domingo, 17 de enero de 2010

Retorno del populismo en América Latina?


Por: Luis Carvajal Basto
El aumento del gasto en que incurrieron los gobiernos del mundo para salir de la crisis, explica en buena medida el déficit fiscal en muchos países. Pero lo que ocurre en Argentina, entre la Presidenta, el Banco Central y el poder judicial, así como el intervencionismo de Chávez, nos recuerda al populismo, en sus peores épocas.

Tuvimos periodos en que los gobiernos en Latinoamérica controlaban la moneda y las tasas de interés. Los bancos centrales emitían billetes a chorros, generando procesos inflacionarios que no se detenían nunca y se endeudaban más allá de sus posibilidades. En algunos países se llegó al absurdo e ilustrativo caso de tener que llevar una caja de billetes para comprar unos cigarrillos.

En Venezuela, donde el gobierno es como en esos tiempos, todopoderoso, han “aprendido” de los errores del pasado y para que nuestros hermanos no tengan que llevar “cajas de dinero”, han recurrido al “Bolivar fuerte” e implementado el control de cambios a discreción, introduciendo elementos políticos poco deseables. Resultado: una inflación del 30% y empeorando, y un grave desajuste cambiario.

Si no fuera porque la Historia es bastante conocida y la inflación el peor de los impuestos, como lo reconocieron las reformas Constitucionales que elevaron a esa categoría la independencia de los bancos centrales en los 90s, poco se puede decir a favor de estas novedades del “Socialismo del Siglo 21” que convierten las decisiones monetarias y fiscales en apéndices de un discurso ideológico poco claro.

Pero lo que ocurre en Argentina no es menos deplorable. El uso de las reservas para atender compromisos de gobierno, es diferente a orientar el gasto público para salir de la crisis. Así lo entendió el director del Banco central, quien se opuso, costándole su empleo.

Los malabares al estilo Kirchner, no se reducen a su concepto de reelección familiar. El despido ocasionó una decisión judicial reintegrando al funcionario, con lo cual se abrió un choque entre poderes.

Hechos como estos recuerdan inevitablemente los tiempos en que se consideró a Latinoamérica una región no viable, con hiperinflación y una deuda impagable, antes de las reformas estructurales que permitieron estabilizar las economías y en periodos críticos como el actual, mostrar mejores resultados y expectativas que otras regiones del mundo.

¿Estaremos retornando al populismo? Lo que ocurre en Colombia, México, Brasil, Chile y Perú, por ejemplo, no confirma tal hipótesis pero tampoco descarta las oscilaciones naturales en un periodo de crisis y grandes transformaciones. En un mundo globalizado, competitividad debería ser el único seguro estable contra el desempleo, aun cuando Brasil comienza a mostrar que el crecimiento del mercado interno es una alternativa factible y viable, lo cual no hace más que confirmar que las condiciones de cada país son diferentes y el pragmatismo se impone a las recetas abstractas cargadas de ideología.

En todo caso, contra lo que podrían pensar muchos extremistas que preferirían que funcionara un solo hemisferio de su cerebro, se está demostrando que no son excluyentes competitividad y desarrollo del mercado interno.

¿Es el buen gobierno un asunto de eficiencia en la gestión pública? Indudablemente. Los discursos e intenciones no son suficientes en una sociedad cada vez más informada que permanentemente evalúa el desempeño del gobierno mediante encuestas o elecciones. Por otra parte, los instrumentos de medición, son cada vez más precisos. Los indicadores de Inflación, desempleo y pobreza, explican mejor la realidad que los discursos de gobernantes al estilo Chávez.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 9 de enero de 2010

Economía y elecciones 2010


Por: Luis Carvajal Basto
Deben tomarse todas las precauciones para que la acidez del debate político no afecte temas de Estado como las Instituciones, el control de la inflación, la inversión y el empleo.

El entorno económico mundial en 2010 se presenta como uno en que las economías en crecimiento o emergentes van a obtener mejores resultados que las avanzadas, apenas saliendo de la crisis. Se espera un crecimiento liderado por China, India y Brasil. El pronóstico para América Latina es del orden del 4% del PIB.

En Colombia, las autoridades y el Banco de la República han obrado con prudencia y los resultados están a la vista, manteniendo una tradición de décadas en el manejo técnico de los asuntos económicos. El mayor éxito, sin duda, ha sido el control de la inflación, que es el peor impuesto para los pobres y para todos.

Sin embargo, existen tres asuntos a los que se debe prestar especial atención en 2010: la oferta de productos agrícolas, el manejo de las tasas de interés y la influencia del debate electoral en la confianza de consumidores e inversionistas.

El sector agropecuario, fundamental en la estabilidad de precios, presentó en 2009 una excelente oferta de alimentos reflejada en la baja de costes de productos como el arroz. Puede decirse que por la misma razón muchos productores no salieron bien librados, no sembraron y se puede pronosticar escasez, con la consecuente alza en 2010.Esto, sin considerar los efectos del intenso verano.

Algo similar ocurre con productos como la soya y el maíz, ligados a las importaciones de Estados Unidos y Canadá con productores subsidiados allí; un manejo monopólico de los precios ha desestimulado la oferta. Las autoridades deben promover las siembras con subsidios, prestamos favorables y, en casos excepcionales, control de precios y márgenes de intermediación.

Por su parte, la baja en las tasas de interés no se siente aún por inversionistas y consumidores. El diferencial entre captación y colocación por parte de las entidades financieras, a pesar de encajes y gastos, podría disminuirse incentivando la demanda de crédito y aumentando los volúmenes , lo cual permitiría a los bancos mantener los márgenes de utilidad pero dinamizando demanda y empleo.

Sin embargo, el asunto más delicado para nuestra economía en 2010 tiene que ver con la estabilidad política y la seguridad jurídica indispensables para mantener la confianza. Que la contienda electoral no devenga en canibalismo y se respete el fuero de los temas de Estado y las Instituciones. Ya en 2008, empezando a sentirse los efectos de la crisis mundial, no faltaron quienes, buscando dividendos políticos, quisieron crear en la opinión un clima artificial de caos.

Las elecciones Presidenciales, independientemente de la reelección, nos van a mostrar de nuevo políticos dispuestos casi a cualquier cosa para acceder al gobierno y no es descabellado pensar en la necesidad de un pacto por la estabilidad Institucional y económica respetado por los partidos y fuerzas políticas. Con el bienestar de la gente y las Instituciones debemos ser más que responsables.

No van a alcanzar consignas como “no a la reelección”, “contra Uribe todo vale” o “todos contra Uribe” como sustitutos de programas de gobierno. Cabe esperar que luego del fallo en derecho de la Corte Constitucional, las ofertas políticas a los electores alcancen un nivel más alto y que, en todo caso, los candidatos renuncien a las campañas negativas, inútiles por cierto, aunque a veces rentables en el corto plazo, y propongan caminos concretos y factibles para que los colombianos vivan mejor. Entre tanto, al gobierno le corresponde gobernar.

lunes, 4 de enero de 2010

Profetas del desastre (de nuevo) erraron sus pronósticos


Por: Luis Carvajal Basto
Aun cuando no fue el mejor año de la Economía tampoco tuvimos desastre, como muchos estimaron hace un año. Sin embargo, se deben potenciar cuidados “especiales” en algunos sectores.

Cuando los efectos de la crisis mundial se empezaron a sentir, abundaron las opiniones sobre 2009 como un año apocalíptico para la Economía Colombiana. Se cuidaban, quienes emitían tales conceptos, de minimizar los efectos externos e imputarlos todos a errores de política, sin considerar que se trataba de un asunto de Estado. Afortunadamente no ha sido así.

Advirtiendo que los factores sicológicos (pérdida de confianza, etc.) constituían un fundamento de la crisis mundial y sopesando la dinámica positiva que ha mostrado nuestra economía, decíamos hace un año en esta columna: “No tendremos el crecimiento de años anteriores pero catástrofe, tampoco. Las exportaciones, el empleo y las finanzas públicas se resentirán. La probable caída en la inversión privada, debe “reemplazarse” con gasto público. Los remedios habituales no servirán y el gobierno y el Banco de la República deben actuar con audacia y jugarse a fondo”.

Los gobiernos en el mundo están saliendo de la crisis aumentando el gasto público y generando el respectivo déficit fiscal. Un panorama de esas economías muestra que Estados Unidos, donde se perdieron 20 millones de empleos, comienza a “salir”, con un crecimiento del PIB del 2.2% en el tercer trimestre, mientras Europa al final del año mostrará cifras negativas aun y solo China sigue creciendo a una tasa esperada del 8%.

La hermana Venezuela, al cierre del tercer trimestre, mostró cifras negativas superiores al 2%.Entre tanto Colombia cerrará con una cifra positiva entre 0 y 1 %, cifra que se puede considerar aceptable teniendo en cuenta el entorno de crisis mundial y factores como el arbitrario cierre de nuestras exportaciones a Venezuela, -17%, la reducción de las compras de Estados Unidos,-22% y la reducción en la inversión extranjera Directa.

Pero no se puede afirmar que la crisis esté superada y, por el contrario, debe tenerse en cuenta que la salida se relacionará inevitablemente con un aumento de productividad y perdida o reasignación de empleos. Valga de ejemplo lo que ocurre en Estados Unidos donde la productividad crece a niveles del 8% y el costo del trabajo cae a tasas cercanas al 5%.

Tenemos sectores en que la inversión sigue creciendo, como el de minas y petróleos, pero desafortunadamente no se generan los empleos suficientes. La construcción, tan importante, muestra unas cifras preocupantes de caída en las licencias cercana al 25% hasta octubre, contrario a Estados Unidos, donde comenzó la crisis y el precio de las viviendas se empieza a estabilizar. Es de esperar que la confianza se recupere por parte de familias e inversionistas.

En ese campo, cerramos el año con expectativas positivas. El Índice de confianza industrial, con base en la encuesta de opinión empresarial, ha mejorado en el último mes en un 1.6% y El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), medido por Fedesarrollo, mejoró en 8,5 puntos en noviembre.

Aunque no ocurrió el desastre que muchos esperaban, olvidando “que van subidos en el mismo avión”, muchas cosas tenemos pendientes, además de la socorrida diversificación de mercados. La ejecución del gasto en obras públicas debe superar el discurso; una clara política de estímulos, de ser necesario subsidios, al comercio en las zonas de frontera que supere la demencial voladura de puentes, y el traslado efectivo en la baja en las tasas de interés a compradores de vivienda y consumidores, podría ser urgente.

Un libro indispensable


Por: Luis Carvajal Basto
En un país en el cual se analizan los sucesos políticos bajo la óptica de los propios intereses o los alcances de la formación de cada quien y en que la política es tan vilipendiada como importante, hacía falta que alguien se tomara el trabajo de poner en blanco y negro y precisar, las diferentes formas de observarla.

Un inventario. Esa podría ser una definición sobre el libro “Enfoques para el análisis político” que ha publicado la facultad de Ciencia Política y Relaciones internacionales de la Universidad Javeriana con la autoría de Rodrigo Losada y Andrés Casas. Se presentan en él, con sencillez y claridad, diferentes maneras o enfoques útiles para interpretar el mundo político.

Encontramos entonces, lo que los autores llaman “macro moldes”(Conjunto de valores primordiales, principios y ejemplos”) como presentación previa a diversos “enfoques” (“una perspectiva para analizar algo, en este caso fenómenos políticos”).Estas definiciones, en sí mismas, invitan a que los interesados en estos asuntos se pongan de acuerdo en un lenguaje mínimo común en que la única perjudicada es la especulación, lamentablemente tan corriente, no digamos, en el mundo político, sino en las mismas aulas universitarias.

A este enorme merito del Libro, debe añadirse la dificultad para precisar, sin apasionamientos, y con el mínimo de prejuicios posible, los límites de enfoques tan diversos como el sociológico, el estructuralista, el marxista o el feminista y otros. También, definiciones más “simples”, acerca de la política y la función del politólogo, así como las relaciones entre ellos.

El esfuerzo realizado coloca un punto muy alto en el trabajo que desarrollan las Facultades de Ciencia Política en Colombia y es una verdadera “joya” para presentar en Facultades y foros internacionales. Resultaba indispensable, como lo expresan los autores con modestia, en los diferentes cursos de Pregrado y posgrado. Su alcance, sin embargo, va mucho más allá.

El nivel “teórico” del Libro no lo hace una cuestión de élites. Tampoco proporciona algún tipo de “verdad”, en particular. Un lector desprevenido, puede fácilmente concluir que las diferentes metodologías que se derivan, pueden ser de gran utilidad dependiendo de los procesos u objetos particulares motivo del análisis, de manera no diferenciada.

Además de los cursos relacionados con el tema, se puede esperar que sea de gran utilidad para docentes, economistas y planificadores, comunicadores y medios, formadores de opinión, publicistas y todos quienes quieran encontrar un marco de utilidad para explicar mucho de las actividades que desarrollan. Un referente conceptual, y sus herramientas, pueden complementar talentos y conocimientos o añadirlos a la lógica que frecuentemente se usa para los diferentes análisis y trabajos relacionados con el campo político.

En esa medida, este Libro “sube” el nivel de la conversación entre quienes consideran expresar diferentes formas de observar la realidad. En vista de que “lo político” se relaciona con las actividades de los ciudadanos, independientemente de su nivel de conocimiento, conciencia de ello o voluntad, se puede esperar que sea incorporado como documento de texto en diferentes currículos y programas académicos.

La forma en que los ciudadanos conviven entre si y su relación con el Estado y las Instituciones, la manera y métodos en que movimientos y partidos acceden al gobierno o luego de encontrarse allí, se desempeñan, no ha cambiado tanto como se pudiera creer . Pero ese cambio y su dinámica observable, han sido suficientes para otorgar a la política un lugar en el panorama de la ciencia. Este libro recoge las visiones más importantes, por eso resultaba indispensable.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El Palacio: Justicia y política


Por: Luis Carvajal Basto
Si alguien quiere saber de ironías en nuestra historia, basta con confrontar lo ocurrido en el Palacio de Justicia, hace veintitantos, años con la actualidad política observando el giro de las Instituciones, pero también de las personas.

El informe de la comisión de la verdad es, más bien, de las verdades: Qué la toma del Palacio fue una alianza entre el M19 y la mafia; qué se cometieron muchos homicidios no explicados y, qué mientras varios actores disfrutan hoy día de las “mieles” del establecimiento a la vez que lo cuestionan, otros están muertos o, como el Coronel Plazas, en la cárcel.

Pero hay otras verdades que refrescan nuestra memoria tras los hechos del palacio, como la utilización de secuestro y asesinato a manera de arma política, método que puso de moda en Colombia el M 19 con José Raquel Mercado y Álvaro Gómez y luego se generalizó, abriendo la escalada de violencia que hemos padecido desde entonces. El origen de los paramilitares se relaciona con otro de sus secuestros.

Que lo del Palacio fue un asunto de barbaros, se sabía. Lo que no conocíamos era la capacidad de caos del gobierno de la época. No sale muy bien librada la ex Ministra Sanín, quien para evitar otro nueve de Abril, según sus palabras, censuró la difusión de los hechos, recordándonos que el “camino del infierno está lleno de buenas intenciones”. Pero mucho hay de miopía política y desconocimiento de la Historia, inusuales en un Ministro de Estado: el M 19 jamás tuvo una base popular. Menos en Bogotá. No caben comparaciones. Como disculpa, es mala.

Tampoco queda bien el Presidente Betancur. En esos días no hubo gobierno sino lo contrario. Dejó que el asunto se resolviera a tiros sin tener en cuenta las vidas de los Magistrados y Ciudadanos que se encontraban allí. Sobre todo, olvidó que él era el Presidente. Una comparación inevitable con la forma como el Gobierno del ex Presidente Turbay manejo el tema de la Embajada nos enseña que a las sociedades, dependiendo del momento y condiciones, les conviene más una Democracia con autoridad para garantizar las Libertades que una en que se difumina.

Lo del Palacio es un hito fundamental en la desinstitucionalización de Colombia. Por eso resulta extraño que, asumiendo la vocería de los Magistrados asesinados, el actual Presidente de la Corte Suprema proponga “otro cese al fuego”. ¿Entre quienes?¿ Se referirá a la reciente intervención política de la Corte con movidas como dejar al país sin fiscal, pretendiendo un maltrato histórico a la Rama Judicial? De ser así reconocería estar echando leña al fuego de manera intencional, desconociendo, entre otras, las diferencias entre el gobierno de entonces y el actual y que en el medio, el país tiene otra Constitución.

La primera ironía que a cualquiera se le ocurre, resulta de confrontar el estatus de Robín Hood, que algunos concedieron al M 19, con la realidad de un grupo armado alquilado a la mafia según el informe. Eso no es grave sino gravísimo y tiene razón el Doctor Carlos Medellín al solicitar explicaciones al Gobernador Navarro y al Candidato Presidencial Petro.

Este último debe mucho de su popularidad a su condición de ex del M 19 y otro tanto a las sindicaciones sin fundamento que hizo en todas partes del mundo contra el Estado Colombiano, del cual ahora, como hace veintitantos años, hace parte activa y ha derivado prerrogativas de Senador. Está moralmente impedido hasta tanto las responsabilidades del M 19 no sean aclaradas o asumidas . (¿La carta del candidato Pardo invitándole a una coalición se produciría antes o después del informe de la comisión de la Verdad?)

Luego de conocer el informe, no se puede menos que enaltecer el trabajo y el valor del Magistrado Pinilla y sus colegas; Lamentar que hasta ahora el país conozca unas verdades que jamás serán completas, y aterrarse con las lecciones irónicas de nuestra actualidad, en que los pájaros le “tiran a las escopetas” y los lobos se disfrazan de ovejas sin que nadie recuerde o se percate. Es hora de que cuente su versión de esos hechos el candidato Petro.

sábado, 12 de diciembre de 2009

El congreso liberal


Por: Luis Carvajal Basto
La renuncia del ex Presidente Gaviria, la anunciada asistencia del ex Presidente Samper y los “plenos poderes” que solicitará el candidato Pardo serán los temas. Pero hay otros.

Pardo seguramente tendrá los votos necesarios para ratificar lo conseguido en la consulta, asunto no tan difícil. Con los delegados de Antioquia, Córdoba y unos votos más podría constituir mayorías en el Congreso Liberal.

Pero otra cosa es que la precaria votación obtenida en la Consulta le alcance para solicitar carta blanca o lograr consensos al elaborar las listas de Congreso. Sectores importantes argumentan que llegó al Liberalismo procedente del Uribismo, que ahora critica, procedente del Pastranismo y con el único objetivo de ser candidato sin tener que hacer la cola que le impondrían allí.

Su propuesta de reforma de estatutos y constitución de un amplio ejecutivo central resultan indispensables en un partido moderno, pero se equivoca al persistir en el discurso anti Uribista. Parece haber hecho un ejercicio académico interesante al identificar temas sensibles para la opinión, pero no descifra los factores que han consolidado el respaldo popular al Presidente. Como otros candidatos apuesta todo a que Uribe no se presente.

Dicho de otra forma su discurso “opositor” mantiene continuidad con el de “oposición con embajada” de Horacio Serpa y el más responsable, en cuanto supo diferenciar los temas de Estado de los políticos, del ex Presidente Gaviria, pero como ellos insiste en estrellarse con la opinión y las mayorías que siguen respaldando al Presidente.

Ante las cada vez más bajas votaciones por candidatos oficiales, está claro que oficialismo y opinión Liberal marchan por caminos diferentes y este no es un problema ideológico. Al fin y al cabo, los partidos están hechos para ganar elecciones. Por otra parte, ¿Será de “derecha” quien usa la autoridad para defender las Libertades o de “izquierda” quien la socava, abriendo la ruta del desbarajuste institucional?

Eso nos recuerda que otras agendas concurren al encuentro Liberal. La presencia del ex Presidente Samper hace prever que liderará activamente un sector más que controvertido por las cercanías con Chávez en un momento delicado de las relaciones con ese gobierno.

¿Podrá, en ese escenario, abonarse el terreno para un proyecto de unión capaz de convocar a la opinión Liberal que no se siente representada en el Partido? Nada parece indicarlo si se mantiene la errática actitud de las dirigentes en los últimos años.

Si algo ha demostrado la experiencia reciente es que la apuesta por el “centro” no cabe en el actual espectro político Colombiano. El asunto, más que entre izquierdas y derechas, es entre institucionalidad y anarquía en un país que ha rechazado la violencia en sus expresiones terroristas o paramilitares. El Partido Liberal, increíble que haga falta decirlo, no puede prestarse a confusión en aspectos como este o el de la defensa de nuestra integridad como Nación.

Antes de proceder a reformar los estatutos, como lo quiere el candidato Pardo, debe el congreso Liberal pronunciarse sobre estos temas y evaluar su política de oposición a la seguridad democrática, luego de los resultados electorales, producto del sentir de la opinión, en los últimos quince años.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 5 de diciembre de 2009

Entre desempleo y alza en el salario mínimo


Por: Luis Carvajal Basto
En el momento en que se publican cifras con un aumento al 11.5% en el desempleo, se ventila el alza en el salario mínimo. ¿Necesariamente un aumento de este propicia más desempleo?

Lo primero que debe hacer quien pretenda analizar cualquier cifra es hacerse preguntas del tipo: ¿comparado con?, para luego buscar las variables que han influido en el pasado y lo harán en el futuro sobre el aspecto a estudiar.

Si se observa el desempeño de la Economía a nivel mundial, no salimos tan mal librados. Por primera vez en muchos años las cifras de nuestro desempleo se parecen a las de países desarrollados y en muchos casos son bastante mejores. En Estados Unidos y en Europa la cifra es similar a la nuestra (9.4 y 9.5%). Pero en España, por ejemplo, es casi del doble (18%).

El aumento del desempleo en 2009,1.4% respecto del año anterior, es preocupante y rápidamente deben tomarse medidas para contrarrestar esa tendencia, pero no debemos olvidar que salimos del año más difícil de la crisis y se debe persistir en llegar a cifras de un dígito, como las hemos logrado con la inflación, para no volver a un clima económico como el de 1999, en el gobierno del Presidente Pastrana, año en el que fueron superiores al 18%.

Como lo pronosticamos en esta columna hace un año, los efectos de la crisis mundial no nos golpearon tanto. No contábamos, debe decirse, con los efectos del muro que ha puesto el Presidente Chávez a nuestras exportaciones aumentando el desempleo. La sustitución de estas es un esfuerzo de largo aliento y debe complementarse con una política de subsidios y exenciones en la zona de frontera. Si nuestros productos mantienen su calidad y precios competitivos y la oferta es constante, no habrá muro que valga.

Con este escenario y colocados frente a la situación generada por la crisis y los empleos perdidos, falta ver cuantos más se perderán en la recuperación. Ante expectativas de recesión en 2009 los empresarios procedieron de conformidad con los resultados conocidos. Pero menos empleos significan menos demanda y alguien debe “arriesgar”. El gasto público y la reducción de tasas de interés han hecho lo suyo.¿ Deben poner ahora los trabajadores?

En teoría el incremento salarial debería corresponder a la inflación estimada. En la globalización debemos observar también competitividad. Dicho de otra forma si los salarios internos no mantienen los niveles de rentabilidad de los inversionistas, esto, sumado a otros factores, como el riesgo político por ejemplo, podría generar reducción de la inversión, la confianza y los empleos.

Por otra parte, si los niveles salariales afectan hacia abajo la demanda, se podría obtener una reducción también indeseable o recesiva, no siendo tan cierto, como hemos visto en Colombia en años anteriores, que el crecimiento del PIB necesariamente empuje los empleos hacia arriba de manera proporcional. La inversión en capital y tecnología espera un incremento en productividad y esta no debe ser una meta exclusiva de los empresarios, en cuanto en un mundo como el de hoy solo la competitividad puede garantizar puestos de trabajo.

A pesar del restablecimiento de la confianza a nivel mundial y la paulatina estabilización de las economías Norteamericana y Europea, debemos prepararnos para un escenario de recuperación en el que una mayor productividad, indispensable e inevitable, sacrificará otros empleos. Es este el que deben tener en cuenta gobierno, empresarios y trabajadores, al pensar en un nuevo salario mínimo.