jueves, 13 de mayo de 2010

ELECCIONES EN COLOMBIA:Semáforo en rojo a la ola verde


Por: Luis Carvajal Basto
La encuesta más amplia hasta ahora realizada así lo señala. Juan Manuel Santos pudo romper una tendencia que inicio con otra encuesta referida solo a 13 ciudades. El voto Conservador y sectores independientes urbanos serán definitivos.

Con frecuencia quienes resultan perdedores en las encuestas se refieren a ellas de manera despectiva y tratan de minimizar sus resultados. La ola verde comenzó con la presentación de una encuesta básicamente urbana que fue utilizada como si fuera Nacional. Eso generó en muchos ciudadanos falsas expectativas y una ola.

La semana pasada, nada más, corrió el rumor o chisme según el cual los verdes llegaban al 48% y podrían ganar en primera vuelta. Varios comentaristas radiales alcanzaron a difundir la especie al aire, luego desmentida por las encuestas realizadas por esos días.

El asunto es importante porque a medida que se acerca la fecha de la elección las tendencias de opinión funcionan como un embudo: se reduce la volatilidad del voto y la percepción de los electores ha pasado por diferentes “filtros”. En Ciencia política se conoce este fenómeno como el embolo de Campbell.

¿Quiere decir esto que ya elegimos Presidente? Por supuesto que no y las tres semanas que faltan serán largas, pero sin ninguna duda se rompió una tendencia que reafirma, como lo señalamos la semana anterior en esta columna, que Santos habías tocado piso y Mockus techo. Ahora se inicia una nueva tendencia que incluso señala un empate en segunda vuelta ¿Hasta dónde? Depende de las estrategias de campaña y de la solidez e imagen de los candidatos.

Por ahora Santos enderezó y quien parece estático es Mockus a quien no le ha venido tan bien su mayor exposición en medios. Antes mucha gente, que poco le conocía, lo imaginaba y hacía sobre él juicios de atribución. En la medida que ha tenido oportunidad de mostrarse no le ha ido bien en sectores importantes de opinión. Es lo que empiezan a mostrar las encuestas. Nada tiene que ver con deseos o ideologías. No ha sido suficiente su estrategia de sacar “gota a gota” su gabinete.

En lo que falta de campaña, los candidatos centraran la atención en la disputa del voto independiente, fundamentalmente urbano, en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Hace pocas semanas, por ejemplo, en Bogotá ganaba Santos, ahora, todavía lo hace Mockus, pero por una menor diferencia.

Aparte de ese voto tan volátil hasta hoy, será definitivo el Conservador rural y disciplinado. No es lo mismo que el voto de Noemí, con algún peso en las ciudades. También, la manera como jugará ese voto regionalista se Petro, que alcanza un 10% en la costa Caribe.

Otro factor que se observa en las recientes encuestas es que el incremento en la votación no responderá a expectativas que indicaban muchos millones de votos más, llegando al extremo de afirmar que ese incremento de nuevos votantes apostaría por la candidatura Mockus. Por el contrario se confirma que el incremento será “repartidito” y que la participación no superará el 55% del censo actual, es decir, 16.5 millones de votos, manteniéndose la diferencia tradicional entre intención de voto anunciada y efectiva.

Esta encuesta muestra que se rompió una tendencia y se frenó la ola verde. ¿Durará? ¿Cuál será el techo de Santos?

viernes, 7 de mayo de 2010

ELECCIONES EN COLOMBIA:¿Juego Sucio en Campaña?


Por: Luis Carvajal Basto
La sola afirmación supone que la política es “limpia”. Pero, en realidad, solo lo es con relación a los referentes de Ley. Los éticos y morales, lamentablemente, solo a conveniencia. Eso ocurre en todas partes del mundo. En la actual campaña, invocar lo “sucio” se ha convertido en un argumento para favorecer la candidatura de Mockus. ¿Tal exhortación, para obtener dividendos políticos, será limpia?

La llegada de un asesor extranjero a la campaña de Santos ha servido como argumento para descalificarla. No pocos le atribuyen súper poderes que, evidentemente, no tiene. A esa campaña le ha hecho más mal que bien si se tiene en cuenta que fue un “papayazo” servido a sus adversarios.

Eso es porque se trata de una campaña política en que ocurren cosas que terminan creyendo muchos incautos. El mercadeo y la comunicación política no tienen nada novedoso.

Pero se constata un estilo y un nivel de improvisación en la campaña Santista que ya tenía antecedentes en el tratamiento dado al referendo para la segunda reelección del Presidente. La pregunta que respondieron afirmativamente millones de colombianos estaba mal redactada. Eso es una anécdota histórica que no creo tenga antecedentes en ninguna parte del mundo: La reelección comenzaron a hundirla sus promotores. Increíble.

Quienes juegan estos juegos conocen que a falta de información suficiente las personas hacen juicios de atribución que luego deciden sus preferencias electorales. ¿A quién le va a convenir presentar a un asesor que los ciudadanos ya asocian casi que con el mismo diablo? ¿A quién relacionan en su mente con él?

Pues en este caso, el primer trabajo del asesor consiste en deshacer los efectos de su llegada o contratar a otros que le ayuden en eso. ¿A qué horas se ocupará de promover la campaña de su candidato, quien ha gastado buena parte de su tiempo en medios explicando por qué lo trajo y colocándose a la defensiva?

Más allá de ese hecho, nos olvidamos que también es “sucio” deducir, a veces subliminalmente, que una Presidencia de Santos equivale a un conflicto con Chávez o relacionar con ella los fallos de la Corte contra políticos corruptos y la falta de fiscal, hasta que no se conozcan los resultados de las elecciones.

En medio de este escenario llaman la atención opiniones profundas que van más allá del mercadeo, como la del ex Alcalde Jaime Castro, padre de la nueva Bogotá, quien ha señalado que la condición de ex Alcalde, en sí misma, no habilita a nadie para hacer un buen Gobierno. Muchos están atribuyendo a Mockus cosas que no conocen de él. En un país como el nuestro, con instituciones consolidándose, es fundamental la figura Presidencial.

Hablando de juegos sucios, si llegara a ganar Mockus, cuanto se demoraría Chávez en compararlo con el Profesor chiflado, descalificarlo por su Parkinson o decir que con enfermos no se puede conversar para restablecer el comercio, si no se rinde a sus demandas?

Observando las críticas que ve venir, Mockus, quien conoce de comunicación y de imágenes, apostará en la recta final de la campaña, a presentarnos su eventual Gabinete. Esperemos que la de Santos, especializada no en crear hechos políticos sino en responderlos, no revire con más adhesiones de políticos o trayendo otro polémico asesor.

Posdata: La última encuesta del Centro Nacional de Consultoría confirma que Mockus llegó a su techo (Registrando sus “patinadas” y faltando la adhesión ya anunciada del Polo) y que el piso de Santos está firme. Lo que pase en adelante depende mucho de la agenda pública y el tratamiento que le den las campañas.

sábado, 1 de mayo de 2010

ELECCIONES EN COLOMBIA-LA INMOVILIDAD DE SANTOS

La inmovilidad de Santos

Por: Luis Carvajal Basto
Faltando cuatro semanas nada está definido, pero la campaña se empieza a ver afectada por las interferencias de países vecinos y la competencia “sucia”. Preocupan las diferencias entre encuestas. El equipo de Santos parece indiferente ante el repunte de Mockus.

Con frecuencia se afirma que en política no hay reglas o que, como en el Amor, todo se vale. Pues esto es más verdad a medida que se acerca una elección presidencial. Las autoridades están para hacer cumplir la Ley o, al menos, parecer que lo hacen de manera imparcial.

Unas vallas mostrando a Mockus con los pantalones abajo, tal y como le conocimos, fueron desmontadas por las autoridades electorales ¿Censurarán también la caricatura de Mockus con pinta de Hippie y un girasol en su cabello frente a un tanque de Chávez que cruza la frontera? O el consejo Nacional electoral actuará contra el registrador quien, emocionado, repitió el mito neo mockusiano según el cual habrá muchos millones de votos nuevos?, Lo hará contra el ex Ministro Hommes quien repite subliminalmente las amenazas de Chávez o contra Mancuso por esperar este momento electoral para atacar a Santos?

Pues algo debería hacerse, porque si no quedaríamos con una sensación inevitable de parcialidad, lo cual tampoco sería raro teniendo que ver con un organismo esencialmente político donde hay mayorías y minorías que curiosamente solo a veces parece no atisbar las reglas, no siempre escritas, del mercadeo político.

Otro tema esta semana han sido las encuestas, por las grandes diferencias en sus resultados justificadas por las diferencias en fechas de realización, muéstrales y metodológicas, en que las grandes dudas siguen siendo los votantes rurales que el Conservatismo reclama y, sobre todo, las expectativas de aumento en la participación.

La gran encuesta de los medios revela que la participación esperada subió del 64.3% al 69.1% entre marzo y abril, es decir 1.500.000 votos teniendo como referencia un censo electoral inflado. Este 64% Gallup lo había observado desde septiembre. Sin embargo la participación real en marzo apenas llegó al 46%.¿ De dónde salen los millones de aumento que pronostica el registrador?¿Porqué no los pronosticó en marzo? ¿De dónde que ese aumento será solamente a favor de algún candidato?

Está claro el ascenso de Mockus y las razones, pero no tanto si durará o, por el contrario se reducirá o mantendrá, pudiendo aplicarse las mismas preguntas a la inmovilidad de Santos cuya campaña parece conforme con el desempeño en encuestas y medios de su candidato y los demás.

Acerca de las variables y actores que pudieran modificar el panorama electoral en estas semanas y partiendo de la base según la cual los partidos están pagando las consecuencias de estrategias puramente parlamentarias descuidando a la opinión por años,(lo cual se explica porque sus organizaciones y recursos las controlan estos),puede pensarse en algunos que sugieren las encuestas.

El primero, de lejos, es Uribe con su 74% de favorabilidad inmutable pero no endosable. La continuidad o no del modelo ocurre en la mente de los electores. Esa asociación debería ser el centro de la estrategia de Santos, buscando consolidar la propia imagen del candidato de la coalición y actualizando su discurso. El segundo, el mensaje: Mockus le apuesta al cambio, al “anti” y otras generalidades. Sus competidores podrían concretar ofertas explícitas en materia de empleo, vivienda y educación, avaladas por su experiencia, entendiendo que el tema seguridad la ciudadanía lo está dando por descontado y el tercero, no deberían descartar un cambio en la fórmula vicepresidencial.

El equipo de Santos podría registrar que las circunstancias no son las mismas de cuando comenzó la campaña, a fin de mejorar en las encuestas y no ganarse el adjetivo que su candidato utiliza para referirse a quienes no reconocen los cambios.

Posdata: El diario El Tiempo podría explicar y destacar que el opinometro sólo representa el resultado de un sondeo en las zonas urbanas de 13 o 37 ciudades y no es técnicamente representativo de la realidad nacional.

  • Luis Carvajal Basto

viernes, 23 de abril de 2010

¿Presidente en primera vuelta?


Por: Luis Carvajal Basto
Los resultados de la última encuesta del Centro Nacional de Consultoría lo señalan así. Mientras Santos está estacionado y los votos Conservadores de Noemí aun no le llegan, Mockus ha subido porque ya le llegaron y se redujo el porcentaje de indecisos. Nada está definido.

La noticia más importante de esta última encuesta no se refiere a quien triunfaría en segunda vuelta, como lo tituló el noticiero CMI, sino que la elección presidencial podría definirse en la primera. Es así, porque se ha reducido el porcentaje de indecisos y el voto útil comienza a hacer estragos en las candidaturas menos votadas.

Se han generado varios hechos políticos importantes, pero el más fue la alianza Mockus-Fajardo, que no ha encontrado una respuesta comparable de parte de la candidatura de Santos. Hasta ahora. Se ha consolidado una alianza de fuerzas “anti”: anti establecimiento, anti Uribe, anti política, anti continuismo etc. que confluyen en anti Santismo.

Quienes reivindican el ascenso de Mockus como la anti política pueden tener razón solo parcialmente. Se trata de un político ya curtido aunque no se exprese en el mismo lenguaje de sus contrincantes y muchos hasta ahora le “descubran”. Por otra parte su candidatura será “anti” pero no se presenta como anti Uribe, porque los mismos encuestados coinciden en dar una calificación altísima, más que a cualquier otra figura pública, al Presidente y él lo sabe.

La agenda pública que establecen los medios no ha ayudado particularmente a la candidatura de Santos. Casi todos los temas de que se ocupa juegan en su contra mientras no logra aún presentar hechos políticos que le impulsen. Es lenta su identificación por parte de la opinión con Uribe, mientras los hechos negativos le son todos endosados. Sus cuadros de campaña y él mismo, parecen satisfechos con ese desbalance entre activos y pasivos.

No parece que la reiterada intervención del Presidente Chávez en nuestros asuntos sea suficiente para despertar un fervor Patrio que dinamice esa candidatura y sus “golpes de opinión” son escasos, ocupando la mayor parte del tiempo mediático a responder sobre asuntos que no han sido ni son su responsabilidad y menos de su conveniencia. Uribe, por ejemplo, no se refería a ese tipo de temas, más bien proponía y establecía su propia agenda. No se dejaba “torear”.

No es suficiente decir, que en Colombia existen dos corrientes de opinión y que una es mayoritaria para garantizar el triunfo de Santos. Menos, que los asuntos políticos son diferentes a los psicológicos. Veamos:

¿Tendrá pruebas la corriente “anti” que Mockus sería mejor gobernante? Ninguna observable, ni siquiera su desempeño en la Alcaldía en la cual apenas ejecutó cambios profundos, que fueron fruto de la administración Liberal de Jaime Castro y no suyas ni de sus sucesores, como la recuperación de las finanzas, la “sacada” de los concejales de las juntas directivas de las empresas y la nueva organización de la ciudad.

Pero a falta de pruebas, buenas son creencias. El asunto en este caso es lo que la gente cree, un aspecto psicológico que al traducirse en votos se vuelve político. La gente no piensa en las declaraciones de Mockus según las cuales su periodo inicial sería de ocho años o en que no responde como va a gobernar con un congreso opositor, o en que a veces acepta ya veces no el apoyo del PIN. Sus banderas de Legalidad y mejor educación podrían ser avaladas por cualquiera de los otros candidatos. ¿Entonces?

Como están las cosas estas elecciones pueden definirse en primera vuelta, pero no es sensato afirmar que alguno ya ganó. Faltan cinco semanas y movidas decisivas.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 17 de abril de 2010

Las elecciones: entre mitos y encuestas

Por: Luis Carvajal Basto
Las encuestas de Ipsos y del CNC reflejan que en este momento y de acuerdo con ellas, tendríamos segunda vuelta. Pero ni los políticos ni la opinión permanecerán estáticos hasta el 30 de Mayo.

Varios “mitos urbanos” fueron “derrotados” por estas encuestas. El primero de ellos, poco comentado, el que afirmaba que “en las presidenciales van a participar los 30 millones de colombianos del Censo electoral”, de acuerdo con un reconocido Periodista, quien añadía que “los 17 millones de nuevos votantes lo harían por Mockus”. En contrario, las encuestas coinciden en que tendremos incremento en la participación, pero no tanto (esa intención subió solo tres puntos en el último mes) y será “repartidita” entre los candidatos.

El segundo, que solo Noemí tendría la llave de Palacio, de mantenerse la situación actual. Las encuestas muestran que de ocurrir esto, sus votos se dividirían 50% y 50% entre Santos y Mockus. Los votos de este, en cambio, muestran mayor dispersión en caso de no ir a segunda vuelta.

El tercer mito se refiere a la creencia según la cual Mockus representa a los “pobres” y Santos a los “ricos”. Las encuestas muestran todo lo contrario. El actual fortín electoral de Santos son los estratos bajos y el de Mockus los altos.

El cuarto mito tiene que ver con que “el partido de los ex Alcaldes arrasa en Bogotá”. Las encuestas demuestran que, por el contrario, Santos gana en la capital siendo Mockus fuerte en departamentos como Boyacá, cuna de los verdes, y la región paisa en que el “endoso” de Fajardo funciona y sus competidores parecen estaticos.

Mockus puede ser un candidato votado y su alianza generó un hecho político, pero no es uno Nacional. Pierde en ambas costas y por demolición. No le conocen. ¿Puede alguien ganar así la presidencia?

Entre tanto, si la anterior fue la semana de Mockus, la campaña de Santos pareció “sorprendida” por los hechos, contrario a las de Uribe quien “imponía” la agenda de que se ocupaban los medios y la opinión. Después del Parkinson, los temas de la agenda pública han sido las chuzadas y el “efecto” Arias (¿A quién le suma y a quien le resta?), dejando, por ejemplo, pasar casi desapercibida la visita del secretario Gates. En el mismo nivel de conformidad se movió el Polo en que la adhesión de Carlos Gaviria (dos millones largos de desaparecidos votos en las presidenciales pasadas) pasó como si tal.

La estrategia de continuidad en la campaña de Santos parece confundirse con tranquilidad o inmovilismo, jugando sus principales cartas a adhesiones parlamentarias y abriendo camino a una falsa y peligrosa polarización entre una candidatura de políticos y otra de opinión, olvidando que las Presidencias de Uribe (quien sigue marcando más de 70%) encontraron su más importante arraigo en las ciudades capitales, en el voto llamado independiente.

Si el optimismo de muchos neo Mockusianos, confrontado con la radiografía de la opinión que son las encuestas, se revela exagerado, no menos se puede decir del que no transmiten quienes creen que solo con adhesiones políticas y el impulso de Uribe, ganaran la elección.

En una eventual segunda vuelta no parece probable que un nuevo político, ya “viejo”, como Mockus, pueda hacer mayorías en la Colombia de hoy con el discurso “anti”; pero tampoco que mejore la situación electoral de Santos si se deja enclaustrar y por el contrario da la impresión de que sus mayorías dependen de adhesiones de políticos típicos y de ñapa quemados. ¿Seducirán uno y otro, así, al 11% de decisivos indecisos?

sábado, 10 de abril de 2010

Verdades y mentiras de alianzas y encuestas


Por: Luis Carvajal Basto
La semana que pasó tuvimos tres hechos políticos: la alianza Mockus–Fajardo, el reconocimiento de Vargas Lleras a Santos y las encuestas. ¿Se movió tanto el tablero político?¿Hacia dónde lo hará?

No se pueden confundir los efectos de las alianzas con los hechos políticos en una campaña presidencial. ¿Quien haga más alianzas tendrá más probabilidades de ganar, como lo sugieren algunos analistas? No parece, por las mismas razones que las matemáticas puras no deciden las preferencias políticas. Aquí no funcionan ni la Ley conmutativa de la adición ni el deseo.

Las encuestas tienen dos efectos: toman una fotografía de la realidad en un momento determinado y pueden servir para identificar tendencias, pero también se pueden usar, de manera perversa, sus resultados como argumento para inducir a la opinión. En el primer caso, una encuesta bien hecha es infalible, en el segundo es un argumento político válido. Pero lo que no es éticamente correcto, un engaño, es presentar los resultados de una muestra no representativa como si lo fuese.

Las encuestas publicadas esta semana arrojan unos resultados que le confieren a Mockus un segundo lugar y coinciden en la casi desaparición de candidatos diferentes a él, Santos y Noemí. Son los efectos del voto útil: a medida que se acerca la fecha de la elección la gente quiere que su voto “no se pierda”. Los candidatos que “creen” sin opción tienden a desaparecer.

Pero la muestra de las dos encuestas es bastante diferente, a pesar de que el tamaño es parecido (1500 y 1200 entrevistas). La del CNC es más completa recogiendo municipios que sumados tienen importante peso electoral. El opinómetro se refiere solamente a lo que ocurre en 13 ciudades y presentar sus resultados como representativos es un error, peor si se hace de manera consciente. Quienes los utilizan pretenden que la opinión no representada termine acogiéndolos, tarea nada fácil.

Por otra parte, las dos encuestas midieron el efecto de la alianza Mockus-Fajardo pero no la declaración de Vargas Lleras, casi desaparecido por el efecto utilitarista, a Santos. Como la adición en esto no funciona, no se puede afirmar que su impacto, en la mente de los electores, será del 3% que marca en las encuestas. Dependerá, entre otras cosas del momento en que se haga.

Así que las alianzas o las encuestas no van a definir la elección, pero serán parte importante en el manejo de las estrategias de campaña. Se puede decir, que la semana anterior le fue bien a Mockus y que el Uribismo se sigue consolidando en torno a Santos, entre otras razones por la auto flagelación de la Doctora Noemí, peleada con la opinión y no solo con el Conservatismo Uribista.

En vista de que a segunda vuelta solo pasan dos, Santos y otro, desde ya se puede vaticinar la alianza que vendría en segunda vuelta entre Mockus y Noemí, pero esta no será solo motivada por los rifirrafes entre ella y el Uribismo, sino por sus orígenes y coincidencias.

Para Santos, mejor con ella que con un Mockus que desde hace mucho sabe que en la mente caprichosa de los electores, fundamentalmente jóvenes, funciona más bajarse los pantalones en público, casarse en un circo y pedir perdón que tener programas de gobierno, experticia en gestión pública, atender con propiedad la agresividad y el armamentismo de Chávez, etc. Con ayuda de muchos que opinan con el deseo, ahora quiere poner la atención de la opinión en su Parkinson. Entretanto, sus competidores no parecen percatarse.

¿Será que vamos hacia la confrontación entre un político experimentado y “típico” contra otro que quiere no parecerlo, experto en imágenes y símbolos pero poco en Gobierno? Esperemos los hechos políticos que faltan. En política cinco semanas son una eternidad.

sábado, 3 de abril de 2010

El agarrón de los hermanos godos


Por: Luis Carvajal Basto
Nadie debería sorprenderse por que el choque Arias-Noemí terminara de empezar con una denuncia penal interpuesta por el primero. Al fin y al cabo es la forma como se hace política en Colombia desde hace algunos años. No está en juego solamente la jefatura Conservadora.

Tampoco se puede dudar que antes del escándalo de AIS el jefe del Conservatismo era Arias y su candidatura se daba por descontada, hasta que “apareció” la doctora Noemí, aupada por el ex Presidente Pastrana y como una forma de recuperar las influencias perdidas en ese partido, después de su periodo Presidencial.

Menos, que el ex Presidente fue candidato de una alianza para el Cambio de la que hacían parte liberales desde entonces descoloridos como Luis Guillermo Giraldo, el genio del referendo, y luego Rafael Pardo, actual candidato Liberal. Los votos conservadores, entonces, no alcanzaban y ahora, tampoco, aunque muchos “ultras” piensen lo contrario.

Frecuentemente se recuerda que la doctora Noemí ha cambiado de simpatías políticas de la mano con los gobiernos en que se ha desempeñado. Pocos, sin embargo, que el mismo ex Presidente Pastrana hizo parte del gobierno Uribe en un cargo destacado en que pudo consolidar sus amistades en el congreso norteamericano y el Departamento de Estado, el mismo que antes de las elecciones de Congreso en Colombia se pronunciara sobre AIS, en un hecho sin precedentes en las relaciones entre los dos países.

Por supuesto los hechos de corrupción y los responsables deben ser castigados. Pero esto parece también un caso de corrupción aprovechado de manera oportunista para conseguir dividendos políticos. En muchas partes del mundo se incentiva y premia la dinámica empresarial y la creación de empleos. Germán Vargas, por ejemplo, ahora lo está proponiendo. Esa política, en sí misma, no es negativa, otra cosa es la corrupción.

Pero eso es aparte de los errores políticos. ¿Alguien, de verdad, puede creer que solo con los votos conservadores ganaran la Presidencia? Claro que no, pero hace parte de una estrategia que espera pasar a segunda vuelta y sumar allí los votos de “independientes” como Mockus y Fajardo, Liberales desteñidos y la misma oposición. TOCOSAN: todos contra Santos.

Anticipándose a esa tendencia, se extraña que el candidato Liberal no ripostara a la resolución que prohibía a los Conservadores votar en las elecciones de Congreso por candidatos de otros partidos. Pero no es tarde, Doctor Pardo, ni después del 30 de Mayo. Sería simbólico pero daría pistas acerca de los alcances de esta versión del Liberalismo oficial.

Hablando de estrategias, parece “neutro” el impacto del candidato Conservador a Vicepresidente, pero definitivamente auto golazo, el momento escogido. No se sabe cuántos votos sumará, ni si será cierto que antes varios declinaron la designación, encaminada a darle un rostro “Uribista” a la campaña,(Noemí lo es más o menos, dependiendo) pero seguro es que casi nadie se dio cuenta. Resulta extraño, en una campaña con tan buenos asesores en medios e imagen, como el mismo ex Presidente Pastrana.

El agarrón de los hermanos godos será el punto final de una estrategia exclusivamente Conservadora hacia la presidencia y hace prever desplazamientos de amplios sectores de ese partido hacia la candidatura de Santos y la llegada de otros. ¿Terminara siendo la candidatura de la Doctora Noemí una de oposición?¿Firmará esta las declaraciones de apoyo a Uribe que ella, a conveniencia, invoca?¿Aceptaran sus copartidarios los votos de Petro en una segunda vuelta? Esperemos próximos capítulos.