lunes, 15 de marzo de 2010

Elecciones en Colombia :Uribe, el gran elector


Por: Luis Carvajal Basto
El triunfo de la coalición de gobierno en las elecciones de Congreso prologa lo que ocurriría en las presidenciales, dependiendo de cómo se resuelva el dilema Conservador y las Alianzas, con quien sea capaz de convocar al mismo Uribismo. A primera vuelta el Conservatismo irá con candidato propio. El PIN no es el gran ganador, como muchos afirman, pero si la coalición.

La ausencia obligada del Presidente Uribe en las presidenciales no afectó los resultados de las elecciones de Congreso. Podría decirse, en términos genéricos, que los votos perdidos por el Uribismo con la separación de Cambio Radical, se vieron compensados por el auge del Partido Conservador, que pasa, más o menos, de 18 a 23 curules, y el mismo Partido de la U, que pasaría de 20 a 24.

Convergencia Ciudadana, ALAS y Colombia democrática, obtuvieron en 2006 quince curules en Senado, mientras que a estas horas el PIN, al que muchos analistas dan como ganador, obtiene apenas 7.

La caída del Polo, tampoco se debe exclusivamente a la imagen de la administración de Bogotá o a errores de sus dirigentes. Está claro que su “Chavismo” y los tenores algo tuvieron que ver y mucho menos, pero también algo, Sergio Fajardo, de quien se esperaba un desempeño mejor por las expectativas generadas.

El dilema del Partido Conservador, sin embargo, no se resolverá ahora, cualquiera sea el resultado de la consulta, sino apenas luego de la primera vuelta. Su dirigencia tiene claro que a pesar de sus buenos resultados no le alcanza para ganar las Presidenciales, pero el sector del ex Presidente Pastrana y la doctora Sanín apuesta, a un desgaste del candidato del Partido de la U antes de Mayo y todo parece indicar que persistirán en esa intención.

El asunto, a pesar de las ratificadas mayorías del Uribismo, no es hacia quien se inclinará el PIN, al que han dado en llamar algunos analistas el Partido bisagra, sino hacia donde “mirarán”, en términos de Alianzas, el mismo Germán Vargas y lo que ocurrirá en el Liberalismo. Podrían resultar definitivos en una elección apretada, más si se tiene en cuenta que un sector del Conservatismo ha iniciado un viaje sin retorno a la coalición.

Sin embargo las elecciones Presidenciales son diferentes a las parlamentarias, en cuanto es importante el sentimiento de Partido, pero también la imagen de los candidatos. Las alianzas burocráticas no necesariamente se traducen en votos. A Juan Manuel Santos, por lo que se ha visto, le esperan difíciles pruebas en las semanas que faltan, aún con una oposición “desbaratada”, en que el Polo ha perdido y el Liberalismo no consigue explicar su condición de opositor, con los consecuentes resultados electorales.

A todas estas, el Presidente sigue siendo el Gran elector, Y no se observa una oposición que le haga contrapeso como acaba de demostrarse; pero deberá esmerarse para conseguir que quienes han sido sus amigos y colaboradores no terminen derribando lo que construyó.

POSDATA:

El sistema Electoral y no solo la registradora colapsaron. La cantidad de votos nulos en estas elecciones han demostrado que la modernización del sistema electoral resulta indispensable y También el fortalecimiento del sistema de partidos del que debe ocuparse una reforma política que el país no ha querido hacer. El voto preferente y el tarjetón, mezclados, dan como resultado una inmensa cantidad de votos nulos que en las elecciones pasadas para Senado fueron casi el 12% del total, cuatro veces más que en 2002, lo cual es una cifra increíble, que no conviene a ninguna democracia.

Por otra parte, el voto preferente hace que los gastos de las campañas se eleven y que tenga más posibilidades quien cuente con más recursos.

sábado, 13 de marzo de 2010

¿Que pasará en las elecciones?


Por: Luis Carvajal Basto
Estas parlamentarias, como nunca antes, definirán mucho de las Presidenciales “relámpago” que tendremos en 2 meses

Además, permitirán pronosticar las coaliciones, definir la tendencia del voto de opinión, resolverán el pulso conservador y medirán la respuesta de los Liberales de a pie al Liderazgo del ex Presidente Gaviria y el candidato Pardo.

Si la constante histórica de participación se mantiene, tendremos el domingo entre once y doce millones de votantes que elegirán al nuevo congreso. Serán menos o más si la no presencia de Uribe en las Presidenciales afecta el ánimo de los votantes y definitivamente más si la tendencia ascendente del voto de opinión en las ciudades se consolida.

Está claro que tendremos (¿o ya tenemos pero no sabemos?) nuevas coaliciones. Una liderada por el Partido de la U que recogerá nuevamente sectores tradicionalmente Liberales y Conservadores. La duda está en si el voto de opinión de las grandes ciudades que le ha dado el triunfo a Uribe en las Presidenciales anteriores, se manifestará en las parlamentarias. Estos votantes tienen “ofertas” del tipo de los tenores, con el claro objetivo de desmantelar esas mayorías Uribistas urbanas, y confrontaran, nada menos que con Juan Lozano, un candidato impecable, de clara estirpe Liberal.

Particularmente interesante va a ser el mano o mano en Bogotá entre Lozano, quien obtuvo cientos de miles de votos en su aspiración para Alcalde, y los candidatos de Cambio Radical, con fuerte presencia en la capital en el pasado, pero por ahora divorciados del Uribismo “puro”.

La consulta Conservadora podría dar lugar a una nueva ruptura. Nohemí Sanín ha anticipado que, cualquiera sea el resultado, Arias sería un candidato cuestionado, pero no ha dicho que en caso de ganar ella rechazaría el apoyo del ex Ministro. Una estrategia de ganar con cara o sello que también otorga razones a su contendor para, opcionalmente, desconocer los resultados de la consulta.

Están dadas las condiciones para que se perfile una coalición del sector Nohemicista con el Liberalismo de Cesar Gaviria-Pardo en las Presidenciales y los llamados tenores, si cualquiera de sus candidatos pasa a segunda vuelta. Pero mucho dependerá de los volúmenes de votación en estas parlamentarias. No está tan claro el rumbo de Vargas Lleras, aunque muchos piensen lo contrario, ni la aceptación de una alianza como esta por parte de sectores como el que lideran el Ex Presidente Samper y el Gobernador Serpa en el Liberalismo. Después de todo, el principal promotor ahora de la Doctora Sanín es el ex Presidente Pastrana, muy cercano también al candidato Pardo.

Por los lados del Polo se ha observado en el pasado que sus fortines electorales en Alcaldía y Gobernación, Bogotá y Nariño, no se corresponden con las votaciones obtenidas en las elecciones de Congreso. La candidatura Vice Presidencial de Clara López, intenta consolidar al Polo pero también “jalar” sectores Liberales de “izquierda”. Por demás, no se observa un Liderazgo que haga diferencia en las parlamentarias.

Además de la evolución en el número de curules alcanzadas o perdidas, por parte de Partidos y Movimientos, serán definitivos, esta vez, los volúmenes de votación. No serán lo mismo una Nohemí o un Arias superando dos millones de votos en la consulta Conservadora; un Liberalismo oficial que recupere sus niveles históricos y suba de tres millones de votos, un Cambio Radical por encima del millón y medio o un Juan Lozano con reconocimiento Nacional, de cara a las Presidenciales. Todo se juega este domingo.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 6 de marzo de 2010

Rechazo ciudadano a la dictadura de los transportadores


Por: Luis Carvajal Basto
Aunque no se considere, la modernización del sistema electoral y el auge del voto de opinión, están permitiendo la actualización del sistema de transporte. Los politiqueros, que tenían a los Bogotanos condenados a un transporte anárquico y caótico para pagar favores a los transportadores, no impedirán la consolidación de un mejor servicio. Pero la ciudadanía debe estar alerta.

La cosa funcionaba así: los transportadores movilizaban en sus buses a la gente y proporcionaban recursos para la financiación de campañas a cambio del apoyo politiquero. Ahora, la financiación se mantiene y las modalidades han cambiado, pero cada vez pesan más los votos de opinión sin contra-prestación.

Los transportadores han incidido históricamente en la política de Bogotá, recibiendo a cambio garantías para privilegiar sus intereses: El servicio en las condiciones y el precio que les convenía y no el que la ciudadanía podía pagar o necesitaba.

El paro convocado esta semana pretendía imponer otra vez esas condiciones. No se trataba solo de “el pan de nuestros hijos” como reclamaban los propietarios individuales de buses. Detrás de ellos, agazapados, los grandes empresarios apostaron a que el Sistema Integrado de transporte no cuaje o, al menos, se desarrolle a su entera conveniencia. El Presidente de una asociación de transportadores, Doctor Gutiérrez, se gasto toda la semana buscando a los dueños de buses que supuestamente no estaban en paro, para pedirles que los buses funcionaran, sin fortuna.

El paro confrontó los intereses particulares de esos empresarios con el interés ciudadano. Pocas veces se observó antes en Bogotá, con tanta claridad, la penuria de la gente para llegar a sus trabajos acompañada de su convicción de que se trataba de un paro infame para proteger los intereses de unos pocos. Pocas veces se vio tan clara la necesaria intervención del Estado para mediar y regular las relaciones privadas.

El paro fue oportunista y trató de explotar la caída del Alcalde en las encuestas. Como lo fueron “inocentes” dirigentes políticos que pretendieron sacar tajada. Pero, simultáneamente, la conciencia ciudadana se expresó: Gremios, centrales de trabajadores y el Gobierno Nacional, entendieron que se trataba de un asunto de Estado en que se debía privilegiar el interés general.

¿Será tan malo sacar de circulación, sin expropiar, los 15.000 o más buses que “sobran” y transitan por la ciudad semivacíos?¿Racionalizar el uso de los recursos existentes y mejorar el servicio? Nadie lo cree, ni siquiera los promotores del paro. No se puede anticipar que el sistema a construir será óptimo, pero mejor que el caos que hemos tenido, ninguna duda.

Para armar una coalición suficiente, los promotores del paro reclamaron condonación de multas para los conductores, impuestas en ejercicio de la guerra del centavo. Los conductores apenas sobreviven, con su trabajo; son los empresarios, quienes por partes iguales con el Distrito han permitido ese sistema irracional. Parecería justo que esas multas sean pagadas entre los dos.

El paro y el chantaje, esta vez, han sido superados a un costo enorme para la ciudad. En cualquier momento podría repetirse si las autoridades no se inclinan ante las “solicitudes” de los transportadores. Es la ciudadanía la que debe expresarse para impedir que suceda, en vista de que sus representantes naturales, los concejales de la ciudad, por razones que resultan difíciles de entender, suelen guardar silencio frente a este tipo de presiones.

viernes, 26 de febrero de 2010

¿Le falló la Corte a la participación ciudadana?


Por: Luis Carvajal Basto
Por sancionar la chapucería de los promotores del referendo, el fallo desconoció los derechos de millones que firmaron. Pero, como es debido, será acatado. Es un desmentido a quienes afirmaron que se había terminado la independencia del poder judicial, usando ese criterio como argumento político. Varios de los Magistrados que declararon la Ley inexequible fueron nominados por Uribe. Los escenarios que se abren no son tan ciertos como lo creen muchos candidatos. ¿Por quién votará el 48% que sigue respaldando a Uribe?, ¿Votará?

Pudo ser esta o cualquier solicitud del soberano que en cualquier democracia es el pueblo. Con frecuencia se olvida que se trataba de una solicitud para ejercer el derecho de votar. El antecedente creado es lamentable. Nadie cree que una pregunta mal redactada y peor interpretada diera lugar a la nulidad de la voluntad popular. Es de conocimiento público que quienes firmaron lo hicieron para 2010.

Se sabía que solo un fallo jurídico y/o la falta de ganas del Presidente para reelegirse podían evitar una nueva elección. Se puede creer que aquí concurrieron los dos hechos. La recolección de firmas etc., parecería adelantada por competidores o posibles sucesores del Presidente.Pero se equivocan quienes consideran que el fallo modifica las preferencias políticas de los colombianos; que los votos son endosables o que alguien tiene asegurada su elección. La razón es sencilla: el Uribismo es Uribe.

Las encuestas realizadas hasta hoy revelan que una candidatura de Uribe superaba, en el peor de los casos, seis veces, a su más inmediato contendor. Sin empezar ninguna campaña y a pesar del escándalo de AIS y la terrible manera como se manejó la expedición de los decretos de emergencia.¿ Para donde van a “coger” esos votos?

Lo más fácil es pensar en herederos “naturales”. Sin embargo, los procesos de percepción que desencadenan las decisiones electorales son más complejos que la voz o deseos de candidatos interesados o barones. Acertará quien ponga en duda la heredad, no del dedo del Presidente, sino de la forma en que lo recibirá la opinión. Uribe sigue siendo el mayor elector.

Hablando de escenarios electorales habría que considerar los obvios que surgen de las encuestas realizadas hasta ahora. Juan Manuel Santos y Nohemí Sanín en una segunda vuelta. Pero la formación de la opinión no es estática ni se puede calcular con regla de tres o de manera probabilística. Ni siquiera considerando que no se producirán más hechos políticos(El fallo lo es) importantes de ahora hasta mayo.

En las alianzas entre candidatos en juego nada se puede descartar .Ni siquiera una entre Nohemí Sanín y Rafael Pardo, de partidos anteriormente antagónicos pero que además de su anti reeleccionismo comparten antecedentes en la causa del Ex Presidente Pastrana. Los llamados tenores son un buen ejemplo de la manera en que al calor de las ambiciones electorales todo es posible. Es seguro que de alguna manera todos apostaran a parecerse a Uribe, para reclamar su parte del 48%.

Sin embargo existen otros argumentos que surgen de la Constitución y de la reforma política que podrían jugar. El más importante, lo que ocurriría si una mayoría simple vota en blanco en las presidenciales o si la participación decrece, por ejemplo. Amanecerá y veremos. Faltan más que tres meses hasta Mayo.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 20 de febrero de 2010

Verdades y mentiras de la Emergencia Social: 40 Y 20


Por: Luis Carvajal Basto
En un año electoral vale la pena observar los hechos, más que los discursos. Todos queremos un mejor servicio de salud, pero es difícil conseguirlo solo con comentarios parcializados e injustos. Sigue haciendo falta el debate televisado.

Existe una fórmula “mágica” para solucionar los problemas de los ciudadanos: Qué el Estado les “regale” o reemplace. Pero eso en el mundo real es mentira y parece más testimonio de magos y malos políticos. Populismo. En el fondo, es aprovecharse de su desconocimiento e ignorancia. Ese tipo de argumentos se cae con una pregunta sencilla: ¿Y el Estado, en la Colombia de hoy, de donde obtiene recursos para ofrecer mejor salud, para todos y gratis?

Si el sistema se quiebra, solo tendrían acceso los que puedan pagar. ¿Y, los millones que hoy están subsidiados? No se recuerda, por ejemplo, que este asunto está ligado al de empleo y que se trata de buscar un equilibrio en el servicio que reciben quienes pagan y quienes no pueden hacerlo.

¿Será que mientras averiguamos, y algún candidato trae al mago, paralizamos el sistema de salud o dejamos que colapse? O, más bien, hacemos más eficientes los recursos disponibles, los adicionamos, como lo hace la reforma al inyectarle 1.2 billones de pesos más, mientras en la calle, sin fundamento, se comenta que “recortaron los recursos de la salud”, lo cual es mentira. Otra cosa es que se transfieran directamente a los interesados, sin pasar por las entidades territoriales.

Los protocolos por los que se cuestionan los decretos, se venían practicando por parte de las entidades y ahora fueron reglados, para proteger el interés de todos. ¿Acaso no es eso lo que esperamos los ciudadanos por parte del Estado, su más elemental función en la defensa del interés general?

Impacta tremendamente en un país pobre, en el que la palabra “contrato” está tan desprestigiada, con razón, escuchar que “se gastaron 125.000 millones”, sin explicar que se refiere a los últimos cuatro gobiernos. Esa afirmación, clasifica en la categoría de “mentiras verdaderas” y aumenta de tamaño si se considera que en ese periodo su ejecución fue supervisada por el BID; que con esos recursos se pagaron innumerables análisis, estudios y trabajos, etc., por años y que está relacionada con la duplicación del número de colombianos atendidos por el sistema.

Si alguien duda de que el debate se politizó y que cualquier tema como este pasa por el filtro de las elecciones que vienen, vale la pena recordar una frase expresada la semana que pasó: “Hacen de esto un tema de campaña electoral. Se equivocan y tacan burro”. No es de Uribe, sino del Alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, y no se refiere a la emergencia sino al debate sobre los contratos de vías en la capital. Por cierto, los copartidarios del Alcalde marcharon en todo el país contra los decretos de emergencia.

Con los decretos y su cuestionamiento político comenzó en serio la campaña presidencial, sacrificando, en aras de los intereses políticos de candidatos oportunistas, un asunto de Estado que merece una discusión pública y de gran altura. Sectores de la oposición encontraron servido un argumento que no tenían (Un plato de papaya), lo cual en política es apenas natural, pero no deja de ser perverso.

Existen verdades que no se pueden tapar. Crudas, precisas y frías pero indiscutibles: se expresan en cifras .Y una de ellas nos dice que el sistema de salud en Colombia pasó de algo más de 20 a casi 40 millones de afiliados. Ese solo hecho justifica la emergencia decretada, al margen de la manera en que se hizo.


sábado, 13 de febrero de 2010

DEBATE EN TELEVISION A LA EMERGEWNCIA SOCIAL

Por: Luis Carvajal Basto
Los considerandos del decreto que establece la emergencia social parecen suficientes para un comité de expertos, pero la acidez del momento político ha permitido que este asunto tan delicado se convierta en argumento electoral.
Ante la incertidumbre y expectativa generada convendría, como lo propuso el Presidente Obama en Estados Unidos, que se debata de cara al país en un debate televisado y en horario triple A.
Los sistemas de salud y la seguridad social requieren cada vez más recursos de los gobiernos en la medida que aumenta la esperanza de vida.¿ Crecen los recaudos de manera comparable?¿ La eficiencia en la administración de recursos, económicos científicos y tecnológicos? No siempre. La mayoría de veces, la población sí y sus necesidades.
Por otra parte, ¿Será un asunto médico o uno de administración? El asunto se complica al observar que la legislación, en todos los países, no permite que las deudas personales sean heredadas, pero las públicas y de empresas sí. Un gobierno irresponsable siempre tendrá el recurso de endeudarse ofreciendo Pan hoy y garantizando hambre mañana-.Lo primero que se debe reconocer es que en Colombia hemos actuado con responsabilidad, sin caer en medidas de corte populista.
Con sus imperfecciones, la Ley 100 permitió que el sistema de salud avanzara hacia la universalidad otorgando un trato igualitario a todos los afiliados. Antes de ella, quienes podían pagaban a prestigiosos médicos y quienes no, recurrían al sálvese quien pueda. Todavía, se escuchan comentarios quejándose de la atención a pacientes del POS en clínicas de renombre que creían reservadas para los ciudadanos de mayores recursos.
No debemos olvidar los efectos del SISBEN, que hizo posible el acceso al sistema de salud de millones de colombianos de escasos recursos. Todo lo anterior para decir que nuestro sistema ha permitido una cobertura con que no soñábamos hace 20 años y es sinónimo de igualdad no en los discursos, sí en la vida real, por lo que los colombianos debemos defenderlo y mejorarlo.
La salud pública es un asunto de Estado pero no parecen entenderlo así quienes quieren convertirlo en argumento electoral. El Presidente ha salido a apagar un incendio ocasionado por un Ministro “técnico”, que presionado por circunstancias e intereses no buscó consensos reales e informó a la opinión, antes de la expedición de los decretos de manera debida, aunque otra cosa debió creer él mismo al informar al Presidente.
No hemos visto a Uribe en plan de candidato sino asumiendo el desgaste y defendiendo el sistema, como corresponde. Ha pedido eficiencia y explicado que lo cobros no POS se triplicaron entre 2007 y 2009, llegando a 1.8 billones de pesos, que la intermediación hace que muchos recursos de salud se dediquen a otros menesteres; que la deuda de las entidades territoriales con las EPS se ha multiplicado por 10 en un periodo breve; que las mismas entidades deben a hospitales y clínicas más de medio billón; que muchos procedimientos no incluidos estaban desfalcando el sistema y en fin, que una situación así no podía continuar y amenazaba su viabilidad , justificando la emergencia decretada.
Pero ¿Debía el gobierno darse esa “pela”, incluyendo impuestos a licores y tabaco, en un año electoral y de la manera en que lo hizo? Sí y no. No, en razón de buscar de manera previa con los interesados y la opinión el consenso necesario antes y no después. No, porque no consideró el impacto político que tendría en un año electoral en que muchos están pendientes de un estornudo del Presidente; no, porque no existió una adecuada estrategia de comunicaciones basada en encuestas previas; pero sí, porque los gobernantes en todo momento deben afrontar sus responsabilidades, “poner la cara” como lo hace el Presidente.
A todas estas, lo mejor sería que los ciudadanos tengan la oportunidad de informarse y escuchar los diferentes puntos de vista en un debate televisado; al fin de cuentas se trata de la salud de los colombianos.

sábado, 6 de febrero de 2010

¿Encrucijada “de almas” en la Corte?


Por: Luis Carvajal Basto
Difícil tarea para el Magistrado Sierra justificar ante el País y la Historia, las razones según las cuales vicios de forma son más importantes que el sentir de millones de Colombianos que firmaron una solicitud para votar Libremente. En democracia, el pueblo es soberano. Es la visión del Magistrado no la de la Corte.

La Corte Constitucional se encuentra en la tarea de convertir una controversia política en una decisión jurídica. Al final, todos esperamos un fallo en derecho, pero sobre todo, oportuno, en medio de un ambiente cargado de presiones e intereses. La táctica parlamentaria de dilatar, aplazar y posponer, no puede imponerse en nuestro más alto Tribunal.

De alguna manera, sostener que los vicios de forma son más importantes que la voluntad popular, quiere decir que sin las trampas no habrían firmado por el referendo los cinco millones de colombianos que lo hicieron. Cualquiera que viva en Colombia, amigo o contradictor del referendo, sabe que eso no es verdad. Una solicitud clara, en el momento del referendo, por parte del Presidente (qué no la hubo) y no consigue cinco sino algunos millones más de votos. ¿Error del Presidente?¿Falta de “ganas”? ¿Alguien lo sabe?

Luego de discutir la ponencia del Magistrado Sierra, la Corte debatirá y si una mayoría es negativa a su postura, nombrará nuevo ponente que tendría la misión de fundamentar la decisión colegiada en que se expresaría la opinión mayoritaria. Pero el tiempo apremia y no sería la primera vez que la Justicia no actúa por extemporaneidad. Permanentemente evaden la cárcel delincuentes comprobados por vencimiento de términos, por ejemplo.

La verdad es que los enemigos de la reelección han apostado, para impedirla, por encontrar la manera en que las mayorías no ejerzan sus derechos. La razón es tan obvia como elemental: hoy día, a pesar del desgaste ocasionado por el debate, la falta de “ganas” del Presidente, la ineptitud de miembros de su gobierno (una cosa es la imagen de Uribe y otra la de su equipo) etc., si presentara su nombre sería reelegido. De lejos.

Las cuentas son sencillas y por todas partes superan las cifras alcanzadas por los firmantes del referendo. En las elecciones de 2006, con un censo electoral de 26.7 millones de votos y una participación del 45%, Uribe obtuvo 7.4 millones de votos. Ahora el censo, (sin depurar) se acerca a los 29 millones y si se mantienen las cifras históricas de participación podrían esperarse en las presidenciales 13 millones. Puede que en el referendo disminuya la constante histórica de participación, pero nunca por debajo de los 7.5 millones que necesitaría. El sí ganaría por demolición.

Las encuestas más recientes de Datexco y el Centro Nacional de consultoría, confirman que, si la corte lo permite, Uribe obtendría al menos el 46% de los votos, seis veces más que el siguiente aspirante de cualquier partido. Eso explica que la artillería anti reelección esté centrada en que los colombianos no podamos votar, encontrando eco hasta ahora, en ciudadanos como el Magistrado Sierra, el mismo Presidente, quien no se define y no ejerce como candidato, pero sin afectar la tendencia mayoritaria entre los colombianos.

La Corte Constitucional, al resolver este cruce de caminos en que se encuentra no ella sino Colombia, señalará, en su sabiduría, el rumbo que seguiremos como Nación. Es, una inmensa responsabilidad en la que han apostado “duro” las presiones y ganas de poder de políticos dispuestos casi a todo para acceder al gobierno y que en el medio encuentran como obstáculo el fundamento de nuestro sistema político: La soberanía popular, la regla de oro de las mayorías. Es esa la verdadera encrucijada.

Posdata: El Señor Rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en un foro realizado la semana que pasó, comparó a la opinión pública colombiana, que reconoce como mayoritariamente afecta al Presidente, con la actitud del populacho que prefirió a Barrabas que a Jesús. La comparación no cabe por ninguna parte y solo puede ser explicada por su condición de matemático (supongo, puro) y opositor. Pero, en su comparación ¿Quién será Jesús, quien Barrabas y quien Pilatos?