mientras la dirección Distrital se escogió con una votación que no supera los 30.000 votos sumadas las cuatro listas mayoritarias que la ocupan, mientras los Estatutos fueron aprobados por más de dos y medio millones de Liberales.

Se ha dicho que la actual dirección Liberal no tiene legitimidad política dados sus precarios resultados, los peores en 60 años, de la primera vuelta presidencial: 600.000 votos en el país, a punto de perder la personería jurídica y 75.000 en Bogotá, el 2.7% del total (¡) no parecerían concederle mayores prerrogativas y en otros tiempos serían suficientes para convocar de inmediato a un Congreso extraordinario, hacer un examen riguroso de equivocaciones, candidatos y políticas. Un alto, para seguir adelante, como lo ha propuesto recientemente, al hacer una autocrítica, el ex Presidente Samper.

Por el contrario, la actual dirigencia se ha lanzado a presentar lo que ha llamado “candidaturas tempranas”, siendo la más importante la de Bogotá la cual pretende surtirse evadiendo el mecanismo de Consulta.

De todos es sabido que el liberalismo de a pié se fraccionó en los años recientes en movimientos como Cambio Radical y la U, llevándose la propuesta del ex Presidente Uribe y luego el Presidente Santos, ambos de origen Liberal, la “parte del León” en toda elección luego de 2002.¿Que le hace pensar a la actual dirigencia que con un candidato ungido recuperará mayorías?

El mecanismo de consulta para escoger candidatos se impuso, entre otras razones, porque permite una discusión ampliada en la que se expresan los intereses ciudadanos a través de las diferentes vertientes. El ganador obtiene el respaldo de quienes no obtienen mayorías. ¿Porqué lo que fue “bueno” en y hasta la elección Presidencial no aplica para Bogotá ahora? Capítulo aparte, merece el análisis de las propuestas y la calidad de los candidatos.

Pero además se encuentra aquí una nueva paradoja: tanto el director del oficialismo Liberal en Bogotá, Doctor Juan Manuel Galán como uno de los precandidatos de Cambio Radical, su Hermano Carlos Fernando, son hijos del inmolado Luis Carlos Galán, quien puso como condición para regresar al Partido Liberal y consiguió del entonces Director, el ex Presidente Turbay, establecer el mecanismo de consultas como el único válido para seleccionar candidatos, por considerarlo más democrático que señalarlos “a dedo”.

Algo va de Galán a su descendencia, pero ¿Qué variables habrán cambiado tanto?

lunes, 20 de diciembre de 2010

El cambio, por ahora, es climático


Por: Luis Carvajal Basto
El tremendo impacto del invierno pone en evidencia el carácter apenas reactivo de instituciones y políticas. Debemos trabajar en mejorar la capacidad de los gobiernos.

Mientras científicos y expertos no se ponen de acuerdo acerca de si el mundo se encuentra en una catástrofe sin precedentes promovida por las acciones del hombre contra el medio ambiente o un ciclo natural en una historia de millones de años, padecemos en Colombia el peor invierno que se recuerde.

Los ríos se han desbordado a medida que se acercan a los mares. Tan solo la Orinoquia se salva por ahora del desastre, esta vez probablemente por acciones con impacto positivo, en cuanto habría que estimar cuanto de los caudales se reduce, consecuencia de proyectos como Chingaza.

Si el desastre es causado por nosotros, inquilinos de la tierra, hay que reconocer que casi nada hemos hecho. Salvo en la Unión Europea y otros pocos países, no existe una legislación conminatoria. Los grandes contaminantes como China, Rusia y los Estados Unidos han escogido pasar agachados.

El modelo productivo mundial se basa hoy en la inmensa participación de China, cuyo bajo precio de sus productos tiene que ver mucho con contaminación. Se ha convertido en la gran fábrica del mundo. Muchas empresas, con normas restrictivas anticontaminantes en los países de origen, encargan su producción allí donde, además, los salarios son bajos y la competitividad alta.

Kioto, Copenhague y Cancún no han superado los discursos. Mientras el mundo parece derretirse como consecuencia de las emisiones de gases y el calentamiento global, no tenemos una política anticontaminante mundial ni una autoridad que, a manera de súper Estado, la haga cumplir.

De otra parte, si bien es cierto que ninguna política gubernamental parece suficiente para controlar la naturaleza desbordada, también lo es que las políticas de los gobiernos apenas alcanzan para reaccionar y al igual que en muchos otros temas, no tenemos políticas de Estado.

¿Se habría podido evitar la catástrofe de Bello cuyos muertos no acabamos de contar? Por supuesto, si no tuviésemos barrios y asentamientos sub normales o piratas. La legalización de este tipo de construcciones debe pasar por los gobiernos locales que ceden ante la necesidad de la gente, la corrupción y la politiquería.

Lo mismo ocurre con las poblaciones a orillas de afluentes y Ríos. En Bogotá, por ejemplo, decenas de miles de personas viven por debajo de los niveles de estos. Cualquier cosa puede pasar. Hemos visto las reacciones de los gobiernos departamentales y locales ante la tragedia, la mayoría de veces solicitando una indispensable asistencia humanitaria. Con excepciones, se han cruzado de brazos a esperar.

Pero tenemos derecho a mejores gobiernos que anticipen acontecimientos como el que vivimos y reduzcan de manera proactiva las probabilidades de desastres. Tanto como en Bello, el desbordamiento del canal del Dique se pudo evitar.

Los gobernantes, expertos en ganar elecciones pero poco en ciencias y técnicas de gobierno, con frecuencia ofrecen el cambio como promesa, pero este no se observa. Por ahora es solo climático, como pueden testimoniar los más de dos millones de compatriotas afectados por el invierno.

Posdata: Si tenemos un Partido llamado verde integrado básicamente por ex alcaldes de grandes ciudades, tampoco se notan sus propuestas y acciones frente a la catástrofe y menos sus políticas, cuando tuvieron la oportunidad de gobernar, para impedirlas.

lunes, 13 de diciembre de 2010

¿Refundación liberal o reconocer a la opinión?


Por: Luis Carvajal Basto
La propuesta del ex Presidente Samper, para refundar al Partido Liberal, amerita una respuesta de los Liberales que se han alejado en los últimos 20 años. Haría falta comenzar por establecer el sentir de la opinión mediante una encuesta.

“Autocrítica y enmienda” es el epígrafe de la propuesta del ex Presidente, antes de poner sobre la mesa temas que van desde la definición de un norte ideológico hasta el sentido pragmático de los mecanismos que harían posible la confluencia de los diferentes sectores de origen Liberal.

La propuesta surge en un momento en que, como hace décadas no ocurría, se respira una predisposición a la unidad, motivada, entre otras razones, por la llegada de un Liberal a la presidencia con un discurso de unidad.

El ex Presidente no establece diferencias, entre los políticos con credencial y quienes se sienten Liberales sin militancia pero acompañan al Partido o a los dirigentes con ese origen cuando tienen buenas propuestas. Podría deducirse que los mecanismos a que se refiere tratan de responder a los intereses de los primeros y los contenidos ideológicos a los segundos, es decir a la opinión y sentimiento Liberal.

No cabe duda que, después de las sucesivas derrotas, el divorcio entre Liberalismo y Partido ha sido cada vez más notable. El cascaron del Partido ha querido mantener un rumbo recto hacia ninguna parte, sin detenerse a pensar sobre las verdaderas causas del colapso, “estrategia” repetidamente equivocada de acuerdo a los resultados electorales.

Los diferentes sectores han creído que accediendo al “aviso” y los recursos del Partido, la cosa cambiaría pero no ha sido así sino todo lo contrario. De acuerdo al ex Presidente “no se ha hecho el duelo”, es decir, no se han debatido las razones de las reiteradas derrotas. El autoproclamado Liberalismo Social de Serpa recibió tres sucesivas , mientras su relevo, con un dirigente de lujo como el ex Presidente Gaviria, recibió una paliza equiparable a todas estas sumadas, pero no se han estudiado ni debatido las razones. A nadie parece importarle. Hasta ahora.

Una concepción equivocada de la política, que tiene en cuenta particulares criterios e intereses pero no el sentir de la opinión, ha sido el común denominador de la debacle.

No será difícil restablecer el norte ideológico que aglutine a los diferentes sectores: el papel del Estado y el ejercicio de su autoridad para garantizar las Libertades, conseguir prosperidad, equilibrio económico e igualdad social que ha sido el estandarte del Liberalismo Colombiano, con vigencia renovada luego de la pasada crisis mundial. Allí cabemos todos.

Otra cosa es la necesaria autocrítica, el balance que permita encontrar las razones de lo ocurrido para hallar los mecanismos adecuados y buscar sintonía con la opinión y mayorías institucionales y no solo personales. Resultan sobrando las divisiones del tipo “buenos y malos”, como en el oeste americano. Otra cosa es la corrupción.

Estamos demorados en convocar un congreso ideológico y de opinión (previa encuesta) abierto a Cambio Radical, los Liberales de la U y los de a pie, superando las efímeras integraciones parlamentarias, para transformarlas en unas institucionales y sólidas, reconociendo que pueden ser indispensables para la gobernabilidad de un Presidente Liberal.

Ojalá antes de Marzo, para ver si desde allí somos capaces de llegar unidos a las elecciones de octubre. De lo contrario la opinión, que todo lo registra, entenderá que solo se trata de una nueva modalidad de acuerdos burocráticos que ha observado con justificadas reservas, a la que no le cree y por la que no vota. Parece llegada la hora de recuperar la extraviada grandeza.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La información al poder


Por: Luis Carvajal Basto
Las revelaciones de una página web, que han puesto a pensar al mundo, son una muestra del tamaño de la revolución de la información y las telecomunicaciones a la que estamos asistiendo.

Más allá de detalles y morbo que producen los contenidos de wikileaks, de las consecuencias jurídicas al revelar secretos de Estado, lo cual renueva un debate acerca de los límites del derecho a informarse por parte de los ciudadanos confrontado con los intereses de Estado, lo que queda es una sensación de asombro sobre las posibilidades de usar la información de que hoy disponemos en la web.

Ha hecho carrera el eslogan “quien tiene la información tiene el poder”, el cual aplica en política tanto para llegar al gobierno, conociendo gustos y preferencias de ciudadanos y competidores, como para ejercerlo y hacer buenas políticas y mejores gobiernos.

No es difícil hoy acceder a información que permita comparar el desempeño de instituciones y gobiernos sin necesidad de recurrir a los escabrosos temas de información secreta o clasificada. Menos complejo, difundirlos cuando son de interés público. En cualquier país democrático la competencia y pluralidad de medios garantiza el acceso a la información.

Una extrapolación de la máxima citada nos llevaría a concluir que quien no tiene la información padece el poder, para no afirmar que se trata de la garantía para los ciudadanos según la cual los poderes que ejercen, jurídico, legislativo o ejecutivo no pueden desbordarse sin que la gente se entere.

Seguramente es esta la razón por la cual la de informarse es hoy el pilar de todas las Libertades y no solo el soporte jurídico y también la que explica que Internet es el lugar adonde confluyen todos a conseguir información, en que se deposita y consulta. Es la biblioteca de Alejandría de nuestros tiempos, aunque mucho más que eso.

Si tenemos en cuenta que las bibliotecas a lo largo de la Historia han sido objeto de persecución, desaparición y quema por parte de pasajeros intereses ideológicos, políticos o religiosos, debemos estar alertas para protegerla, en el entendido de que se trata de un patrimonio de la humanidad.

Si el señor Assange, fundador y propietario de wikileaks, cometió algún delito debe responder por sus actos, pero otra cosa es, como principio, usarlo como disculpa para poner cortapisas al Libre acceso a la información. Internet es sinónimo de Libertad.