sábado, 15 de agosto de 2009

¿Aclaración de La Corte?

¿Aclaración de la Corte?

Por: Luis Carvajal Basto
Con un escueto comunicado la Corte Suprema “aclara” su actuación al llamar a versión libre a 86 Congresistas. El texto deja más dudas que certezas, acerca del rol político que viene jugando el alto tribunal.

En un Estado de Derecho como el nuestro, los límites a los desbordamientos y el necesario equilibrio entre poderes, además del respeto de los fueros, dependen de la Libertad de opinión y los medios Libres.

El comunicado de la Corte parece dirigido a los interesados y a la misma opinión, y no podía ser de otra manera dada la jurisprudencia existente. La sentencia SU -047 DE 1999, por ejemplo, con ponencia del Magistrado Carlos Gaviria (Hoy Presidente del partido al que pertenece el Representante Navas Talero) expresa acerca de la inviolabilidad:

(…)En efecto, lo que precisamente pretende ese mecanismo es que ni los jueces, ni las otras ramas del poder, puedan perseguir ciertos discursos o afirmaciones que si hubieran sido pronunciados por un particular o por otro servidor público, podrían configurar delitos de injuria, calumnia, apología del delito o similares (…)

Pero otra cosa son los efectos prácticos, políticos y el momento en que se produce este llamado a versión libre. Claramente ha generado una reacción de temor que afecta el fuero y la independencia que la Corte misma pareciera reconocer en su comunicado.

En este caso, sin embargo, además de la inviolabilidad del voto que perjudica no a los Congresistas sino al sistema jurídico y político en su conjunto, sentando un precedente nefasto acerca de cómo no interferir en el fuero de otros poderes, interfiriendo, existe otro gran damnificado: la opinión expresa de quienes firmaron por el referendo confiriendo un mandato Constitucional y Legal al Congreso que no ha sido respetado.

Si el precepto según el cual instituciones y personas no deben ser evaluadas por lo que dicen de sí mismos sino por lo que efectivamente hacen, no fuese suficiente para explicar esta conducta de la Corte, habría que decir que se trata de una ratificación de la interpretación, no postura, política que debería, tratándose del poder judicial, reservarse y respetarse a la Corte Constitucional.

La citación a 86 congresistas tiene efectos políticos claros iguales o superiores a la búsqueda de la ocurrencia de un delito, como parece desprenderse del comunicado de la Corte. ¿Cómo se puede calificar la mordaza implícita a los Congresistas y a quienes firmaron el referendo? Aquí no se trata de conductas individuales y habría que modificar la Constitución y la Ley para tipificar como delito colectivo la opinión pública y la del Congreso.

Por otra parte no se pueden considerar como delitos los costos transaccionales en política. En todas las democracias las bancadas intercambian con el ejecutivo asientos en los gabinetes por respaldo a las tareas legislativas. Las políticas públicas las ejecutan delegados de los partidos con mayorías que se constituyen como resultado de la Soberanía Popular y de las transacciones de sus representantes.

Eso es diferente a las prácticas que conocemos como clientelismo y a los delitos individuales en que puedan incurrir las personas. Aquí, sucede que una presunción o posibilidad está socavando los fundamentos del régimen político.

Más que el Estado de Opinión, la opinión pública, las Instituciones y la soberanía popular, existen. Y también los canales para que se expresen. La Corte los está obstruyendo y podrían desbordarse. Por si acaso, la Historia también existe.

jueves, 6 de agosto de 2009

COLOMBIA:ATAJOS CONTRA LA REELECCIÓN

El Congreso: entre la voluntad popular y las marullas

Por: Luis Carvajal Basto
Cabe esperar que este Congreso, en un acto de grandeza e independencia, atienda la solicitud de millones de colombianos por el referendo. Se trata de aprobar una convocatoria para decidir, como se hace en Democracia, y no de “decretar” la reelección del Presidente o de negarla con leguleyadas. El fuero de los congresistas existe.

Lo completamente anormal, en Colombia o en cualquier parte, sería que pudieran más las triquiñuelas y marrullas de aquellos que se oponen o los errores de quienes administraron la recolección de firmas, que la voluntad de los cinco millones de Ciudadanos que firmaron el referendo.

¿Cómo se podría esto justificar en el futuro? Lo del error de redacción es una trampa en que incurrieron los convocantes qué, de hecho, no son voceros autorizados de quienes firmaron. Estos lo hicieron por la reelección de Uribe en 2010 y punto. Eso lo sabemos todos en Colombia.

¿Se puede adjudicar la conducta de quienes administraron los recursos de la recolección de firmas a quienes firmaron? Pues tampoco. Si cometieron acciones dolosas que afronten sus consecuencias, pero no por ello se pueden desconocer los derechos políticos y legales de los solicitantes.

La semana que comienza, la comisión de conciliadores y el Congreso tienen una cita con la opinión y con la Historia. Lo menos que podríamos pedir es que la afrontaran libres de presiones, sin la espada de la Justicia rondando sus cabezas, como resultado de una treta jurídica de algún congresista que representa un partido en minoría. No va a ser así, luego del llamado de la corte, para versión libre a los representantes, lo cual no significa apertura de investigación.

Sin embargo, la existencia de esa indeseable situación no explicaría que el Congreso no conceda a los colombianos la oportunidad de expresarse Libremente, que es, en realidad, lo que está en juego. Hoy es el referendo, mañana puede ser otra expresión de la voluntad popular, el ejercicio de este u otros derechos.

Por otra parte, ya en el terreno político, origen y destino de los representantes, la medida de la corte, puede generar un movimiento contrario al que los opositores de la reelección esperarían: estas decisiones podrían prologar otras que afecten el fuero de los Congresistas y el equilibrio entre las diferentes ramas del poder, convidándolos a apoyarse en el futuro gobierno, luego de constatar la mayoritaria voluntad popular que lo respalda.

El congreso no puede reemplazar a la opinión pero tiene el deber de interpretarla. Una cosa es no estar de acuerdo con la reelección en 2010 y muy otra, eludir sus responsabilidades haciendo caso a argucias que invocan la Constitucionalidad y que deben ser evaluadas, en todo caso, por la Corte Constitucional.

La manera como se ha querido impedir que los ciudadanos se expresen, metiéndole miedo al Congreso y a la gente, nos relata la forma como actuarían, en caso de acceder al gobierno. ¿Porqué no resolver las diferencias políticas a los votos y no de trampa en trampa?,¿ Sienten temor de las mayorías?

¿O será que consideran que las triquiñuelas que usan son “buenas” y los actos de los demás reprochables? Pues ese es el camino de la negación de la Ley y los derechos, el imperio detestable de los “avispados”. Tenemos todavía en Colombia, aunque no recordemos a veces cuánto valen, Instituciones, Leyes, Democracia y medios libres. El Congreso, después de tanto, debe resguardarlas y corresponder a su estatura.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 1 de agosto de 2009

Chávez y Correa contra Colombia: lo que está en juego

Chávez y Correa contra Colombia: lo que está en juego

Por: Luis Carvajal Basto
Más allá de la interferencia en la política Colombiana, la ofensiva de estos gobiernos quiere cambiar las reglas de juego en América Latina. Para empezar, el foro natural no es Unasur sino la OEA.

Las restricciones de los gobiernos de Chávez y Correa a las exportaciones Colombianas buscan crear en Colombia un clima adverso para la continuidad de las políticas de Uribe en vísperas de las elecciones Presidenciales. Esperan reacciones de empresarios y trabajadores. Quieren ponernos Presidente.

Juzgan equivocadamente a los colombianos. En lugar de eso, Uribe mantiene su imagen positiva cerca del 80% en una encuesta publicada el 30 de julio y, de no ser por las interpretaciones exegéticas y acomodadas a la pregunta que promovió el referendo para su reelección y si el Presidente lo quisiera, esta sería un hecho cumplido.
Pero ese no es el problema de fondo y lo que está planteado en Latinoamérica, frente a Chávez y sus amigos, es la disyuntiva entre Democracia y un autoritarismo populista solapado, que alguien, en algún momento, debe detener al menor costo posible para nuestros pueblos.

La manera en que Chávez dispone del petróleo y los dólares de los venezolanos, no sería aceptada jamás en Colombia o cualquier país democrático. Menos, que se haga a costas de deuda (se incrementó en el último año en un 50%) y ventas futuras de sus recursos energéticos .Es un “socialismo” al debe, que será pagado por las futuras generaciones de venezolanos, quienes heredaran un patrimonio negativo.

Para ello, y ante el fracaso de su propuesta de cambio constitucional en 2007, gobierna con decretos que tienen fuerza de Ley. Recientemente profesores universitarios y decanos de su país, le recordaron que Venezuela es un Estado de Derecho, todavía. El chantaje a los medios, luego del cierre de rctv, quiere ser apuntalado con una “Ley especial contra delitos mediáticos” que busca silenciar las divergencias.

Chávez, aparte de los recursos públicos presentes y futuros, dispone a discreción de las reservas con las que manipula a importadores, empresarios y a todo el que se le oponga. Soportado en el discurso obsoleto y para ingenuos, de una balanza comercial deficitaria con Colombia, cierra fronteras, amenaza con tanques y aviones en los que ha gastado millones, trae la armada Rusa a patrullar el Caribe, pero pone el grito en el cielo si firmamos un convenio con una democracia vecina y amiga. ¿Si eso no es entrometerse en los asuntos de Colombia entonces qué es?

Pero es lo que ha venido haciendo en Latinoamérica con una diplomacia que combina petróleo barato y discursos más baratos. ¿Será por eso que se autoproclama liberador de los pobres? Está garantizado: mantendrá a los menos favorecidos de su país en la misma condición por décadas y para ello arrasó con la libre empresa, la diversificación de la producción, la seguridad jurídica y la inversión y ahora quiere exportar el modelo de semejante fracaso. No, gracias, pasamos.

Los Presidentes Bachelet y Lula han asumido la misión de llevar a Unasur la discusión acerca de los efectos del tratado entre Colombia y los Estados Unidos. Deberían hacer lo propio ante la OEA, llevando también los que tendrá la carrera armamentista de Chávez y sus tratados con Rusia, que incluyen energía nuclear y miedo, al estilo de Irán, y su intromisión, ya insoportable, en toda América.

De no ser así darían la impresión de que a cambio de petróleo barato están haciendo un mandado a un Presidente que podría transformar su verbo incendiario en un incendio de verdad y del que nadie, empezando por sus conciudadanos, evitaría salir damnificado.

  • Luis Carvajal Basto

sábado, 25 de julio de 2009

¿Se cayó la reelección de Uribe?

¿Se cayó la reelección de Uribe?

Por: Luis Carvajal Basto
Desde que oponerse a la reelección sustituyó ideologías, programas, partidos y el mismo sentir de la opinión en la política, es la primera vez desde 2002 que se reclama (no está claro si se obtiene) una derrota de Uribe. Pero el Presidente no ha jugado sus cartas.

Lo ocurrido con las mesas directivas del Congreso parece un gana-gana. Desde el Ministro del Interior hasta el Polo, pasando por el Liberalismo oficialista y Cambio Radical, consideran que, de alguna manera, impusieron sus criterios. ¿Puede ser?

En el Congreso cada quien cuida de sus propios intereses, pero eso es diferente a que el ejecutivo pierda gobernabilidad. Los proyectos de Ley, como en todas partes, seguirán siendo objeto de transacciones, aunque en Colombia no se diga.

En ese tira y afloje son importantes las expectativas y juega a fondo que el Presidente no manifieste aun la decisión de presentar su nombre, lo cual puede ser interpretado como una muestra de debilidad. Ante las dificultades para conquistar opinión, por parte de la oposición, sus baterías han enfilado a las posibilidades que ofrece la Ley y a convencerlo, a él y a los colombianos, de que no lo haga.

Lo observado en el Congreso muestra el desgaste de la coalición de gobierno, de la administración de ese escenario político, en cabeza del Ministro del Interior, y también la fragilidad de los Partidos, incluidos los “ganadores”, amparados ahora en la reforma política que permite “voltearse”, sin garantías, para nadie, de que esta sea la última vez.

“Contra la reelección todo se vale”, parece el lema de moda. Desde leguleyadas en forma de recusaciones para infundir temor, hasta amenazas de gobiernos vecinos a los exportadores, con el mismo objetivo. Al fin de cuentas sentimientos parecidos llevaron a la Presidencia al doctor Pastrana.

Claro que en esta ocasión también juegan las aspiraciones legítimas de quienes quieren suceder al Presidente. Todo esto sumado, explica las nuevas mesas directivas y define el momento político: los presidentes de Senado y Cámara han logrado (¿) lo increíble: mostrarse amigos y opositores de la reelección(¡)

Pero otra cosa es el capital político del Presidente en un escenario que hasta ahora no ha utilizado como candidato: el de la opinión. No se puede olvidar que el referendo es una iniciativa popular solicitada libremente por millones de personas.

Uribe actúa con responsabilidad y no ha recurrido a falsos Nacionalismos para responder a nuestros vecinos con fines electoreros, ni exagerado la respuesta a quienes utilizan como caballo de batalla las metidas de pata de sus colaboradores. Parece más preocupado por la salud de las finanzas del Estado y su equilibrio, como lo demuestra el proyecto de reforma tributaria con efectos, apenas, en 2011.

Pero otra cosa sería nuestra política, incluso en este Congreso, con un Presidente- candidato, a lo cual lo podrían llevar tanto la ausencia de otro liderazgo que aglutine su proyecto, como el juego, a veces sucio, de quienes quieren llegar al gobierno a cualquier costo. No es lo mismo Uribe que este Uribismo y nadie ha sido derrotado sin competir.

En ese caso cambiarían las formas, el escenario y también el discurso que se utiliza en este año preelectoral. Hablaríamos menos de recusaciones y más de mayorías, menos de congreso y más de opinión pública, más de democracia y menos de zancadillas y confabulaciones, más de los problemas reales de los Colombianos y menos de los que se puedan crear con tal de “sacar” al Presidente.

sábado, 18 de julio de 2009

Las mentiras del presidente Correa

Las mentiras del presidente Correa

Por: Luis Carvajal Basto
Decimos en Colombia que antes cae un mentiroso que un cojo. Son tantas las agresiones que ya se están estimando represalias comerciales. Pero eso sería entrar en el juego de Correa. Colombia debe insistir en la competitividad de sus productos, como única actitud.

Se ha puesto de moda, de parte de gobiernos malos,resolver los problemas internos o mejorar la imagen de los gobernantes invocando el nacionalismo . Temporalmente funciona,pero en el mediano plazo la verdad se impone, como ocurrió en Argentina cuando la dictadura militar utilizó la guerra en Malvinas como argumento para promover la unidad Nacional en torno a ella.

Pareciera que ese es el camino escogido por el actual Gobierno Ecuatoriano al desatar una guerra comercial sosteniendo una mentira según la cual el peso colombiano se ha devaluado más de la cuenta. En realidad hoy, como hace varios años, ronda los $2,000 por dólar. Nada más para agregar.

La verdad es que ese discurso proteccionista cala en algunos núcleos empresariales que se sienten incapaces de competir y en la opinión desinformada, pero le hace gran daño a su gente.¿ Será que Correa no sabe que las exportaciones colombianas ayudan a sostener las utilidades en su país, por la vía de la mayor capacidad de compra de los salarios?

Es cierto que la balanza comercial es deficitaria a favor de Colombia, pero esa es una cifra con la que los Ecuatorianos no compran el mercado. Desde hace rato el mundo descubrió las ventajas de los mercados ampliados y escogió la cooperación en lugar de la confrontación. Es el mensaje del Presidente Obama, a pesar de los negativos en su balanza comercial, en su reciente periplo por Rusia.

Como el mercado Andino es natural y no el resultado de confabulaciones de algún gobierno, es de esperar que, a pesar de los gravámenes, el comercio continúe por causes menos formales y que las trochas sustituyan a los puestos fronterizos. Es absurdo pensar en el mundo actual, que las prohibiciones de ese tipo promuevan cosas distintas al contrabando y la corrupción, como hace cincuenta años.

Afortunadamente el gobierno colombiano no ha cedido a las tentaciones de falso nacionalismo ni siquiera ante provocaciones domo las de Chavez, quien alguna vez dijo que “iba por la Guajira Colombiana” y cada rato trata de impresionar con sus tanques y aviones. En cambio, promovimos un acuerdo para exportar gas a Venezuela con el cual mejoran los niveles de vida de los habitantes de ambos países.

Lo de Correa es una mala imitación de las restricciones que en su momento impuso Chávez con bloqueos en la frontera incluidos. Desafortunadamente, también copia la censura y restricciones a la libre información, diciendo barbaridades , impensables en Colombia o en cualquier democracia, como que en Ecuador deben “Liberar al país de la prensa corrupta y mediocre” .

Pero esa “prensa”, de la cual denigra, es la misma que ha divulgado otra de las mentiras de Correa: que no sabía de los negocios de su hermano quien tomó “prestados”10 millones de dolares de recursos públicos con los que compró maquinaria que dio como garantía y utiliza en la ejecución de obras mediante contratos que también le fueron otorgados por entidades estatales, sin que el Presidente se enterara¿Qué tal?

Deben ser muy cándidos nuestros hermanos ecuatorianos que aun creen en las cortinas de humo de Correa. Deben recordar, además, que con esa utilización falsa del “orgullo Patrio” personajes como Hitler trataron de justificar sus actos. En Colombia sirve para reafirmar que con ideologías no se come y nos advierte acerca de aquellos que ofrecen al “pueblo” como promesa electoral, islas fantasticas y soñadas en las que no hay que trabajar.

sábado, 11 de julio de 2009

¿CAMBIO DE ESTRATEGIA LA O`POSICIÓN?

Toconur: una oposición ventrílocua

Por: Luis Carvajal Basto
En la medida en que se acercan las elecciones, “llueven piedras” que buscan atajar una nueva reelección Presidencial. Pero ahora no las lanzan políticos desgastados, directamente, sino terceras entidades y personas.
El precepto según el cual en política no hay reglas, queda confirmado si se observa la actividad de quienes no quieren una nueva reelección. Desde nuestro vecino, el Presidente Correa, hasta la forma en que ahora se quiere utilizar a la Justicia para pasar cuentas de cobro, al estilo del ex Superintendente Cuello Baute.
Si lo ocurrido la semana que pasó no es una gavilla, se parece mucho. Un coro desafinado, pero un coro, comenzó desde Ecuador con la denuncia contra el ex Ministro Santos y las restricciones a las exportaciones Colombianas que buscan afectar la Economía e indisponer sectores exportadores con el Presidente.
La denuncia del ex Superintendente, quien acusa al gobierno de nombrar notarios a sus amigos(lo cual se hace desde que tenemos memoria), el momento en que se realiza y la manera mórbida con que se filtra una diligencia ante la corte Suprema a los medios, no es una amenaza sino que quiere ser una bomba contra la reelección. Sus efectos prácticos inmediatos son atemorizar a los congresistas que deben firmar el referendo. La corte, además, es utilizada como tribuna.
Guardadas proporciones, el fallo del Consejo de Estado, que deja en vilo algunas curules en el congreso, puede tener ese mismo sentido de “oportunidad”. Al menos, sus mismos efectos sobre congresistas.
Las declaraciones de sectores del clero se pueden entender en esa misma dirección, así como la ponencia del Magistrado Vives sobre las cuentas del referendo en el Consejo Nacional Electoral, que no convierte en ilegal la solicitud de quienes firmaron.
El nuevo estilo anti reelección se ejerce ahora por parte de sectores y personas pertenecientes a Instituciones con una audiencia que no tienen los tradicionales rivales políticos del Presidente, quienes aburrieron a la opinión con el discurso de “Uribe no porque quiero ser yo” y con el cual han perdido, una tras otra, elecciones y encuestas, incluida la de la semana que pasó. Evidentemente, se trata de un cambio de estrategia.
Entre tanto, una nueva candidatura de Uribe pareciera estar al garete, salvo por la actividad pro referendo del Ministro del Interior a quien parece le va “bien” con el congreso y bien regular con la opinión. Otros amigos de la candidatura, incluyendo los firmantes del referendo, tendrían mucho más por decir y parecen a la espera de una decisión final del Presidente.
A estas horas se extraña que la estrategia pro reelección se hubiese centrado en sus aspectos legales y menos en los electores, en la misma opinión, a pesar de la popularidad de Uribe. Parece que la dieran “por descontada” y ello no es estrictamente así, menos ahora cuando son otros actores los encargados de hacer trabajos de “demolición” de la imagen de Uribe.
Y, a todas estas, una pregunta final: ¿Tutelará nuestra Justicia los derechos fundamentales de los millones de firmantes del referendo como se propuso en esta columna el pasado 26 de Junio? O es que por cuenta de una mala redacción, los eventuales delitos cometidos por parlamentarios y funcionarios, y tantas declaraciones en los medios de personas que se les oponen, los perdieron?

sábado, 4 de julio de 2009

¿ EXISTE OBJETIVIDAD EN LA POLÍTICA?

Existe objetividad en la política?

Por: Luis Carvajal Basto
Siguiendo una tendencia casi natural en nuestros políticos “típicos”, muchos formadores de opinión, se “acomodan” al analizar y opinar acerca de lo que ocurre. ¿Es eso normal? ¿A qué se debe?

Cualquiera sea la definición de la política,( el arte de gobernar o de lo posible, la toma de decisiones públicas, la forma como se zanjan las diferencias de intereses etc.), existen unos parámetros que deberían servir de norte a la hora de las posturas.

En democracia, liberalismo y conservadurismo se refieren, entre otras cosas, a los límites de las Libertades y derechos y a la mayor o menor intervención del Estado y las Instituciones en las esferas civiles y la Economía.

Para quienes no resulta suficiente el régimen político, ha quedado el recurso del extremismo que se caracteriza por reclamar espacios que no encuentra y ofrece como propuesta de cambio. Más tarde, las revoluciones antidemocráticas se han caracterizado por negar y reprimir las Libertades y derechos que originalmente reclamaron.

En vista de que la realidad es cambiante se justifica que la “política” lo haga todos los días. Pero es difícil de entender que cambien los principios o posturas, sin que el contexto lo haga. Al menos respecto de temas “fundamentales”. A estas alturas del gobierno y en las puertas de las elecciones en Colombia, se ha observado un cambio de actitud con el que muchos políticos esperan ganar electorado, sin que aparezcan sobre la mesa transformaciones referentes a los “principios”.

Para combatir la delincuencia urbana, ¿se requerirá de más o menos seguridad?, para afrontar la crisis, ¿más o menos intervención del Estado?, para garantizar las Libertades, en un país convulsionado,¿ más o menos autoridad en las Instituciones y el ejecutivo?

Con frecuencia las respuestas son contrarias a las opiniones de quienes utilizan como referencia lo que ocurre en democracias con mayor fortaleza Institucional y no la realidad Colombiana. La respuesta del Presidente Obama acerca de la conveniencia de la reelección sirve para ilustrar este hecho.

“En Estados Unidos han sido suficientes dos periodos” Dijo Obama, de donde muchos en Colombia dedujeron que se pronunció contra una nueva reelección. También dijo que Colombia debería tomar sus propias decisiones, de donde se podría deducir todo lo contrario. Muchos, sin embargo, se quedaron con la interpretación de la primera afirmación, que pasó por el filtro de sus particulares criterios.

En este año preelectoral ha sido frecuente el malabarismo de muchos políticos. Pero también hemos observado medios, que habitualmente no lo hacen, editorializando, lo cual es apenas natural en una democracia. Aquí no corremos los riesgos de quienes opinan diferente al gobierno como en Venezuela, para citar un caso. El pluralismo en las opiniones y medios es una garantía contra el unanimismo. En este momento, por ejemplo, muchos opinan Libremente contra otra reelección, o a favor o en contra de la participación de la Justicia en la política

Pero ¿es posible o deseable alcanzar objetividad?,¿ existen los analistas “Profesionales”? . La política es un oficio que en la medida en que se desacredita, quienes la ejercen tratan de parecerse lo menos posible al político típico. Hemos tenido entonces sacerdotes, deportistas, actores y hasta profesores que se quitan la ropa y se casan en circos. Pero no por ello dejan de ser lo que son: Políticos .Para ellos, la actividad se volvió un oficio vergonzante.

Por su parte el análisis no puede desprenderse de la visión subjetiva, por más método. Para describirlo resulta útil un criterio sobre el espacio - tiempo imputable a A. Einstein: depende del lugar en que se encuentre y la velocidad a la que se desplace. En síntesis, lo que parece mal, ética y moralmente, no es el cambio de posturas, son los disfraces con que los intereses personales se intentan presentar. A conveniencia.